Leyenda 114

LA LEYENDA

por Asiant y Uriel

CAPÍTULO CXIV

TRAUMA Y TRAGEDIA

       Tokio-3, Japón

       La poderosa onda de choque que se produjo cuando el puño de Vejita chocó contra el mango del hacha de Odrare se pudo escuchar a varios kilómetros a la redonda. El saiya atacó sin perder un instante, lanzando puñetazos y patadas mientras su aura de súper saiya-jin brillaba a su máxima intensidad. El Khan del Minotauro paraba sus golpes hábilmente y contraatacaba. Las fuerzas de ambos combatientes parecían estar igualadas. Pero Son Gokuh ya se había dado cuenta que aunque la batalla se veía bastante pareja, en realidad era el guerrero de Abbadón quién dominaba el combate.

       Vejita podía mantener a raya al Khan, pero sus esfuerzos por inflingirle un daño mortal, para terminar con aquel temible adversario, eran lamentablemente ineficaces. El guerrero que estaba afrontando sabía luchar con una ferocidad que rivalizaba con la de los mismos guerreros saiya-jins, y además estaba envestido con la armadura del averno, la cual había demostrado ser extremadamente resistente.

       Al principio Vejita arremetió contra Odrare empleando una mortal lluvia de puñetazos y descargas de energía, ansioso de derrotarlo para después aniquilar a Tiamat y finalmente ir por N´astarith. De repente, el Khan del Minotauro comenzó a moverse con una celeridad increíble y desapareció de la vista de todos. El saiya-jin no cejó en su empeñó e imitó a su adversario. N´astarith levantó la vista al tiempo que una serie de estruendos semejante a explosiones resonaron por todas partes.

       —Esto es realmente increíble —observó Saulo, tratando de seguir con la vista la pelea que se desarrollaba en las alturas—. Ese enano prepotente resultó ser mucho más fuerte de lo que había imaginado. No creí que pudiera luchar solo contra ese Khan, pero tal vez consiga derrotarlo.

       —No estés tan seguro de eso —difirió Cadmio—. Tengo la impresión de que ese maldito de Odrare aún no está luchando en serio. Es como si quisiera presionar a Vejita poco a poco para irlo cansando.

       —¿Estás seguro de eso? —inquirió Ten-Shin-Han con preocupación.

       —No puede ser cierto —farfulló Areth, que el simple hecho de pensar que Odrare llevara la ventaja la irritaba—. ¿Acaso es tan fuerte ese mastodonte?

       —De hecho creo que Cadmio tiene razón —afirmó Son Gokuh en tono pensativo—. Desde que la pelea comenzó, todo lo que Odrare ha hecho es contener los ataques de Vejita. Es como si quisiera leer todos sus movimientos.

       En los cielos, Odrare y Vejita volvieron a aparecer mientras intercambiaban golpes y contragolpes con una rapidez asombrosa. El saiya-jin trató de alcanzar la cabeza del Khan, pero Odrare eludió el ataque desapareciendo nuevamente. Antes de que Vejita pudiera advertirlo, el guerrero de Abbadón se situó tras él. El saiya-jin se dio la vuelta de pronto y lanzó un rápido puñetazo contra el rostro de Odrare, pero éste atrapó el puño de Vejita usando la mano derecha.

       —Para ser un gusano no lo haces nada mal —dijo el Khan con ironía antes de levantar el hacha para descargar el golpe—. ¡¡Labyrinth of perdition!! (Laberinto de Perdición)

       La corriente de energía rodeó a Vejita y lo llevó por el cielo girando sobre sí mismo en un vertiginoso viaje de alta velocidad. En medio de aquel torrente caótico de energía y descargas, el cuerpo saiya-jin comenzó a ser impactado por miles de golpes a la velocidad de la luz que además le rasguñaron el rostro. El Khan del Minotauro observó con alegría como Vejita volaba en los aires hasta que el remolino de energía lo escupió al suelo donde se estrelló en medio de un terrible estruendo. Odrare comenzó a descender mientras se pasaba el hacha de una mano a la otra, saboreando la victoria.

       —Creo que aquí se acaba todo para ti, hombrecito —murmuró el Khan al momento en que sus pies se posaban sobre el suelo—. Pero no te preocupes, tengo pensado acabar con tus amigos para que todos puedan reunirse en el infierno. Quizás ahí puedan darse cuenta de lo estúpido que fue tratar de desafiarnos.

       Vejita oía lo que Odrare decía, pero el intenso dolor que sentía le impedía cerrarle la boca con un ataque. Sabía que tenía que actuar con rapidez o aquel enorme guerrero con hacha terminaría matándolo. No podía perder la pelea, y menos enfrente de su odiado rival Kakaroto. Haciendo uso de todas sus energías logró ponerse de pie y consiguió dar un paso, aunque con dificultad. El Khan frunció una leve sonrisa de burla y echó a caminar hacia el saiya-jin.

       —Insecto —musitó Vejita con desprecio—. ¿Crees que puedes matarme tan fácilmente? La pelea apenas acaba de comenzar.

       —Reconozco que eres un guerrero bastante tenaz —Odrare se detuvo frente a Vejita y lo miró con desdén—. Ningún Caballero Celestial ha podido sobrevivir después de recibir mi técnica por segunda vez, pero tú pudiste levantarte de nuevo. Sin embargo para enfrentar la fuerza de los Khans se necesita más que tenacidad y valor.

       Vejita cayó de rodillas al suelo. Todavía no había recuperado las fuerzas necesarias como para continuar luchando. Odrare alzó el hacha con la clara intención de decapitarlo. El saiya-jin pensó que su fin estaba próximo, pero en ese momento Saulo, Seiya, Cadmio y Shiryu se arrojaron sobre el Khan para atacarlo por sorpresa. Odrare los vio acercarse con el rabillo del ojo y se volvió hacia ellos.

