Leyenda 111

LA LEYENDA

por Asiant y Uriel

CAPÍTULO CXI

GUERRA DE COLOSOS

Geonfrente de NERV

         Sephiroth le dio un golpe al Eva-02 en el estómago. Éste se dobló en dos por un momento, pero enseguida se irguió de nuevo y le dio un puñetazo a Sephiroth con fuerza en el pecho. El Executor-01 se tambaleó y estuvo a punto de caer, pero consiguió incorporarse. El dolor y la furia que Asuka había enterrado en lo más profundo de su ser se habían desbordado; tras todas las batallas y el terrible sufrimiento, supo que no iba a morir, no así, ni aquel día ni de ese modo.

         —¡Mamá! —exclamó Asuka con fuerza—. ¡Ahora lo entiendo! El significado del AT-Field. Has estado protegiéndome. ¡Siempre he estado bajo tu mirada! ¡Siempre hemos estado juntas!

         Aprovechando que Sephiroth atraía toda la atención de Asuka, el Executor-02 se abalanzó rápidamente sobre el Evangelion y lo rodeó con sus brazos para intentar sujetarlo. Pero Asuka logró soltarse y le dio un puntapié en el pecho al robot de Keita, arrojándolo hacia atrás. Keita se golpeó violentamente la cabeza cuando su Executor cayó pesadamente al suelo.

         —Su poder es increíble —murmuró Mana mientras analizaba al enorme Evangelion mediante la computadora de su Executor—. Debemos tener cuidado o podría derrotarnos.

         Asuka luchaba con una fuerza terrible, pero a diferencia del Eva-02, los Executors disponían de otras armas a las que aún no habían recurrido. Sephiroth alzó el brazo derecho rápidamente y disparó una violenta ráfaga láser contra el Evangelion, que se tambaleó cuando el rayo impactó sobre su pecho. La armadura del Eva-02 había logrado resistir bien el primer disparo, pero finalmente se fracturó cuando otras dos ráfagas la golpearon de lleno en el mismo lugar.

         —No puede ser —masculló Asuka mientras se sujetaba el pecho.

         Keita se aprovechó de que los disparos de Sephiroth habían desconcertado a Asuka para iniciar el contraataque; levantó el brazo del Executor-02 y se arrojó directamente sobre el Evangelion para asestarle un fuerte puñetazo. El Eva-02 se volvió velozmente hacia el Executor y alzó una mano con la palma vuelta hacia delante. El puño del robot de Keita se estrelló contra una especie barrera energética formada por una serie de polígonos concéntricos centrados alrededor de la zona de impacto.

         —¡¿Qué demonios?! —exclamó Keita casi muerto por la impresión.

         —¡¡Es el campo AT-Field!! —vociferó Musashi—. ¡Keita, ten cuidado!

         Uno de los enormes alerones situado en el hombro izquierdo del Evangelion se abrió y mostró el mango de un cuchillo en su interior. El Eva-02 alargó el brazo derecha y sujetó al Executor por el cuello. Sin perder ni un segundo, Asuka hizo que el Evangelion tomara el cuchillo progresivo del alerón y luego lo hundió en el pecho del robot de Keita de donde volaron chispas.

         Abrumado por el ataque, Keita dio un grito de terror. Los monitores le indicaron que su Executor había sido dañado por el último ataque, pero lo peor estaba aún por venir. El Eva-02 le descargó una serie de potentes golpes hasta que el robot cayó de rodillas al suelo y entonces le clavó el cuchillo en la espalda.

         —¡Keita! —gritó Mana.

         Después de ver aquello, Musashi sabía que no podía andarse por las ramas. El Eva-02 era realmente formidable, pero tenía un punto débil que resultaba fatal. Para proveerse de la energía necesaria para funcionar, los Evas necesitaban de un cable externo que llevaban conectado a sus espaldas. Sin éste, los Evangelion sólo disponían de energía suficiente para cinco minutos a lo sumo. Sólo había que cortar el cable del Eva-02 y para inclinar la balanza a su favor.

         —¡Ahora verás, maldita perra! —murmuró Musashi al tiempo que una tanda de mísiles emergía del pecho de Sephiroth. Los proyectiles alcanzaron al Eva-02 y lo hicieron estremecerse en medio de violentas explosiones que destruyeron uno de sus alerones y dañaron su armadura corporal—. ¡Mana, debemos cortar el cable de energía cuanto antes!

         Siguiendo el plan de batalla, el Executor-03 saltó por los aires y disparó una andanada de ráfagas láser contra el cable de energía que iba desde el interior del lago hasta el Eva-02. Los disparos desataron una serie de terribles estallidos detrás del Eva-02 y finalmente uno de estos provocó que el cable se reventara. En la cabina del Evangelion, la ruptura del cable se hizo patente cuando unos números rojos comenzaron a moverse en la pantalla lateral. La cuenta regresiva había iniciado: 5:00, 4:59, 4:58.

