Leyenda 065

LA LEYENDA

por Asiant y Uriel

CAPÍTULO LXV

LA ESTRATEGIA DE URIEL

        Palacio de Céfiro.

        Cuando terminó de acumular toda energía que consideraba necesaria para atacar, Sailor Jupiter formó una brillante esfera eléctrica entre sus manos y luego la arrojó con todas sus fuerzas hacia donde estaba Blastar, el biodroide imperial. Lo había hecho sin miramientos y con la firma intención de provocarle un daño letal.

        —Sparkling Wide Pressure!! (Centella relampagueante de Júpiter).

        La esfera de luz de la Inner Senshi avanzó hacia su objetivo con un estridente zumbido y rebotó en el hombro metálico del biodroide. Blastar llevó la vista hacia Sailor Jupiter y lanzó una nueva carcajada tras ver lo ocurrido.

        —¡Ustedes los orgánicos no parecen darse cuenta de mi superioridad!

        Decidido a destrozar a su adversario, Uriel extendió una mano hacia el biodroide y lo atacó con una nueva ráfaga de energía. En el instante en que el regente de Unix efectuó el disparo, Blastar se protegió tras su escudo; el rayo rebotó en el escudo e impactó una de las paredes del palacio, la cual se derrumbó al instante.

        —No puede ser —murmuró Sailor Neptune—. Nuestros ataques no le hacen nada.

        —Eso ya lo veremos, Neptune —repuso Sailor Uranus con determinación. Enseguida alzó la mano derecha para concentrar todo su poder y, de manera sorpresiva, lanzó su ataque más poderoso—. World Shaking!! (Tierra… Tiembla)

        Una enorme esfera de energía destructiva se abalanzó sobre Blastar a la velocidad del rayo, pero éste volvió a utilizar su escudo para repeler la agresión. El World Shaking de Sailor Uranus estalló sobre la coraza sin provocarle ningún desperfecto. De pronto, Blastar alargó su brazo derecho y contraatacó con una mortal lluvia de ráfagas láser que brotó de las puntas de sus dedos.

        —¡¡Ustedes no son rivales para mí, orgánicos!! —exclamó Blastar, disparando como un verdadero desquiciado—. ¡Pelear conmigo es enfrentar su propia perdición!

        El guerrero metálico apuntó hacia los árboles y rocas de los alrededores, en los cuales se habían escondido Sailor Moon, Tuxedo Kamen, Caldina, Sailor Neptune, Lantis y Presea. De inmediato los disparos láser abrieron agujeros en los árboles y desataron en las rocas tormentas letales de cascotes que salían despedidos en todas direcciones.

        —¡Ay! —sollozó Sailor Moon—. ¡¡No quiero morir tan joven!!

        —¡Oye, tranquilízate! —exclamó Caldina.

        —¡No! ¡No quiero! —replicó Sailor Moon, moviendo la cabeza en forma negativa—. ¡¡Que alguien haga algo!!

       Aún cuando se hallaban cubiertos, Sailor Mercury, Sailor Mars, Hikaru, Umi y Asiont tuvieron que agacharse para esquivar los fragmentos que volaban por los aires. Uriel, Marine, Fuu, Lafarga y Ferio se apostaron tras unas rocas cercanas en espera de una oportunidad para correr en busca de un mejor refugio.

       —¿De qué demonios esta hecho ese  condenado robot? —preguntó Sailor Mars sin dirigirse a nadie en concreto—. Ninguno de nuestros ataques parece hacerle el menor daño.

       En ese instante, Sailor Mercury se recubrió los ojos con un visor para analizar a Blastar. Mirando a través del visor, todo lo que tenía delante se transformaba en un mundo informatizado de color azul.

       —No puede creerlo, amigos —murmuró la Sailor en un tono de voz que reflejaba cierta mezcla de fascinación y terror—. Ese robot es una especie de máquina bionica con un código DNA.

       Totalmente desconcertada, Sailor Mars arqueó ambas cejas como sí acabara de escuchar a su compañera hablar en griego antiguo. Aunque lograba disimularlo bastante bien, lo cierto era que se sentía desesperada por no poder entender ni una maldita palabra sobre lo que su amiga Sailor Mercury había dicho acerca del biodroide endoriano.