       —Ustedes no entienden, ¿verdad?

       —¡Acabaremos contigo! —exclamó Seiya.

       Invocando la fuerza de sus respectivas auras, los cuatro guerreros atacaron casi al mismo tiempo. En unos segundos, el Pegasus Ryuu Sei Ken, el Falcon Flame, el Sha-Ma-Sha y elRozan Kou Ryuu Ha se dirigieron directamente hacia el Khan, quien sujetó su hacha con ambas manos para formar una barrera de protección. Los ataques impactaron contra el muro de energía, causando una intensa explosión de luz y chispas, pero no lograron traspasarlo.

       —¡No puede ser cierto! —renegó Saulo.

       —Formó una especie de barrera para protegerse —señaló Seiya.

       —¿Cómo puede ser que nuestras técnicas no hayan funcionado? —murmuró Shiryu, indignado—. Hace un instante pudimos golpearlo combinando nuestros poderes, ¿por qué ahora no?

       Odrare soltó una risita malévola al tiempo que la barrera desaparecía.

       —Ninguna técnica que haya sido empleada contra un Khan podrá servirles por segunda ocasión. Aunque combinaran todo el poder de sus auras, sería inútil. Sí desean vencerme deben ser más poderosos que yo, pero eso es imposible. Ahora, es el momento de mandarlos al más allá —El Khan levantó su hacha en lo alto, dispuesto a atacar mientras su cuerpo era envuelto por un halo de luz púrpura—. Está vez recibirán más daño y así no volverán a molestarme. ¡¡Labyrinth of perdition!! (Laberinto de Perdición)

       Esta vez el vendaval huracanado de energía que salió del hacha de Odrare levantó enormes pedazos de asfalto, cascotes y tierra a su paso. Shiryu, Cadmio, Saulo y Seiya fueron arrastrados por el poder de aquel gigantesco remolino y salieron despedidos por los cielos mientras eran vapuleados por centenares de ráfagas a la velocidad de la luz. Los Santos de Bronce y los Celestiales se estrellaron uno a uno contra el suelo a varios metros de distancia.

       El Khan soltó una sonora carcajada de burla. N´astarith no pudo disimular el placer que le causaba el contemplar aquella escena. En tan sólo unos instantes, Odrare había logrado poner fuera de combate a cinco adversarios con relativa facilidad. Parecía que la batalla estaba por terminar cuando una larga cadena rasgó el aire y se enredó en el hacha de Odrare. Una especie de sonrisa cruzó el rostro del señor de Abbadón cuando descubrió que se trataba de Shun de Andrómeda.

       —¿Qué es lo que pretendes con esto, Andrómeda? —murmuró el Khan con aires de superioridad—. Me doy cuenta que no eres lo suficientemente paciente como para esperar tu final. Está bien, te daré gusto si así lo quieres.

       —No permitiré que lastimes a mis amigos —repuso Shun con decisión—. Pelearé contigo hasta la muerte, Odrare. No me importa perder la vida con tal de vencerte.

       —Que sujeto tan gracioso eres.

       Sujetó la cadena de Andrómeda y luego tiró de ella con fuerza para atraer a Shun hacia él. Antes de que el santo de bronce pudiera evitarlo, el Khan le asestó un potente puñetazo en el abdomen que lo proyectó de espaldas contra un árbol. Shun cayó al suelo quedando inconsciente.

       —¡Shun! —exclamó Hyoga con fuerza.

       Al ver aquello, Piccolo sintió deseos de ir en ayuda de Shun y los demás, lo cual aprovechó Sarah para propinarle una mortal descarga de innumerables golpes a la velocidad de la luz. El guerrero nameku recibió el ataque de lleno y se desplomó pesadamente en el piso. Sarah decidió utilizar el escudo del Basilisco para transformar a Piccolo en una estatua de piedra, pero desistió de aquella idea cuando notó que el nameku había perdido el conocimiento.

       Armando se arrojó ferozmente contra la Khan, pero ésta contuvo todos los golpes que le enviaba usando el escudo del Basilisco. Por unos instantes, ambos contendientes estuvieron intercambiando golpes y contragolpes con una rapidez extraordinaria. Pero cuando Sarah usó su técnica especial, Armando Ferrer no pudo igualar los movimientos de su adversaria, que en una hábil maniobra le atravesó el costado derecho usando una mano. El meganiano cayó al suelo, sangrando.

       —Gusanos insolentes, ha llegado su final —Odrare esbozó una expresión de desprecio y triunfo en su rostro—. ¿Quién quiere ser el siguiente en morder el polvo? Si gustan pueden atacarnos al mismo tiempo, por mí no hay problema. Creo que ya vieron lo inútiles que son sus esfuerzos.

       —¡Cállate, fanfarrón! —espetó Asiont—. Todavía tendrán que pelear mucho para derrotarnos. Es muy pronto para creer que han ganado.

       —Él tiene razón —convino Sailor Uranus—. No nos rendiremos.

       Sin dejar de reír con satisfacción, Odrare observó a Asiont, Hyoga, Sailor Uranus, Sailor Neptune, Astroboy, Karmatrón, Ten-Shin-Han y Areth con una expresión de desdén. El Santo del Cisne, Sailor Uranus, Karmatrón y Asiont se colocaron en guardia inmediatamente. Son Gokuh, por su parte, echó una rápida mirada hacia donde estaba Piccolo y comprobó que el nameku efectivamente estaba inconsciente.