         —¡Mierda! —murmuró Asuka.

         El Eva-02 se volvió hacia Sephiroth a pesar de que éste había lanzado más proyectiles contra él. Tirando con fuerza de los mandos, Asuka se arrojó contra Sephiroth con la intención de acabarlo. El Eva-02 corrió hacia el Executor bajo potentes explosiones y finalmente le lanzó un potente puñetazo.

         —¡¡Muere, maldito!!

         Sephiroth simplemente atrapó el puño del Evangelion rojo usando una sola mano. Musashi consultó el ordenador de combate y comprobó que la energía del Eva-02 se estaba agotando rápidamente. Sólo debía hacer que su adversaria le atacara con más fuerza para que el Eva se debilitara más.

         —¡¡Maldita sea!! —vociferó Asuka mientras agitaba las palancas.

         —Señorita, si está buscando el tocador de damas… ya lo encontró.

         —¿Qué? ¿Quién rayos eres tú? —inquirió Asuka.

         Un golpe violento. El Eva-02 lo recibió en la cabeza y cayó de espaldas. Cuando Asuka levantó la mirada, sintió un hormigueo punzante en la nuca. Acechándole desde arriba, Sephiroth le lanzó una descarga ácida que disolvió la armadura que protegía el hombro derecho y parte del alerón que aún no había sido destruido. Asuka lanzó un horrible alarido de dolor cuando eso ocurrió.

         —Sé que te duele mucho —murmuró Musashi—. Tengo entendido que existe una conexión muy especial entre un Eva y su piloto. Es una pena que no ocurra lo mismo con nuestros Executors.

         —Maldito seas —musitó Asuka arrastrando las palabras—. Te mataré por esto, infeliz. ¡No importa lo que me hagas! ¡Te mataré así sea lo último!

         Musashi se preparó para atacar nuevamente, pero cuando Sephiroth alzaba el brazo izquierdo se encontró con los dos pies del Eva-02 que le propinaron un soberbio golpe en el pecho. Sephiroth cayó de vientre. Musashi intentó ponerlo de pie, pero las rodillas del Evangelion rojo aterrizaron de golpe sobre la espalda del Executor y lo obligaron a permanecer en posición horizontal.

         —¡Ahora será mi turno! —anunció Asuka al tiempo que su Eva agitaba el cuchillo progresivo en lo alto—. ¡Voy a abrirte como a una lata de sardinas!

         El cuchillo estaba a punto de clavarse en la cabeza de Sephiroth cuando Mana lo evitó. Detuvo el brazo del Evangelion usando la mano izquierda de su Executor y luego le dio un potente derechazo que lo derribó. Antes de que Asuka pudiera contraatacar, Mana le disparó una descarga lumínica que atravesó el antebrazo derecho del Eva-02, causándole un terrible sufrimiento a Asuka.

         —Deja de luchar, Asuka —le dijo Mana—. No puedes ganar.

         A pesar del intenso dolor que sentía en el brazo, Asuka alcanzó reconocer la voz de Mana. Desde siempre había sospechado de aquella chica, pero lo último que imaginó era que ella estaría pilotando uno de los colosos que la atacaban. Sujetó una de las palancas de mando con fuerza y levantó la mirada.

         —¿Mana? —murmuró Asuka furiosa—. Maldita perra, debí imaginarlo.

         En el puente de mando del Devastador abbadonita, N´astarith observaba con interés el desenlace de la terrible batalla entre los Executors y el Eva-02. Aunque inicialmente había albergado serias dudas sobre el desempeño de los pilotos de los Executors, parecía que todo se desenvolvía según lo planeado. Las fuerzas armadas de la Tierra estaban siendo aniquiladas paulatinamente y todavía no había señales de las fuerzas de la Alianza Estelar.

         —Ese armatoste les está causando serios problemas —murmuró Sarah de Basilisco, haciendo referencia al Eva-02—. Mi señor, no deberíamos haber permitido que se usaran humanos para manejar esos robots.

         —Descuida, Sarah —susurró N´astarith con tranquilidad—. Ellos lo están haciendo muy bien hasta el momento. Me conformo con que tengan alejado a ese monstruo lo suficiente para que Fobos pueda apoderarse de Lilim, lo cual me recuerda que es hora de irnos.

         El emperador de Abbadón se puso de pie. Miró la pantalla una última vez y luego se dio la vuelta para dirigirse hacia la salida del puente. Los Khans lo siguieron con la mirada y luego echaron a andar detrás de él.

         Central Dogma.