       —Eso significa que se regenera cuando sufre daño y que es autónomo —masculló Asiont, agazapado detrás de unas rocas e imaginando lo complicado que iba a ser vencer a un enemigo como ese—. Una máquina que vive y piensa.

       —Por eso es que volvió a regenerar su mano, ¿no es así? —especuló Hikaru, recordando como el biodroide había hecho crecer su mano anteriormente—. O sea que cualquier daño que le hagamos podrá repararlo por sí solo.

       Asiont giró su rostro hacia la Guerrera Mágica y asintió.

       —Así, es, tenemos que buscar una manera de derrotarlo cuanto antes.

       —¿Derrotar a esa cosa? —Sailor Mars pensó que era un chiste—. Pero acabas de decir que puede regenerarse cuando sufre daños, ¿cómo diablos lo venceremos sí no podemos hacerle nada?

       —¡Lo sé, Sailor Mars! —vociferó Asiont—. Pero creo que sí lo destruimos por completo no podrá regenerarse, sólo necesitamos encontrar un punto débil en sus defensas para aprovecharlas.

       —Asiont tiene razón, Sailor Mars —dijo Sailor Mercury—. Tenemos que derrotar a este enemigo lo más rápido posible o sí no tendremos graves problemas. Recomiendo que… .

       —¡Miren eso! —exclamó Umi, señalando hacia sitio donde estaba Blastar.

       Uriel, deseoso de derrotar a Blastar de una vez por todas por todas, había desplegado su aura y acababa de lanzarse en contra del biodroide con la clara de intención de combatirlo cuerpo a cuerpo. Una vez que estuvo lo suficientemente cerca de Blastar, el unixiano comenzó a acosar a su enemigo con una incesante lluvia de patadas y puñetazos que caían sobre él desde todas los ángulos posibles.

       —¡Eso! ¡Golpéalo! —exclamó Ferio eufórico.

       Usando su escudo reforzado, Blastar se dedicó únicamente a bloquear todos los golpes que Uriel le mandaba. Su estrategia consistía en debilitar al guerrero Unixiano al máximo para luego tenerlo totalmente a su merced. Visto de lejos, el combate entre ambos adversarios parecía muy parejo; pero lo cierto era que Blastar utilizaba un dispositivo secreto que le permitía absorber la energía del cualquier ser vivo que estuviera cerca de él para luego hacerla suya. Poco a poco, golpe tras golpe, Uriel se iba debilitando conforme luchaba más.

       —Algo anda mal aquí —observó Asiont, atrayendo la atención de Sailor Mars, Sailor Mercury, Hikaru y Umi—. El aura de Uriel estás disminuyendo más rápido de lo normal. Parece como sí su energía estuviera siendo absorbida por algo o por alguien.

       —Y no sólo es eso —añadió Umi—. Aparentemente, ese robot también se mueve más rápido que antes. Hace unos momentos sus movimientos no eran tan veloces como los que está mostrando ahora.

       —Creo que sé lo que sucede —masculló Sailor Mercury, observando una serie de caracteres en su visor—. De alguna manera ese biodroide está absorbiendo toda la energía de Uriel y, quizás, también haya estado absorbiendo la energía de nuestros ataques.

       Sorpresivamente, el biodroide dejó de defenderse y decidió tomar la ofensiva. Tras bloquear con su antebrazo uno de los puñetazos de Uriel, levantó la pierna izquierda y le asestó una fuerte patada en el rostro. El regente retrocedió un paso hacia atrás mientras se tambaleaba por el golpe.

       —¿Qué es lo que me pasa? —murmuró con desconcierto—. Me siento débil… .

       Blastar frunció el entrecejo y sonrió malévolamente.

       —Es muy simple, orgánico, eso se debe a que en mi interior hay un dispositivo muy avanzado que me permite absorber toda tu energía. Poco a poco he estado aumentando mi poder a costa de ti y de tus amigos, pronto absorberé todos tus poderes y luego terminaré con el resto de los orgánicos.

       —¿Qué estás diciendo, chatarra?

       —Lo que escuchaste, orgánico —Blastar alzó una mano para señalarlo—. Toda la energía que usas para atacarme la estoy utilizando para volverme más poderoso y rápido. Es como sí lucharas en contra de ti mismo.

       Uriel alzó una ceja.