       —Esto no puede estar pasando —dijo Areth para sí, tratando de reprimir su angustia—. ¿Acaso habremos venido hasta aquí para morir? La fuerza de ese mastodonte está fuera de nuestras posibilidades. Ni siquiera Saulo y Cadmio fueron capaces de lastimarlo.

       —No te desesperes, Areth —la reconfortó Asiont—. Aún no han ganado. No tengas miedo, concéntrate en tus habilidades y no dejes que te intimiden sus fanfarronadas.

       —Pero que sujetos tan fastidiosos son ustedes —dijo Sarah con la sangre de Armando aún escurriendo por su mano. Levantó su escudo en lo alto para que todos pudieran verlo—. Será mejor que los convierta en piedra para librarnos de ustedes de una buena vez por todas.

       —Espera un poco, Sarah, al menos déjame ablandarlos un poco —murmuró Odrare con un gesto de arrogancia—. Aún no estoy satisfecho, no. Quiero humillarlos, derrotarlos, demostrarles que no tienen la mínima oportunidad contra el poder de Abbadón.

       —Cierra la boca.

       Hyoga estaba a punto de lanzarle una ráfaga de Diamond Dust cuando Son Gokuh alzó su mano para detenerle. Hyoga desvió su atención hacia el saiya-jin sin entender el por qué había hecho eso. Odrare frunció ligeramente el ceño y observó al más poderoso de los Guerreros Zeta de arriba abajo con curiosidad. Los ojos de N´astarith se posaron sobre la figura de Son Gokuh y lo siguieron atentamente cuando éste pasó junto a Hyoga y se colocó frente a los Khans.

       —Así que al final te decidiste a combatir, ¿eh? —dijo el Khan de Minotauro.

       La respuesta de Son Gokuh consistió en una mirada fría y penetrante.

       —¿Es qué piensas luchar tú sólo? —inquirió Odrare—. Al menos deberías dejar que tus amigos te ayuden un poco, saiya-jin. Aunque reconozco que posees un gran poder, éste no es nada comparado con el mío.

       —Eso no lo sabremos hasta que peleemos —contestó Son Gokuh y luego añadió, con toda serenidad—. Eres un sujeto muy fuerte, Odrare, pero te confías demasiado durante las peleas y eso puede ser un error fatal.

       Odrare se echó a reír.

       —No necesito los consejos de un cobarde como tú. Los Khans somos los mejores no sólo por nuestro poder, sino porque además no estamos sujetos a debilidades como la misericordia. Un guerrero no tiene por qué vivir bajo ilusiones como la justicia o la piedad.

       —Asesinar a personas inocentes no te hace un mejor guerrero —replicó Son Gokuh, desafiante—. No importa como lo justifiques, ustedes son unos sujetos malvados que no les importa hacer sufrir a los demás.

       Son Gokuh lanzó un potente grito que pareció retumbar por todas partes. A continuación, comenzó a sufrir una transformación: sus ojos oscuros pasaron a ser azules y sus músculos se tensaron, adquiriendo un mayor volumen. La cabellera se alzó hacia el cielo y fluctuó con el aire. Entonces una explosión violenta de luz dorada envolvió el cuerpo de Son Gokuh, provocando que sus cabellos se tornaran rubios y su piel se aclarara. Odrare no tenía que ser un genio para descubrir que Son Gokuh se había convertido en un súper saiya-jin.

       —No creas que eso me impresiona —repuso Odrare, expeliendo energía púrpura a través de todo su cuerpo—. Pese a tus poderes no serás capaz de vencerme. Acabaré contigo y después mataré a tus amigos.

       Son Gokuh dio un paso al frente y esbozó una sonrisa de confianza.

       —Quiero ver que tan fuerte eres, Odrare.

       N´astarith aguardaba ansioso. Tanto Son Gokuh como Odrare estaban firmes, mirándose fijamente a los ojos. Era como si los dos estuvieran a la espera de que el otro bajara la guardia. Comenzó la lucha. El saiya y el Khan desaparecieron de la vista de todos en un abrir y cerrar de ojos. Casi al instante, Tiamat levantó la cabeza para seguir la sorprendente batalla que se desarrollaba en las alturas.

       Dos bólidos recorrieron el cielo a una súper velocidad increíble, produciendo esporádicas ondas de choque y estruendos cada vez que chocaban entre sí. La celeridad con la que Son Gokuh y Odrare combatían era tal que algunos incluso tenían serios problemas para seguirlos con la mirada. De repente, Odrare se hizo visible y permaneció estático en el aire, aguardando a que su enemigo hiciera lo mismo. El saiya supo que su adversario intuía su presencia, pero se arriesgó de todas formas. Gokuh apareció a espaldas del Khan de Minotauro y le lanzó una rápida patada a la nuca.

       Odrare alzó el antebrazo para bloquear el ataque y luego contraatacó usando su hacha de guerra con la intención de cortar la cabeza de Son Gokuh. Éste consiguió eludir el golpe mortal y después se enfrascó en un veloz intercambio de golpes con el Khan del Minotauro.

       Central Dogma

       Fobos extendió una mano hacia la shito que descansaba en la enorme cruz mientras continuaba hablando con elocuencia sobre la forma en que había creado a la organización Apocalipsis. Cuando Ritsuko levantó la mirada, se sintió impresionada y al mismo tiempo incómoda. La shito había comenzado a moverse; sus gigantescas manos acababan de desprenderse de la cruz donde reposaba. Masamaru prácticamente se quedó sin aliento cuando notó que Lilim se estaba inclinando hacia ellos.

       Un instante después, la gigantesca criatura comenzó a encoger de tamaño y a transformarse: la piel perdió el tono pálido y su cuerpo fue adquiriendo apariencia humana. Finalizada la transformación, lo que había delante de ellos era una hermosa joven desnuda de tez blanca y largo cabello color negro. Estaba perfectamente formada y no aparentaba más de catorce años. Su rostro era la viva imagen de la inocencia.