         En la parte más profunda y secreta del enorme complejo subterráneo de NERV, había una gigantesca cámara donde se encontraba prisionera uno de los shitos conocida como Lilith. Ésta se hallaba crucificada sobre una enorme cruz metálica de color rojo, que colgaba sobre un océano amarillento de LCL, un líquido rico en oxígeno usado por NERV para hacer funcionar a los Evas.

         Frente a Lilith había una pequeña plataforma que servía como puesto de observación. Desde ahí, los científicos de Nerv habían estudiado a la Shito con sumo cuidado así como al fluido amarillento que salía de ella. Lilith era una enorme figura humanoide de color blanco a excepción de su rostro, que era de color morado. Tenía siete ojos en forma ovalada que no emitían ningún movimiento. A todas vistas era un ser grotesco y repugnante, pero para Seele y Nerv era la clave para llevar a cabo el Tercer Impacto.

         Por esa razón es que Gendou Ikari se encontraba ahí en ese momento. Los soldados del Apocalipsis luchaban en los niveles superiores, en el nivel quince. Habían llegado a la entrada del dieciséis y estaban por invadir el Centro de Mando, donde había comenzado un contraataque. Los medios de información habían caído en un mortal silencio. Las fuerzas de NERV habían quedado diseminadas en distintos puntos y estaban incomunicadas. La lucha en el Geofrente sólo podía seguirse por medio de hacer llamadas al azar; a menudo contestaban voces enemigas.

         Pese a la terrible batalla que se libraba más arriba, la cámara de Lilith se hallaba en relativa calma. Tan sólo se escuchaba el eco de las explosiones a lo lejos. Gendou sabía que disponía de poco tiempo. No le temía a la muerte, pero si le aterrorizaba que todo por lo que había luchado se perdiera. Más que cualquier otra persona, había dedicado su vida entera a desentrañar los secretos que encerraban los shitos y el propósito de la humanidad. Se irguió para mirar a Lilith y luego volvió la cabeza hacia Rei Ayanami.

         —Estoy con Adam ahora —murmuró mientras Rei asentía—. Este es el único camino para reencontrarme con Yui. Es hora de empezar. Rei, abre tu AT-Field, la barrera de tu corazón. Deja de usar tu cuerpo y libera tu alma.

         —Lo siento, pero no te dejaré que sigas adelante —le advirtió una voz femenina.

         Cuando Gendou se volvió descubrió que la doctora Ritsuko Akagi estaba apuntándole a la cabeza con una pistola. Rei giró la cabeza levemente para observar a Ritsuko, pero ésta fingió no verla y avanzó unos pasos sin dejar de apuntarle a Gendou.

         —Veo que lo tenías todo planeado, ¿no es así? —murmuró Ritsuko con un dejo de rencor en sus palabras—. La razón por la que usaste el ADN de Yui y lo mezclaste con el de Lilith no fue para tener un piloto de Eva como nos hiciste pensar. Lo hiciste para mezclarte con Rei y el clon de Adam. Esto te convertiría en el único humano con conciencia cuando sucediera el Tercer Impacto y de está forma, te convertirías en una especie de dios.

         Gendou miró a Ritsuko fijamente a los ojos. A pesar de que la científica podía dispararle en cualquier momento, de alguna forma presentía que ésa no era su intención, al menos no por el momento.

         —Esperaba que tarde o temprano descubrirías todo. Veo que no me decepcionaste después de todo, Ritsuko. Lo malo es que no tengo tiempo que perder en una discusión inútil. Sí ya sabes cuales son mis intenciones, entonces también sabrás que nada de lo que digas o hagas me detendrá.

         —¡Cállate! —exclamó Ritsuko con rabia—. Crees que todo lo tienes perfectamente controlado, ¿verdad? Pues déjame decirte, Gendou, que estás equivocado. Estoy segura que no tenías planeado lo que está ocurriendo allá afuera. No sé qué o quién diablos está atacando NERV, pero no voy a dejar que destruyas a la humanidad con el Tercer Impacto.

         —¿Destruirla dices? —repuso Gendou burlonamente—. La humanidad se ha estancado en su evolución. Sabes bien que una especie que no evolucione está destinada a extinguirse y por eso es necesario el Tercer Impacto. Debemos crear una nueva humanidad que no pueda desaparecer.

         Ritsuko le miró por encima del alza de su propia pistola.

         —Déjate de mentiras que ni tú mismo crees. A ti nunca te ha importado nadie más que tú mismo. No te importó ni mi madre, ni tu hijo… ni yo. Ni siquiera te importaba Yui. Sólo la usaste para escalar una posición social más adecuada a tus intereses. Es más, ni siquiera creo que te importe Rei. Lo único que te interesa por sobre todas las cosas es el poder.

         —Me juzgas con mucha dureza, Ritsuko, pero estás equivocada. A veces es necesario hacer sacrificios para conseguir una meta. Todo lo hago por el bien de la humanidad… .