       —Pero se supone que yo también tengo la habilidad de absorber energía y… .

       —Eso no importa, orgánico, los científicos que me crearon decidieron recubrir mi estructura con una aleación especial que impide que los meganianos, o cualquier otro ser que tenga la habilidad de absorber energía, puedan robarme mi poder. Ahora tengo más energía y la usaré para hacerlos pedazos a todos.

       En ese momento, Uriel entornó la mirada y sonrió maliciosamente.

       —Tal vez sea cierto, pero quizás acabo de descubrir una manera de derrotarte.

       —¿Qué dices, tonto orgánico?

       Antes de que el biodroide pudiera reaccionar, Uriel extendió ambas manos al frente y, usando sus poderes eléctricos, le arrojó una descarga luminosa al rostro para cegarlo por unos minutos. Blastar se tomó los ojos y se sacudió violentamente mientras lanzaba maldiciones contra Uriel.

       —¡¡Tonto!! —exclamó el biodroide con violencia—. ¡Esto no te servirá de nada!

       Usando sus habilidades telepáticas, Uriel volvió el rostro hacia atrás, cerró los ojos y rápidamente entabló un lazo mental con Asiont, Marine y las Sailor Senshi a fin de comunicarles una nueva estrategia; había llegado a la conclusión de que la habilidad de Blastar para absorber energía también podía ser usada en su contra.

       “Escúchenme todos, tengo un plan en mente”, comenzó. “Asiont, necesito que tú y Sailor Mercury utilicen sus ataques contra ese monstruo. Quiero que lo ataquen al mismo tiempo y que usen todo su poder”.

       “¿Qué es lo que dices, Uriel?”, respondió Asiont a través de su mente. “¿No escuchaste que Blastar dijo que puede absorber la energía de todos los ataques?”

       “Lo sé”, respondió el unixiano. “Por eso no quiero que uses esa técnica llamada Sha-Ma-Sha, sino el Ventum Gelu; también quiero que Sailor Mars y Marine utilicen sus ataques de fuego al mismo tiempo”.

       Sailor Mars se tomó la frente y cerró los ojos.

       “Pero no entiendo…”

       “Hagan lo que les digo, por favor”, insistió Uriel. “Atáquenlo”.

       Mientras Uriel continuaba usando la telepatía para comunicarse con sus amigos, Hikaru y Umi se quedaron mirando fijamente a Asiont y a las Sailors Senshi sin saber que hacer. ¿Por qué demonios se quedaban ahí parados sin hacer nada mientras el biodroide recuperaba la vista? Era ilógico.

       —¿Qué es lo que les pasa? —inquirió Umi con desesperación—. ¿Qué no ven que ese robot puede recuperarse en cualquier momento? ¿Por qué diablos no hacen algo?

       —Lo ignoro —repuso Hikaru, dubitativa.

       —¡Ahora! —gritó Uriel. Sailor Mercury, Sailor Mars y Asiont salieron repentinamente de su refugio, apuntaron al cuerpo de Blastar y empezaron a atacar.

       —¡¡Ventum Gelu!!

       —Fire Soul!! (Fuego de Marte, enciéndete).

       —Shine Aqua Illusion!! (Fulgor del Agua de Mercurio).

       Los ataques hicieron blanco en el cuerpo del biodroide unos segundos antes de que éste pudiera recuperar la vista por completo. Blastar se quedó perplejo con la maniobra, pero no hizo nada por defenderse. Los ataques de Sailor Mercury y de Asiont iban congelando parte de su torso, pero con el calor que absorbía del ataque llameante de Sailor Mars podía contrarrestar el frío de manera efectiva.

       —¡¡Orgánicos idiotas!! —exclamó con voz potente—. ¡Estos ataques no me hacen ni cosquillas! ¡Voy a esperar a que agoten toda su energía antes de hacerlos pedazos!

       De repente, Marine salió de su escondite y se unió al ataque desde otro extremo. Un corriente de fuego brotó de la mano izquierda de la Sabia y embistió a Blastar por un costado.

       —¡Merami!

       Umi alzó una ceja sin entender nada de lo que estaba pasando. ¿Debía quedarse como sí nada o unirse a la batalla? Jamás se había enfrentado a un oponente como ese y, aparentemente, los ataques que le lanzaban sus improvisados aliados tampoco le hacían nada. ¿Acaso tenían alguna clase de estrategia oculta? Debía ser así, imaginó ella, o de lo contrario no estarían desperdiciando sus fuerzas a lo tonto.