       Cuando aquel delicado rostro abrió los ojos, Masamaru y Ritsuko se miraron un instante y volvieron la vista hacia la joven, que comenzó a levantarse a un ritmo tediosamente lento. Lilim miró fijamente a los terrícolas y comenzó a moverse con la gracia de un felino; sus enormes ojos azules y facciones delicadas le conferían una belleza extraordinaria.

       —He estado muerta, ¿verdad? —dijo Lilim.

       Fobos dio un paso hacia delante y miró a la shito de arriba abajo, deleitándose con su desnudez. Cuando oyó las mal pronunciadas palabras de la chica, una especie de sonrisa le bailoteó en los labios. Rei se incorporó lentamente e intercambió una mirada con Lilim. Las dos estuvieron examinándose durante un largo rato antes de que el Khan del Terror se decidiera a hablar de nuevo.

       —Te he devuelto la vida que te habían arrebatado —dijo Fobos, dirigiéndose a Lilim—. Fue el deseo del gran Gengis Khan salvarte de las garras de los humanos que te tenían prisionera. Este mundo está poblado por personas malvadas —continuó, subrayando la última palabra.

       —¿Quién eres? —preguntó ella con desconfianza.

       —Soy Fobos, un servidor del gran Emperador N´astarith —repuso Fobos y luego se volvió un instante hacia Ritsuko—. Creo que debes saber que los humanos exterminaron a tus compañeros. Ellos fueron quiénes te mantuvieron prisionera por más de quince ciclos estelares terrestres.

       Ritsuko palideció de miedo. El simple hecho de imaginar cómo reaccionaría la shito ante las palabras de Fobos, provocó que un violento escalofrío le recorriera el cuerpo de pies a cabeza. El rostro aterrorizado de la científica complacía a Fobos, que sonrió nuevamente. Lilim mantuvo una expresión de serena y altiva indiferencia, como si lo que estuviera a su alrededor no pudiera afectarla en lo más mínimo.

       —¿Qué es lo que deseas de mí?

       —Es muy simple, querida —murmuró el Khan del Terror—. Te ofrezco la oportunidad de vengarte de los humanos que te aprisionaron y mataron a los otros shitos. De seguro no sabes que clonaron a Adam para crear unas horrendas criaturas llamadas EVAs —El Khan frunció el entrecejo, y añadió—: De hecho, ellos también jugaron con tu ADN y lo mezclaron con el de una humana.

       Lilim volvió la mirada hacia Ritsuko y escrutó su rostro con una mirada tan impasible como directa. La doctora sintió como se le helaba la sangre. Lilim se inclinó hacia delante y Ritsuko pudo advertir el fuego que ardía en sus ojos azules. La shito levantó la mano derecha con la palma vuelta hacia delante, y la científica salió proyectada hacia el suelo.

       —Me quitaron mi libertad y jugaron conmigo —murmuró Lilim en un tono entre suave y áspero—. Me manipularon, doctora Ritsuko, y me usaron para sus experimentos, pero eso se acabo.

       —Oh, estás partes me encantan —se burló Fobos—. Pero no comas ansias, querida, todo a su tiempo. Tendrás tu venganza, pero este no es el momento. Debes conocer al gran N´astarith.

       —¿Conocer a Genghis Khan? —murmuró Masamaru con un hilo en la voz.

       —Por supuesto —aseguró Fobos en medio de una risotada—. No pueden perderse el espectáculo que está a punto de comenzar. Siéntanse honrados, pues tendrán asiento de primera fila para presenciar el fin de este mundo.

       Geofrente de NERV

       El instinto de Musashi le decía que tomara la iniciativa y atacara rápidamente al Eva-01. Sin embargo, antes de que si quiera pudiera poner a cargar sus armas para dispararle el Evangelion oscuro, Mana ya había colocado su Executor-02 entre ambos colosos para evitar una confrontación. Musashi fulminó a Mana con la mirada y movió frenéticamente los controles para llevar a Sephiroth hasta donde estaba el robot de su compañera.

       —¡Hazte a un lado, Mana! —le ordenó con un grito.

       —¡Claro que no! —replicó ella de la misma forma—. Esto debe terminar ahora.

       —Imposible —El enfado de Musashi era evidente—. Es momento de acabar con los EVAs. No olvides que esa es nuestra misión y estoy dispuesta a cumplirla, aunque para eso tenga que quitarte de en medio.

       —¿Qué dices, Musashi? —inquirió Mana con lágrimas en los ojos—. ¿Es qué no te das cuenta de lo que sucede? El general Kymura no has engañado para que lucháramos con los EVAs.

       —¡Esas son mentiras de NERV! —rugió Musashi.

       —Oye, hermano, cálmate —la voz de Keita le llegó por el auricular—. Quizá ella tiene razón en lo que está diciendo. Tú mismo escuchaste la voz del general y de Masamaru. Tenemos que… .

       —¡Cierra la boca, Keita! —exclamó Musashi—. Los de NERV intervinieron nuestras comunicaciones y simularon la voz del general. Me sorprende que se traguen esas tonterías.

       —Aquí el único tonto eres tú —le reprochó Asuka por el intercomunicador. El Eva-02 se giró hacia Sephiroth—. ¿Acaso no ves esas naves? Por mucho dinero que tenga ese tipo no creo que pudiera construir algo así. Date cuenta que la tecnología de los robots que están usando es demasiada avanzada para este planeta.