         De pronto una risita malévola resonó por toda la cámara, haciendo que Gendou guardara silencio y Ritsuko se volviera por encima del hombro. Una nueva carcajada se dejó escuchar por todo el lugar, provocando que la doctora Akagi se estremeciera. Gendou volvió la vista en distintas direcciones tratando de ubicar de donde venía aquella risa, pero no vio a nadie.

         —Una nueva humanidad que no pueda desaparecer —dijo alguien burlonamente desde algún punto dentro de las sombras—. Eso es solamente un sueño tonto si tomamos en cuenta que todos ustedes pronto morirán. Sólo existe una persona que puede regir el destino de todo ser viviente en este y otros universos y esa persona es el gran Gengis Khan.

         —¿Quién eres? —preguntó Ritsuko.

         Entonces, de repente, dos misteriosas sombras aterrizaron de un salto en la plataforma a escasos metros de donde estaban Gendou, Rei y la doctora Akagi. Cuando la luz iluminó el rostro de aquellas oscuras siluetas, Gendou pudo distinguir claramente al general Kymura y a Masamaru.

         —Entonces fuiste tú —murmuró Gendou lanzando una mirada de desdén contra el general Kymura—. Así que la organización Apocalipsis está detrás de este ataque a NERV. Debí haberlo sospechado desde el principio, pero jamás imagine que tu organización contara con los recursos para enfrentarse a las fuerzas del JSSDF.

         —¿Cómo es que llegaron aquí? —inquirió Ritsuko mirando al comandante Ikari.

         —¡Baja tu arma, mujer! —ordenó Masamaru con el arma a punto—. ¡Hazlo!

         Ritsuko, nerviosa, cumplió la orden. Al acercarse Kymura, éste rió en un susurro apenas audible.

         —Ah, Gendou, a mí también me da mucho gusto verte de nuevo. Debo admitir que no esperaba que me reconocieras. Supongo que debes querer respuestas, ¿o no es así?

         Gendou negó con la cabeza lentamente.

         —En realidad creo que ya lo descubrí todo. Tú corrompías a la ONU desde adentro y mandaste a asesinar a Kaji. Tú mataste al Kymura de verdad en el año 2001 y lo suplantaste —Sin previo aviso, Gendou extrajo una pistola de su chaqueta y le apuntó a Kymura directo a la cara—. ¿Quién eres en realidad?

         Masamaru dirigió su arma hacia Gendou al instante, pero Kymura le hizo una seña con la mano para que se relajara. El general esbozó una sonrisa siniestra y miró a Ritsuko y a Rei antes de hablar.

         —Interesante. Nunca pensé que descubrirías la verdad sobre mí, pero veo que eres más listo de lo que pensé —Un halo de llamas púrpuras envolvió la figura del general al tiempo que su traje de combate se resquebrajaba y caía a pedazos—. Necio, sí supieras quién soy realmente jamás te atreverías a mirarme a la cara. ¿Has escuchado el llanto y el rechinar de dientes en medio de las tinieblas? Es una sensación tan abrumante que sólo puede equiparse con la muerte y la destrucción total. Es algo tan intenso que puede quebrar a cualquier hombre y destruir toda sus esperanzas.

         Gendou frunció el entrecejo, extrañado.

         —¿Qué dices?

         —Angustia. Miedo. Terror —masculló el general mientras sus ojos se iluminaban de rojo—. Este mundo siempre ha estado dominado por esas poderosas emociones. Durante mucho tiempo me hice pasar por uno de ustedes para conocer este mundo, conocer a los Evas y a los Shitos. Mientras ustedes luchaban, me di cuenta que este planeta no es muy diferente a los otros que he conocido…

         Sorprendido, Masamaru no dejaba de mirar al hombre que creía era el general Kymura mientras una montaña de dudas asaltaba su mente. Lo que Gendou había dicho resultaba imposible de creer, pero por alguna razón presentía que era verdad. Si el verdadero Kymura había muerto años atrás, entonces ¿quién era ese hombre al que había servido fielmente? ¿De dónde venían todos los recursos para crear al grupo Apocalipsis?

         —Ustedes, los humanos —continuó el general—, idearon el plan de complementación humana para llevar a su gente a un nuevo nivel de evolución, pero esto sólo fue una fachada. Lo que verdaderamente les interesaba era el poder y eso se convirtió en la causa final de su perdición.

         —¿De qué demonios estás hablando? —murmuró Gendou.

         El general dejó escapar una risita malévola.

         —Mi amo me envió a buscar algo muy valioso a este miserable planeta y cuando finalmente lo encontré, me enteré de la existencia de los shitos. Naturalmente, estos seres representaba una grave amenaza para nuestros planes y aunque teníamos los medios para destruirlos, también es cierto que hubiéramos tenido muchos problemas con ellos. Por esta razón me infiltré en los gobiernos de la Tierra y sustituí a Kymura. Mi objetivo sería lograr que ustedes destruyeran a los shitos y para ello infligí el terror entre sus gobernantes.