       —¿Pero qué es lo que hacen? —murmuró para sí—. Sólo usan frío y calor.

        En ese momento su amiga Hikaru decidió sumarse al ataque.

       —Honou No Ya!! (Flecha de Fuego).

       —Hikaru, ¿qué haces? —le preguntó su amiga.

       —¡Trato de ayudarlos, Umi! —gritó Hikaru mientras se esforzaba en imprimirle el mayor vigor a su ataque—. ¡Mi magia usa el fuego como elemento! ¡No sé bien qué es lo que intentan, pero tenemos que hacer algo!

       Motivada por el valor de su amiga Hikaru, Umi asintió con la cabeza y salió de su escondite. La Guerrera Mágica se volvió hacia el biodroide con una mirada feroz, extendió una mano con la palma abierta y atacó con una mortal lluvia de estacas de hielo que rasgaron el aire a una impresionante velocidad. Sí era frío lo que necesitaban, ella estaba dispuesta a ayudarlos.

       —Kouri No Yaiba!! (Espadas de Hielo).

       Blastar colocó sus manos en su cintura y lanzó una nueva carcajada al ver que sus adversarios continuaban lanzando ataques de hielo y de fuego en su contra. Estaba dispuesto a dejar que lo siguieran atacando hasta que se debilitaran cuando, inesperadamente, uno de sus sensores internos le advirtió que algo andaba mal.

       —¿Qué es lo que sucede? —murmuró con extrañes—. Mis sensores indican que mi dispositivo para absorber energía está sufriendo daños por los cambios bruscos en la temperatura de mi cuerpo. No puede ser, pero sí yo soy un biodroide muy avanzado, estos ataques no deberían hacerme daño.

       —¡¡Es gracias a tu habilidad para absorber energía, imbécil!! —le gritó Uriel de repente—. Cómo absorbes la energía de los ataques, también estás absorbiendo el calor y el frío extremo que emanan de ellos. Por eso tus circuitos se están dañando gravemente.

       Blastar lanzó una mirada de odio contra Uriel. El maldito Unixiano había invertido la situación y ahora acababa de demostrarle que su habilidad para absorber energía era una espada de doble filo. Decidido a matarlos a todos, el biodroide Endoriano levantó su brazo izquierdo con la clara intención de contraatacar.

        —Orgánicos miserables, ahora sí los exterminaré a todos.

       No había terminado de extender su mano cuando, sorpresivamente, una corriente de viento mágico lo envolvió de los pies a la cabeza y lo inmovilizó. El aire mágico que había a su alrededor quizás no tenía la fuerza suficiente para detenerlo indefinidamente, pero al menos sí podía entorpecer sus movimientos por algunos segundos.

       —Midori No Shippu!! (Huracán Verde)

       Blastar volvió la vista hacia el sitio de donde había venido el ataque y descubrió a Fuu, quien se mantenía en pie apoyada en el hombro de Ferio. La computadora dio un nuevo aviso de alerta; sí seguía recibiendo más calor y frío al mismo tiempo su dispositivo para absorber energía quedaría dañado irremediablemente. Haciendo un enorme esfuerzo, el biodroide por fin pudo romper la cadena de viento que lo envolvía con lo que provocó que Fuu cayera a los brazos de Ferio.

       —¡Continúen con el ataque! —gritó Asiont viendo como el biodroide se retorcía. De pronto, una especie de descarga eléctrica recorrió el cuerpo de Blastar y una pequeña explosión surgió de su pecho. Finalmente, su dispositivo para absorber energía quedó totalmente destruido.

       Al ver lo sucedido, Asiont, Marine y las demás suspendieron el ataque y esperaron.

       —¡¡Noooooo!! —gritó Blastar—. ¡¿Qué han hecho, malditos orgánicos?!

       —Ahora sí te llego el momento, chatarra —amenazó Uriel, extendiendo sus manos al frente. A continuación lanzó una poderosa ráfaga de luz contra el cuerpo del robot endoriano—.¡¡Supreme Rayden Justice!!