       —¡Tú no hables, perra! —espetó Musashi al tiempo que Sephiroth apartaba al Executor-03 de su camino—. No voy a defraudar al general por ningún motivo. Sí quieren traicionarlo, los trataré como a enemigos.

       A bordo del Eva-01, Shinji ignoraba por completo lo que estaba ocurriendo delante de él. No sabía porque uno de los Executors trataba de evitar la pelea, ni porque el Eva-02 estaba luchando al lado del enemigo. Cuando descubrió la presencia de las gigantescas naves extraterrestres que flotaban sobre la ciudad de Tokio-3, una sensación de pánico se apoderó de Shinji.

       —¡Primero acabaré con la ramera! —anunció Musashi mientras fijaba la mira sobre el Eva-02—. Mejor encomiéndate a tu Dios, maldita zorra.

       Sephiroth levantó el puño derecho para lanzar una ráfaga de antimateria contra el Evangelion color rojo, pero el Executor-02 actuó rápidamente para tratar de impedirlo. Cuando el cañón apenas se estaba cargando, Mana hizo que su robot sujetará el antebrazo de Sephiroth de manera que el disparo fuera a dar en otra dirección. La descarga atravesó los cielos e impactó contra uno de los cruceros licántropos, produciendo una explosión que fue celebrada por los pilotos de la Alianza.

       —Mira lo que hiciste, estúpida —le recriminó Musashi. El Executor-01 torció el brazo hacia el robot de su amiga, y la metálica mano salió disparada chocando brutalmente contra el Executor-03.

       A bordo de su cabina, Mana sintió una fuerte sacudida y se golpeó de frente contra los controles. Sus labios se abrieran como frutos maduros. La chica sintió como la sangre brotaba de su boca en forma abundante y las lágrimas le escurrieron por ambas mejillas. Uno de los monitores estalló repentinamente, causándole heridas en el hombro derecho.

       Sephiroth estaba a punto de patear al Executor-03 cuando el Eva-01 le dio un empujón que lo lanzó al suelo. Musashi se enfureció a tal punto que decidió hacer migas al Evangelion de Shinji. El Executor-01 dio un giro por el piso antes de erguirse nuevamente y disparar una salva de mísiles, que dejaron una larga estela de humo y chispas antes de explotar sobre el Eva-01. Musashi hizo que su robot levantara ambos brazos con la intención de disparar los rayos antimateria, pero no consiguió hacerlo a tiempo. El Eva-01 se elevó en el aire de un salto gigantesco y cayó sobre Sephiroth para darle de golpes.

       Keita no supo qué hacer. ¿Debía dejar que Musashi luchara solo o intervenir en la pelea? Después de lo que había escuchado por el comunicador, tenía serias dudas sobre lo que estaban haciendo. Pero no sólo había sido la conversación lo que le hacía sospechar de Kymura, sino también la existencia de aquellas naves alienígenas que sobrevolaban los cielos. Era algo en lo que estaba de acuerdo con Asuka: nadie en la Tierra era capaz de construir algo así.

       Desde las alturas, en medio de cazas de la Alianza Estelar y naves licántropas explotando aquí y allá, los Transformables advirtieron la batalla que se estaba llevando a cabo en las cercanías del Geofrente de NERV. Algunos de los robots zuyua manifestaron la idea de intervenir, pero Titán era poco partidario de hacer eso hasta no averiguar lo que realmente ocurría. Los Devastadores Estelares aún estaban a la vista y Titán sabía que dividir sus fuerzas no sólo sería un error estratégico, sino un suicidio.

       Faltos de organización y superados en potencia de fuego, los pilotos de caza licántropos estaban siendo eliminados sistemáticamente por las naves de la Alianza Estelar. Los licántropos eran guerreros feroces y osados, pero habían desplegado erróneamente sus cruceros. Más veloces y apoyadas por los Transformables y los cazas lerasinos, las Águilas Real acabaron por sembrar el caos entre las fuerzas licántropas, que se batían en retirada. Los abbadonitas hubieran podido sacar del apuro a sus aliados de haber lanzado un contraataque, pero, extrañamente, los cazas se estaban replegando al interior de los Devastadores Estelares.

       El poder de Odrare, Labyrinth of perdition, rodeó a Son Gokuh y lo llevó girando por las alturas en medio de una tormenta de incontables golpes a la velocidad de la luz. El Khan estaba seguro que su adversario no podría liberarse de aquel violento remolino y se alistó para darle el golpe de gracia una vez que cayera al suelo. Odrare sujetó su hacha con ambas manos y aguardó.

       Dentro del torbellino de energía, Son Gokuh estaba haciendo grandes esfuerzos por resistir el ataque del Khan. A pesar de que contaba con grandes poderes y una vasta experiencia como peleador de artes marciales, Gokuh era consciente que estaba enfrentando un adversario superior a todos los que había confrontado en el pasado. Debía hacer uso de todas sus fuerzas y toda su astucia para ganar la pelea. Una ráfaga de luz rasguñó la mejilla derecha de Son Gokuh y no fue la única.

       —¡Vas a morir, insolente! —espetó Odrare—. Aquí es donde se ve la diferencia entre un guerrero de verdad y un fanfarrón. ¿Dónde quedó tu presunción? Cuando mueras iré por tus amigos.

       Son Gokuh concentró todas sus fuerzas. Apretó los puños y expulsó todo su poder de golpe para deshacer el remolino de luz con una tremenda explosión de energía que dejó perplejo a Odrare. Son Gokuh emitió un fuerte grito de furia y le imprimió mayor poder a su aura de súper saiya-jin. Entonces, de súbito, el aura dorada que envolvía a Son Gokuh cambió de color y se tornó roja.