         —Entonces —susurró Ritsuko—, ¿tú querías que destruyéramos a los shitos?

         Sin dejar de sonreír, el general llevó la mirada hasta Ritsuko y asintió.

         —Lo que los shitos querían era rescatar a sus compañeros prisioneros y proteger a los humanos. Pero ustedes solamente deseaban controlarlos y esa ambición fue lo que provocó el Segundo Impacto donde murieron dos mil millones de humanos.

         Gendou permaneció en silencio. Lo que ese impostor acababa de revelarles lo había dejado sorprendido. Lentamente, sintió como una enorme furia se iba a apoderando de todo su ser. El saber de esa manera que había sido manipulado por otra persona era algo que realmente no podía soportar. ¡Ese hombre tenía que estar mintiendo!

         —Ahora que finalmente todos los shitos han desaparecido no hay nada de que preocuparse —concluyó el general—. Tengo que admitir que los Evas fueron algo que no habíamos previsto, pero mis chicos se están haciendo cargo del problema.

         —Los robots que luchan con Asuka —meditó Ritsuko.

         —Exactamente, doctora Akagi —confirmó el general mientras su cabello se tornaba negro como la noche—. Cuando los Evas desaparezcan, destruiremos este planeta con todos ustedes. ¿Acaso no es lo que dicen sus profecías? “Que se escuche un gran clamor en todo el mundo como nunca se había escuchado ni se volverá escuchar”.

         —No lo creo —difirió Gendou—. Tú te irás al infierno primero.

         El comandante Ikari tiró del gatillo y disparó… no obstante, el general continuó como si nada. Ritsuko ahogó un grito de horror debido a la impresión e incluso Masamaru se quedó pasmado cuando observó que el general, lejos de presentar alguna herida, seguía mostrando aquella mueca siniestra en el rostro. Gendou retrocedió un paso mientras trataba de entender qué estaba ocurriendo.

         —Necesitarás más que una pistolita para acabar conmigo, Gendou —dijo el general en un tono de risa burlona—. Ahora te mostraré lo que es el verdadero terror… Evil Illusion´s Nightmare (Maligna Ilusión de Pesadilla)

         Los ojos rojos del general se iluminaron de nuevo. Casi al mismo tiempo, Gendou experimentó una extraña visión. Era cómo si todo a su alrededor hubiera desaparecido a excepción de dos enormes ojos rojos de forma almendrada que se cernían sobre él. La angustia se apoderó del comandante; era una sensación que le carcomía el pecho con un frío que llegaba hasta sus entrañas.

         En medio de la oscuridad que lo envolvía, unas extrañas formas se movían a lo lejos como si lo acecharan desde todas direcciones. De repente escuchó un inmenso griterío que le heló la sangre.

         —Dos mil millones de humanos muertos —clamó una voz en las tinieblas.

         —¿Qué es esto? —susurró Gendou.

         —Tus ambiciones han engendrado la nada.

         —¡Cállate, maldito! —gritó Gendou mientras se bamboleaba. Una segunda visión se cruzó por su mirada. Una niña erguida… Rei Ayanami… Más allá los cadáveres de varios oficiales de Nerv… El llanto desconsolado de un niño… Una mujer se alejaba, un niño corría hacia él… Shinji… Un incendio arrasaba la Tierra… A lo lejos escuchaba el llanto de la gente… El Eva-01… .

         El general lanzó una nueva carcajada diabólica.

         —Todo lo que has hecho no servirá para nada. Sacrificaste tu vida y a tus seres queridos por algo que será en vano. Sufre por tus esperanzas pérdidas. La muerte es lo único que te queda. La humanidad desaparecerá. Todo se cubrirá de tinieblas y allí será el llanto y el rechinar de dientes.

         De pronto, Gendou se tambaleó, ahogado por un repentino dolor.

         —No puede ser… He esperado este momento por mucho tiempo… Quería reencontrarme como mi esposa… Con Yui… Perdóname, Shinji… yo… nunca… .

         El general sonrió al comandante de Nerv. Había atravesado el corazón de Gendou en forma mortal con la mano derecha. La sangre escurrió por el brazo del general y algunas gotas cayeron al suelo. Una especie de vapor negro brotó de la herida de Gendou.

         —Llore para mí, comandante Ikari.

         Tiró del brazo sin compasión llevando en la mano el corazón de su víctima. Gendou murió con lágrimas en los ojos, abatido por los remordimientos que había escondido en lo más profundo de su alma y que le habían asaltado en sus últimos instantes de vida. El general levantó la mirada y observó amenazadoramente a Masamaru, Ritsuko y Rei.