       —Tú lo has dicho, amigo —murmuró Sailor Uranus al tiempo que alzaba su mano derecha hacia arriba. En un aparente movimiento sincronizado, Sailor Uranus, Sailor Jupiter, Sailor Neptune y Hikaru descargaron sus ataques contra el guerrero metálico.

       —Super Supreme Thunder!! (Torbellino eléctrico de Júpiter).

       —World Shaking!! (Tierra… Tiembla).

       —Deep sumerge!! (Maremoto de Neptuno).

       Honou No Ya!! (Flecha de Fuego).

        Antes de que Blastar pudiera recurrir a su escudo para protegerse, el ataque de Uriel atravesó su pecho de lado a lado y dejó sus entrañas mecánicas al descubierto. El biodroide endoriano lanzó un agudo grito de dolor y apretó los puños mientras hacía esfuerzos por mantenerse en pie. Todavía no había asimilado lo sucedido cuando los ataques de las Sailor Senshi y de Hikaru se unieron en uno solo que se introdujo por el boquete que el rayo de Uriel había dejado en su pecho. Finalmente, tras unos segundos, Blastar estalló en una bola de fuego y fragmentos metálicos que se esparcieron por el aire.

       —¡Buen trabajo! —exclamó Hikaru que apenas podía creerlo—. ¡¡Lo hicimos!!

       —¡¡Sí!! —gritó Sailor Moon dando un salto en el aire.

       Asiont se volvió hacia donde estaba Uriel y éste le mostró un pulgar hacia arriba; Umi y Sailor Mars, en tanto, se tomaron de las manos y comenzaron a girar mientras reían alegremente ante la mirada atenta de Sailor Mercury. Guru Clef no pudo disimular la enorme tranquilidad que le daba el saber que por fin habían logrado vencer al biodroide y que sus amadas Guerreras Mágicas estaban a salvo. Asiont, a su vez, dirigió una vaga mirada al cielo y luego dejó escapar un profundo suspiro; quizás habían logrado derrotar a Blastar y a los árboles encantados por Malabock, pero los Khans se habían apoderado de la gema.

        Devastador Estelar Thot.

       En el puente de mando, mientras los técnicos de navegación preparaban la astronave para regresar a Armagedón, Odrare apagó el monitor de observación en el que se veía una imagen clara de Hikaru Shidou y se volvió hacia Adnalo y Malabock.

       —Tal parece que ese tal Uriel no era tan tonto como creíamos —comentó.

       —Cierto, papi —convino Adnalo en un tono meloso—. Pudo descubrir un punto débil en las defensas de Blastar, aunque al menos gracias a eso podremos informárselo a Zocrag para que modifique el mecanismo del segundo biodroide a fin de corregir esa falla.

       El Khan del Minotauro frunció una leve sonrisa y se acarició la barbilla.

       —Me parece que ese tal Asiont tiene mucho potencial para ser un Khan —murmuró en tono pensativo—. Sí pudiéramos convencerlo de que se uniera a nosotros creo que sería un aliado excelente.

       —Tienes mucha razón, Odrare —masculló Malabock—. El odio que hay dentro de su corazón es muy intenso. Con un poco de trabajo quizás podríamos demostrarle que el lado negativo es superior al positivo.

       El Khan del Minotauro movió la cabeza en sentido afirmativo mientras se volvía hacia los oficiales de la sala de control. Una llama maléfica ardió en sus ojos.

       —Sí, sí, creo que al emperador N´astarith le interesará todo esto.

       El gigantesco Devastador Estelar ascendió y se alejó del planeta Céfiro a una velocidad alucinante. En el mismo instante, los sensores de las naves Águilas Reales detectaron como la nave imperial abandonaba aquella dimensión.

        Planeta Génesis.

       Liria extendió una mano hacia Molécula y dejó escapar una densa nube de esporas mortales. Sin embargo la Guerrera Kundalini usó sus poderes para convertir las esporas en inofensivas burbujas y así desvanecer la amenaza.

       —Impresionante —masculló Liria, claramente sorprendida—. Es justo como Kali me lo había descrito cuando conversé con ella. Tus poderes para cambiar la estructura molecular de la materia te hacen una rival peligrosa, Lis-ek.

       —¿Conoces mi nombre? —preguntó Molécula, arqueando una ceja.