       —¡¡Suppa Kaioh-Ken!! (Súper Kaioh-Ken)

       El Guerrero Zeta se lanzó por los cielos con un poderoso salto. Con la celeridad de un relámpago, Son Gokuh cruzó la distancia que lo separaba de su enemigo en una fracción de segundo y le asestó a éste un brutal puñetazo que casi le fracturó la quijada. El cuerpo de Odrare salió disparado de espaldas hacia el suelo donde se estrelló, levantando una nube de polvo y tierra.

       Aprovechando la pequeña ventaja que había obtenido de momento, Son Gokuh quiso utilizar su técnica más poderosa para dañar a su adversario. Llevó las manos a un costado de su cuerpo y empezó a reunir toda la energía que pudo entre las palmas. Estaba seguro de que podría lanzar su ataque cuando Odrare salió de la neblina de polvo para atacarlo. El Khan del Minotauro arremetió contra Son Gokuh con una andanada de puñetazos, sacudiéndole la cabeza y llevándolo a golpes hasta el suelo.

       Con la sangre saliendo por su boca, Odrare maldijo a Son Gokuh con cada golpe que descargaba. Era tanta su furia asesina que sujetó al saiya-jin por el cuello usando una sola mano y luego lo levantó en el aire. El Khan esbozó una sonrisa de placer cuando advirtió que Gokuh comenzaba a asfixiarse.

       —Te voy a arrancar la cabeza, maldito saiya-jin —susurró Odrare con los dientes apretados y los ojos llenos de odio—. Mi hermano murió por culpa de Shiryu, pero cobraré mi venganza matándolos a todos.

       El rostro de Son Gokuh estaba empapado de sudor. Realmente era una situación adversa para el saiya-jin, pero éste aún no perdía las esperanzas de ganar. Quienquiera que conociera a Gokuh de tiempo atrás, sabía que difícilmente se daba por vencido hasta en las situaciones más desesperantes. Por eso Ten-shin-Han no se extrañó cuando descubrió que Son Gokuh fruncía una débil sonrisa que hizo rabiar a Odrare.

       —¿De qué te estás riendo, infeliz? —inquirió el Khan.

       —Te confesaré una cosa, Odrare —repuso Son Gokuh mientras cerraba su mano sobre la muñeca del Khan—. Me siento feliz de saber que existen sujetos tan poderosos. Aunque mi vida esté en riesgo tengo que admitir que siempre he disfrutado las peleas emocionantes como esta.

       Tomando el brazo de Odrare como apoyo, Son Gokuh comenzó a balancearse hasta conseguir el impulso necesario para estrellar una de sus rodillas contra el antebrazo con el cual el Khan lo tenía sujetado del cuello. Odrare dio un alarido mientras retrocedía, lo cual le permitió a Gokuh ganar el tiempo necesario para recuperarse. Ambos contendientes volvieron  a intercambiar golpes y contragolpes, pero parecía que finalmente el Guerrero Zeta estaba consiguiendo hacerse de una ventaja infinitesimal.

       Seguro de su superioridad, Odrare era incapaz de sentir miedo. Era un guerrero formidable y Son Gokuh podía notarlo mejor que nadie. El saiya-jin atacó ferozmente y logró asestarle dos rápidos golpes a su enemigo en el abdomen. Sin embargo, a pesar de los puñetazos, el Khan ni siquiera se tambaleó y reaccionó agitando su hacha de lado a lado. Son Gokuh supo como colarse por debajo del hacha y le dio fuertes puñetazos en el pecho y el mentón, que al fin lo hicieron balancearse.

       Odrare trató de usar su hacha para liberarse de los golpes de Son Sokuh, pero éste lo desarmó rápidamente de una patada. El hacha de guerra giró por el aire hasta clavarse en el tronco de un pino calcinado. El Khan comenzó a darse cuenta que la batalla estaba inclinándose en su contra, de modo que lanzó una ráfaga de luz contra Son Gokuh. El saiya recibió el impacto en el estómago y quedó momentáneamente paralizado por el dolor, lo cual fue aprovechado por su enemigo para elevarse en el aire y ponerse a salvo.

       Furioso, Son Gokuh alzó la vista hacia arriba y adivinó las intenciones de Odrare: si iba tras él, éste usaría de nuevo el Labyrinth of perdition para golpearlo en el aire. El saiya sabía bien que tendría serios problemas para evadir la técnica de su enemigo, pues los ataques de Odrare eran muy veloces para eludirlos. Son Gokuh tomó la de decisión de arriesgarse y llevó sus manos a un costado de su cuerpo. El Khan del Minotauro alzó ambas cejas con sorpresa al percibir la gran cantidad de poder que Son Gokuh estaba acumulando.

       —¡¡Ka… me…

       —Pero que sujeto tan estúpido —observó Tiamat con desdén—. Parece que no se ha dado cuenta que Odrare tiene la ventaja. Es claro que la velocidad de nuestro compañero es mucho mayor y podrá esquivar ese ataque sin problema.

       En medio de los cielos, a casi medio kilómetro de distancia, el Khan del Minotauro compartía el mismo optimismo que Tiamat. Aún cuando Gokuh se esforzara por lanzar un ataque poderoso, Odrare sólo tendría que esquivarlo con su velocidad y luego contraatacar aprovechando la momentánea debilidad del saiya. En opinión de Odrare, sólo era cuestión de dar el golpe de gracia para terminar con la batalla.

       —… Ha… me…

       Son Gokuh apretó los dientes mientras se esforzaba por contener el increíble poder que bailoteaba entre sus palmas. El Kame-Hame-Ha era una técnica que consistía en reunir toda la energía interna con la que uno contaba un guerrero para lanzársela al enemigo por medio de un rayo luminoso. El efecto destructivo del Kame-Hame-Ha podía ser realmente eficaz sí la persona que la realizaba tenía un poder equiparable al de Gokuh. La cara del saiya estaba bañada en sudor y tierra y sus ojos brillaban con expectación.