         Antes de que alguien dijera una palabra, Masamaru arrojó su arma al suelo para luego colocarse junto a Ritsuko y entonces levantó ambas manos.

         —Me rindo —fue lo único que pudo decir.

         Con una rapidez impresionante, Sephiroth detuvo el puño del Eva-02 simplemente abriendo una mano. A pesar de los continuos esfuerzos de Asuka, nada pudo hacer para evitar que Sephiroth obligara al evangelion a bajar el brazo. Entonces, sin previo aviso, Musashi descargó un rodillazo contra el abdomen del Eva-02 que lo dobló hacia delante. Antes de que Asuka pudiera retomar la ofensiva, Sephiroth le propinó un golpe en la espalda usando ambas manos. El Eva-02 se desplomó pesadamente en el suelo.

         —Te mataré… te mataré… te mataré —susurró Asuka. 3:32, 3:31, 3:30.

         —Es hora de terminar con esto —masculló Musashi al tiempo que Sephiroth apuntaba con su puño a la espalda del Eva-02—. Tengo la cápsula en la mira y voy a usar el cañón antimateria.

         Sephiroth estaba a punto de efectuar el disparo cuando inesperadamente el robot de Mana le sujetó el brazo. Sin entender qué estaba ocurriendo, Musashi giró la cabeza del robot para mirar al Executor-03.

         —¿Qué crees que estás haciendo, Mana?

         —Por favor, no lo hagas, ya es suficiente —le suplicó Mana—. El Eva-02 ha perdido casi toda su energía y no hay razón para matar a Asuka. Tenemos la batalla prácticamente ganada.

         —¿Acaso te has vuelto loca? —El robot de Keita se acercó—. ¿No recuerdas lo que dijo el general Kymura? Ella es el maldito enemigo y el enemigo no merece misericordia, ¿no es así?

         —¡Cierto! —exclamó Musashi.

         —¡Basta! —replicó Mana con fuerza—. No seremos asesinos, ya fue suficiente.

         —¡Hazte a un lado! —El Executor-02 le dio un envió al robot de Mana, que cayó de espaldas al suelo. Tras murmurar una maldición, Keita hizo que su robot girara la cabeza hacia Sephiroth—. Ahora termina con el trabajo.

         —No lo hagas, Musashi, por favor —La voz de Mana le llegó a la cabina.

         Musashi vaciló. Aunque sabía que su deber era aniquilar al Eva-02 con todo y su piloto, no podía ignorar las palabras de Mana. El objetivo del ataque era neutralizar a los Evas, así que, visto desde esa perspectiva, no había razón para matar a Asuka como sostenía Mana. Keita le gritó por radio una vez más que destruyera al Eva-02, pero la situación estaba a punto de sufrir un cambio.

         En ese momento, un grupo de aviones negros con forma de murciélagos volando en paralelo se aproximó a los cielos de la ciudad. Las naves de ataque extraterrestres se lanzaron sobre ellos apenas los detectaron. Las puertas inferiores de los enorme aviones se abrieron, dejando salir nueve Evangelions de color blanco en el aire. Un segundo más tarde, los nuevos Evas desplegaron unas enormes alas desde sus espaldas. Visto a la distancia parecía que planeaban como una parvada de palomas.

         —¡Son los Evas de SEELE! —advirtió Musashi con un grito.

         —¡Allí están! —exclamó Keita—. ¡Matéenlos!

         El Executor-02 lanzó una granizada de mísiles contra los Evas blancos y aunque consiguió derribar a dos, estos no fueron destruidos por los proyectiles. El grupo de Evas se abalanzó sobre los Executors con la clara intención de destruirlos. A diferencia del Eva-02, aquellos formidables colosos blancos operaban por piloto automático y no requerían de una fuente de energía externa, lo cual los convertía en unos enemigos más mortíferos.

         Los Evas 09, 13 y 11 atacaron a Keita usando las gigantescas lanzas de doble cara que portaban como arma. El Executor-02 trató de defenderse lanzando ráfagas láser, pero sólo logró contener por un momento al Eva-13. Con un solo golpe, el Eva-11 cortó el brazo izquierdo del robot de Keita, cuyo miembro metálico salió volando en una explosión de chispas y llamas. El Eva-09 aprovechó el desconcierto de Keita y acuchilló al Executor-02 varias veces.

         Otro de los Evas blancos, el 12, atacó a Musashi usando la enorme lanza que llevaba en lo alto. El Executor-01 se volvió hacia su oponente y lo detuvo en seco con un certero disparo del cañón de rayos antimateria que le arrancó la cabeza. El Eva-12 se desplomó en el suelo y finamente explotó cuando recibió un segundo disparo de antimateria en el pecho. Sephiroth cerró el puño derecho y una larga cuchilla metálica surgió de su antebrazo, la cual usó para asestar un fuerte golpe al Eva-07 que casi lo partió en dos.

         —¡Maldita sea! —exclamó Musashi con frustración—. Estos malditos monstruos son más resistentes de lo que pensaba. Mana, ponte detrás de mí, yo te protegeré de estas cosas.

         Mana no se lo pensó dos veces e hizo que el Executor-03 diera un salto para llegar hasta Sephiroth sin dejar de disparar. Los láser de Mana taladraron el cuerpo del Eva-05, que cayó al suelo sin estallar. Un segundo Eva, el 08, cargó con su lanza contra el Eva-02 de Asuka que aún continuaba en el suelo, pero el robot de Mana bañó al evangelion blanco con un chorro incandescente de llamas. El Eva-08 se volvió azul y naranja en medio de un hongo de humo.

         —¿Qué demonios? —masculló Asuka, sin dar crédito a sus ojos.

         —¿Aún tienes energía para moverte, Asuka? —inquirió Mana con urgencia.

         —¿Es qué acaso te volviste loca o qué? —El Eva-02 se levantó con dificultad y se giró hacia el Executor-03—. ¿Por qué diablos me ayudas?

         —Ahora no hay tiempo para las explicaciones. Si aún puedes mover a tu Eva te aconsejo que te acerques a nosotros. Parece que estos monstruos también quieren destruir tu evangelion.

         El Eva-02 dio un torpe paso en dirección al Executor-03 al tiempo que el Eva-08 levantaba su lanza en lo alto para volver a atacar. Pese al fuego y el humo que lo envolvían, el Evangelion no había sufrido daños importantes. Aunque el Eva-02 se estaba quedando sin energía, Asuka hizo que éste recogiera una de las gigantescas lanzas de doble cara que estaba en el suelo y con ella frenó la violenta acometida del Eva-08. Las lanzas chocaron con tal fuerza que falto poco para que ambos Evas cayeran de espaldas.

         Musashi, que aunque se hallaba ocupado tratando de proteger a Mana, advirtió que Keita estaba teniendo problemas con los Evas 09, 13 y 11. Sephiroth extendió ambos brazos hacia el Eva-09 y disparó una andanada de proyectiles. Explosiones poderosas abrieron huecos en la armadura del Eva-09 y le hicieron tambalearse de un lado al otro.

         La maniobra de Musashi alivió la situación de Keita. Aprovechando el descuido de los evangelions que lo atacaban, el Executor-02 le dio un fuerte puñetazo al Eva-11 para derribarlo y después disparó una ráfaga láser contra el 13 para obligarlo a retroceder.

         —Keita, debemos cambiar de estrategia o nos acabarán —señaló Musashi.

         —¿Qué me dices a mí? Estos malditos monstruos están por todas partes —Keita dirigió la cabeza de su robot hacia donde estaba el Executor-03—. ¡Que me parta un rayo! El Eva-02 están ayudando a Mana.

         —¿Qué dijiste?

         Central Dogma

         El general dio un paso y levantó la mirada para contemplar al shito que colgaba de la enorme cruz roja. Cuando volvió la cabeza hacia Ritsuko y Masamaru, una especie de sonrisa cruzó sus labios. La situación parecía complacer al general, que se acercó a Rei Ayanami y la miró fijamente. La chica le devolvió la mirada con frialdad, pero no dijo ni una palabra.

         —Tú eres la clave para controla a esta criatura. Gendou lo sabía y por eso es que te crearon en NERV. Con tu ayuda podremos dominar a este shito y usarlo en contra de nuestros enemigos.

         —Yo no soy la muñeca de nadie —replicó Rei Ayanami.

         —Como si me importara tu opinión, niña tonta —El general alargó su brazo para coger a Rei del brazo y después la sacudió con fuerza—. ¿Crees que me asustas? Estúpida mocosa, si no fuera porque te necesito, te sacaría el corazón sólo por placer.

         —¡Déjala!

         —¿Humm?

         Dominada por el temor, Ritsuko bajó la cabeza cuando el general la miró. Su angustia fue mayor cuando aquel hombre se le acercó a tal punto que ambos sintieron la respiración del otro.

         —Me sorprende, doctora Akagi, no creí que esta niña le importara —El general sujetó el cabello de Ritsuko entre sus dedos y le acercó la boca al oído para susurrarle en voz baja—: Tiene un aroma exquisito, doctora.

         —¿Quién eres realmente? —preguntó Ritsuko sin poder disfrazar su miedo.

         El falso Kymura se apartó de la científica y fue nuevamente a donde estaba Rei, quien no dejaba de mirarlo con el ceño ligeramente fruncido. Rei no se encogió ni cuando el general le puso un dedo en la barbilla y lo fue bajando hasta llegar al pecho. La mano se detuvo sobre el corazón de Rei.