       Odrare clavó su mirada en el Guerrero Zeta y se preparó a evitar el ataque. Sólo debía moverse rápidamente, bajar hasta donde estaba Gokuh y golpearlo de cerca con el Labyrinth of perdition para ganar. Luego, simplemente tomaría su hacha y le cortaría la cabeza de un solo golpe. La pelea terminaría en unos segundos.

       De repente, Son Gokuh, aún con el Kame-Hame-Ha brillando intensamente entre sus palmas y el aura de súper saiya-jin rodeándolo, invocó la fuerza del Suppa Kaiou-Ken y se esfumó de la vista de todos. Odrare miró lo sucedido con una expresión de estupor y pesar. ¿Adónde había ido Son Gokuh? Si acaso había recurrido a la súper velocidad para desaparecer, algo que Tiamat, Asiont y otros sospechaban, no le serviría para nada ya que cualquier Khan podía intuir fácilmente la presencia del Guerrero Zeta y localizarlo así estuviera del otro lado de la Tierra.

       Seguro de su percepción, Odrare comenzó a mirar en todas direcciones, tratando de ubicar a Son Gokuh ¡pero fue inútil! No sólo Odrare estaba desconcertado por lo sucedido sino también Tiamat, Sarah y Etzal. La presencia de Son Gokuh parecía haber desaparecido de la faz de aquel pequeño planeta. El Khan del Minotauro aún estaba preguntándose qué es lo que había sucedido cuando sintió una poderosa presencia delante de él.

       Con el rostro desencajado por el terror y el desconcierto, Odrare se quedó paralizado sin poder creer en lo que estaba viendo. Son Gokuh no se había movido a súper velocidad como todos habían creído, sino que se había teletransportado de alguna forma para llegar hasta Odrare y sorprenderlo. El Khan del Minotauro, apenas reponiéndose de su sorpresa, alzó desesperadamente su brazo para usar el Labyrinth of perdition contra Son Gokuh al tiempo que escupía una maldición.

       —¡¡Eres un infeliz!!

       —… Haaaaaa!!

       Cuando el torbellino huracanado de energía y rayos de luz apenas estaba cubriendo al Guerrero Zeta, éste atacó a su adversario con el Kame-Hame-Ha. El poderoso rayo golpeó el cuerpo del Khan en el abdomen, desatando una terrible explosión de luz que ahogó su grito de furia mientras era desintegrado por la fuerza abrumadora de la más grande técnica de Son Gokuh.

       Pero aunque Gokuh había conseguido derrotar al Khan del Minotauro, no pudo evitar que el Labyrinth of perdition lo golpeara con una velocidad alucinante. La técnica de Odrare lo sacudió con fuerza, vapuleándolo con miles de golpes a la velocidad de la luz que rasguñaban su cuerpo hasta que finalmente fue arrojado al suelo ante la mirada impasible de N´astarith, que aún mantenía una expresión altiva y de indiferencia a pesar de lo sucedido.

       Geofrente de NERV

       El Eva-01 rodeó con sus brazos a Sephiroth para tratar de derribarlo, pero éste le asestó un veloz puñetazo que lo hizo retroceder. Musashi vio en aquella situación una excelente oportunidad para aniquilar a Shinji, así que levantó el brazo derecho del robot para disparar un rayo antimateria. No pudo hacerlo, sin embargo, ya que justo cuando la computadora le avisó que el cañón estaba listo, escuchó la voz del general Kymura que lo llamaba desde una colina.

       —¡Musashi! —exclamó Fobos con fuerza—. Has hecho una excelente labor para mí, pero ahora quiero que destruyas al Eva-01. Acaba con todos los Evangelions de una vez por todas.

       Sephiroth volvió su rostro metálico hacia donde estaba Fobos. Musashi frunció el ceño con desconcierto cuando se percató que la apariencia física del general había cambiado. Al mismo tiempo, Mana, Asuka, Shinji y Keita se volvieron para mirar al máximo líder de la organización Apocalipsis. Incluso los Evas de SEELE que aún estaban funcionando se detuvieron por un instante.

       —General, ¿qué le pasó? —inquirió Musashi, confundido—. Su rostro… 

       —Este es mi verdadero aspecto, muchacho —dijo el Khan y rompió en carcajadas—. Ahora que Gendou está muerto y SEELE y NERV están destruidos, no hay razón para que no sepan la verdad. Aniquilen a los EVAs y luego vengan conmigo para salvarse de la destrucción de este patético mundo.

       Shinji sintió como si una cuchilla helada le atravesara el corazón. Aunque la relación con su padre no había sido la mejor del mundo, no le agradó escuchar por labios de Kymura que Gendou estaba muerto. Había habido veces en las que se había sentido despreciado por su padre, e incluso llegó a odiarlo con fuerza, pero a pesar de todo aún conservaba las esperanzas de que podría recuperar el tiempo perdido y perdonar a Gendou. Shinji no pudo evitar que algunas lágrimas corrieran por sus mejillas.

       —¿Qué es lo que está diciendo, general? —murmuró Keita con desconfianza—. ¿A qué se refiere cuando dice eso de destruir el mundo?

       —Es simple, Keita, los humanos de este planeta serán sacrificados para dar gloria a Genghis Khan, pues éste es el verdadero dios de toda la Existencia. Finalmente, todos aquellos que desafían la voluntad del Emperador N´astarith desaparecerán con este mundo.  

       —General, ¿acaso se ha vuelto loco? —espetó Musashi—. Usted dijo que íbamos a salvar a todas las personas del mundo… .