         —Puedes llamarme Fobos —dijo el impostor sin volver la mirada—. Así es cómo me llamó el gran Gengis Khan N´astarith. El general Kymura fue un gran aliado al principio, pero cometió el terrible error de hacer demasiadas preguntas y al final esa fue la causa de su muerte.

         Masamaru estaba pálido como la tiza.

         —Entonces tú mataste al verdadero Kymura como Gendou dijo, ¿de dónde vienes? ¿Vas a matarnos también?

         —Ah, Masamaru, no te preocupes. No tengo la intención de matarlos… a menos que me den un motivo para hacerlo —La mano que Fobos mantenía sobre el pecho de Rei Ayanami comenzó a irradiar una luz púrpura—. Ahora, Rei, estoy seguro que esto te va a doler más a ti que a mí.

         Las piernas de la chica se pusieron rígidas de inmediato y su rostro se transformó en una mueca de dolor. El pulso se le aceleró rápidamente y sintió deseos de vomitar. Entonces, de pronto, una esfera de luz brillante semejante a una pequeña estrella salió del cuerpo de Rei, que cayó al suelo ante la mirada horrorizada de Ritsuko.

         —Ah, es perfecta —masculló Fobos en medio de una risa malévola.

         —¡Rei! ¡No! —exclamó Ritsuko. Corrió hacia la chica y la sostuvo entre sus brazos mientras le tomaba el pulso. Para su sorpresa, Ritsuko descubrió que Rei aún estaba con vida—. Rei, ¿me oyes? ¡Rei!

         Rei abrió los ojos lentamente.

         —Se siente frío.

         Enfurecida, Ritsuko se volvió por encima del hombro para mirar a Fobos.

         —¿Qué le hiciste, maldito?

         —Simplemente le arrebaté un trozo de su alma —explicó el Khan con el rostro iluminado por la esfera de luz—. Una vez que una este pedazo de alma con el corazón de este shito, podré controlarla para que haga lo que deseamos.

Tokio-3, Japón

         Un crucero de batalla licántropo se desplazaba lentamente por el aire mientras disparaba ráfagas láser contra los soldados japoneses que huían. Los caminos que conducían a la ciudad estaban llenos de restos quemados de tanques y de cientos de cadáveres. Algunos militares desperdiciaron sus vidas en vano tratando de organizar un contraataque en espera de refuerzos, pero las comunicaciones aún seguían interferidas y todo intento de resistencia parecía inútil.

         Un grupo de soldados estaba huyendo en un todo terreno cuando una bola de luz impactó delante del vehículo, abriendo un cráter en el camino. Los hombres detuvieron su marcha y se volvieron para esperar la muerte. Uno de los soldados alzó el fúsil semiautomático que llevaba en el hombro y abrió fuego contra la nave licántropa; aún a sabiendas de que era un esfuerzo inútil, jaló del gatillo hasta vaciar todo el cargador.

         —Humanos estúpidos, me dan lástima.

         En el aire, a varios metros de altura, estaba Tiamat, el despiadado Khan del Dragón, observándolos con una expresión llena de maldad. Los soldados se aterrorizaron con sólo verlo.

         —Adelante, sigue disparando —se burló Tiamat—. Quiero ver que la derribes.

         Una enorme explosión apareció sobre el crucero licántropo. Una sección de la nave se rompió como una figura de barro y estalló en pedazos ardientes que volaron por los aires. Los soldados nipones aprovecharon para abandonar el todo terreno y huyeron a pie.

         La sonrisa de confianza de Tiamat fue sustituida por una expresión de furia y sorpresa. ¿Cómo demonios había pasado eso? ¿Cómo era posible que las armas humanas hubieran podido dañar una nave licántropa? Algo más lo había hecho. El Khan alzó la mirada a los cielos a tiempo para ver cómo las naves de la Alianza Estelar emergían de un túnel de luz. La nave Tao lideraba varias Águilas Reales y algunas decenas de cazas lerasinos de combate. Tiamat contempló cómo las nave caza de la Alianza pasaban sobre él a toda velocidad y atacaban la nave licántropa.

         El Khan apretó los dientes y dirigió una mirada rabiosa contra la nave Tao, pero eso no eran todos sus problemas. Mucho antes de que el escáner visual se activara, su sentido de la percepción le advirtió de algo más: Son Gokuh, Vejita, Saulo, Asiont, Seiya, Shiryu, Shun, Aioria, Cadmio, Areth, Armando Ferrer, Astroboy, Karmatrón, Molécula, Piccolo, Ten-Shin-Han, Sailor Uranus y Sailor Neptune habían abandonado la nave Tao y ahora surcaban las nubes.

Continuará… .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s