       Fobos soltó una carcajada diabólica y frunció el entrecejo.

       —Y las salvaré de su estúpida existencia. Pero, por consideración a su excelente servicio, he decidido ofrecerles la oportunidad para salvarse de la destrucción —El Khan extendió una mano como si estuviera ofreciéndosela a Musashi—. Juren lealtad al Emperador N´astarith y al Imperio de Abbadón y salvarán sus vidas. 

       En ese momento, Musashi se dio cuenta que la conversación que había escuchado por el intercomunicador no era falsa como se aferraba a creer. Aún no comprendía del todo lo que estaba ocurriendo, pero era evidente que los habían engañado. Finalmente sus dudas empezaban a disiparse. Furioso, clavó su mirada en aquel infeliz asesino.

       —No le ofrezco la salvación por segunda vez a nadie —añadió Fobos.

       Como respuesta, Sephiroth alzó un dedo y disparó una diminuta bola de luz contra el hombre al que Musashi había venerado como un padre. El láser chocó contra una pared de luz,  formando varios polígonos concéntricos centrados en el sitio de impacto, justo delante de la figura de Fobos, quien tenía apretados los labios en una actitud de plena arrogancia.

       —¡Es imposible! —clamó Keita—. ¡Eso es un AT-Field!

       El Khan del Terror asintió con la cabeza y volvió la mirada hacia la hermosa joven desnuda que había aparecido junto a él. Shinji no sabía quién era esa chica, pero por su físico la relacionó de alguna forma con Rei Ayanami y Kaworu. Sólo los shitos eran capaces de generar esas barreras, pero todos ellos habían sido aniquilados a excepción de… .

       —¡Lilith! —señaló Mana desde la cabina del Executor-03—. Pero, no entiendo ¿Cómo es que… 

       —Ahora se llama Lilim —le interrumpió Fobos—. Y todos ustedes desaparecerán con este planeta por su traición. Es una lástima, Musashi, yo siempre quise tener un hijo, pero ahora creo que tendré una hija.

       —¡Púdrete! —vociferó Musashi—. Yo creí ciegamente en usted e incluso lastime a mis amigos por su culpa. Voy a encargarme de hacerlo pedazos a usted y a los extraterrestres que lo apoyan.

       Un estruendo irrumpió en los cielos, un temblor grave y continuó. Todo mundo se quedó quieto y miraron hacia arriba para contemplar como las compuertas de un Devastador Estelar comenzaban abrirse hacia abajo, mostrando el interior ligeramente iluminado. En el mismo centro, un coloso mucho mayor que Sephiroth comenzó a descender.

       Era un Executor que medía ciento veinte metros de altura: una verdadera masa de metal y alta tecnología. Del torso sobresalían cuatro brazos, en cuyos extremos había puños armados con enormes cuchillas capaces de cortar en dos lo que fuera. El gigante se inclinó hacia delante apenas sus pies se posaron sobre las ruinas del Geofrente de NERV; su cuerpo metálico destellaba mientras miraba fijamente a EVAs y Executors.

       —Un Súper Executor —dijo Fobos—. Siento decirles, muchachos, que los modelos que están pilotando son diseños viejos. Este Executor es mil veces más letal que Sephiroth o cualquier otro shito o Evangelion que haya pisado este planeta.

       Los EVAs de SEELE se veían como niños al lado de aquel gigante de aspecto siniestro. El Súper Executor se aproximó hacia el dañado Eva-05 y echó un brazo hacia atrás para lanzar un puñetazo que atravesó el cuerpo del Evangelion por el pecho. El Súper Executor levantó al Evangelion usando los demás brazos y enseguida lo destazó salvajemente ante la vista de todos. 

       Keita estaba tan aterrado que sintió deseos de orinarse en los pantalones. Su temor se convirtió en pánico cuando advirtió que el Súper Executor acababa de hacer pedazos al Eva-11 con asombrosa facilidad y luego echaba a andar hacia el robot de Mana. Desesperado, hizo que el Executor-02 disparara varios mísiles que fueron a dar contra el pecho del Súper Executor, explotándole encima de la coraza metálica sin producirle daño alguno.

       El Súper Executor se volvió hacia el robot de Keita con un giro y avanzó rápidamente por el campo de batalla, abatiendo de paso al Eva-13 con un golpe. Antes de que Musashi, Mana o Shinji pudieran hacer algo, el enorme robot abbadonita atravesó al Executor-02 con  una cuchilla con tanta fuerza que  la punta asomó por la espalda. Keita se revolvió en su asiento gritando cuando los paneles de control empezaron a estallar por todas partes en un mar de chispas y llamas. En medio del fuego y la destrucción que lo rodeaba, Keita alcanzó a ver la imagen distorsionada del Súper Executor en el monitor principal.

       Con un rápido movimiento, el Súper Executor levantó al robot de Keita y le arrancó la pierna derecha antes de empalarlo usando la cuchilla de uno de sus brazos derechos. Finalmente, para terminar su obra, lanzó al Executor-02 al suelo como si fuera un despojo y luego le dio un tajo en el pecho, haciéndolo explotar en mil pedazos.

       Musashi gritó con toda su alma y empezó a forcejear los controles sacudiendo a Sephiroth con la fuerza de su ira. El gigantesco robot se dio la vuelta y observó al resto de sus oponentes mientras comenzaba a caminar. Shinji, Mana, Asuka y Musashi miraron con asombro como el inmenso robot de cuatro brazos alzaba sus cuchillas al mismo tiempo. El enorme peso hacía vibrar el suelo bajo sus pies.

       Fobos soltó una carcajada malévola que se escuchó por todo el campo de batalla.

Continuará… .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s