       —Así, es y también sé que eres la emperatriz de los zuyua —murmuró Liria, y dejó escapar una risita—. También sé que ustedes los Guerreros Kundalini luchan en su universo por alcanzar un equilibrio entre el bien y el mal; algo admirable, lo admito, pero lamentable su plan está condenado al fracaso.

       —Tal parece que saben bastante acerca de nosotros —comentó Uller sin bajar la guardia—. Sí es así, imagino que también debes saber todo sobre mis poderes.

       —Eso es porque nosotros estudiamos todo sobre nuestros adversarios a fin de conocer sus motivos para luchar, hombre de hielo —explicó la Khan—. El imperio de Abbadón pelea por traer la paz a la galaxia y la verdad no entiendo por qué razón ustedes se oponen a ello.

       —¿La paz? —repitió Areth —. ¿Acaso estás loca? Ustedes luchan a favor del mal, no trates de engañarnos con esas vulgares mentiras. Los Khans mataron a todos los Caballeros Celestiales que defendían a la galaxia y también han asesinado a miles de personas inocentes.

       —Nosotros luchamos por el bien y por la paz del universo —afirmó Liria con vehemencia—. ¿Cómo puedes acusarnos de luchar a favor del mal, niña insolente? Lo que sucede es que tú no entiendes la grandeza de lo que estamos haciendo, sí lo comprendieras entonces no lucharías contra el emperador N´astarith.

       —¿Por qué insistes en decir que N´astarith lucha por el bien? —Molécula no podía creer todo que estaba escuchando—. ¿No escuchaste las palabras de Areth? Cuando tus amigos estuvieron en mi universo, uno de ellos asesinó a todos los habitantes de una ciudad únicamente para aumentar sus poderes.

       —De acuerdo, Lis-ek —dijo Liria murmurando—. Entiendo que estés molesta por las atrocidades que ese salvaje de Sepultura cometió en tu mundo, pero comprende que,una vez que logremos usar el poder del Portal Estar, todos aquellos que ahora se encuentran muertos podrán volver a la vida. El emperador quiere crear un paraíso donde todo vivamos felices.

       —¿Un paraíso, eh? —preguntó Uller. Su tono era enérgico y su volumen alto—. De manera que tu emperador quiere salvar a la existencia destruyéndola.

       —¡Ustedes no entienden nada! —exclamó Liria violentamente—. Actualmente todos los universos viven en un eterno caos como resultado de la constante lucha entre las fuerzas del bien y del mal. Cuando el emperador consiga hacer uso del Portal Estelar, toda la existencia será liberada de ese caos y vivirá una nueva era en donde aquellos que hayan muerto volverán a la vida.

        —Bajo el dominio de N´astarith y su imperio, ¿no? —infirió Molécula.

       —Por supuesto —respondió la Khan—. Dado que el emperador es el más calificado para regir la existencia, lo natural es que él sea quien nos gobierne a todos. Abran los ojos y dense cuenta de que lo que estamos tratando de hacer es lo mejor para todos. En la nueva existencia no habrá más guerras y todo será felicidad.

       —¡Estás completamente loca! —le espetó Areth a punto de lanzarse sobre ella, pero Uller extendió su brazo para impedirle el paso. Por algún motivo, el hombre de hielo sospechaba que la guerrera Khan tenía ciertas dudas en su corazón que podían aprovechar.

       —Entiendo lo que dices —razonó Molécula—. Pero N´astarith sólo les está engañando presentándoles una maravillosa ilusión. Los ha hecho creer que sí se mueven de un lado a otro habrá un gran cambio, pero seguirán estando en el mismo sitio ya que no hay transformación trascendental en sus corazones.

       —¿Transformación trascendental? —repitió Liria con extrañes, inclinándose levemente hacia atrás—. ¿De qué demonios me estás hablando, Lis-ek? La única manera de acabar con el sufrimiento es desterrando al bien y al mal de la existencia, solamente así se acabarán las guerras y los conflictos.

       —La paz solamente puede venir con el equilibrio —sentenció Uller—. Sólo mediante la aceptación de uno mismo y de los demás es como llegará la verdadera felicidad a todos los seres de cada universo. Esa era de paz y felicidad por la que dices que luchas únicamente llegará cuando todos aprendamos a construirla mediante la convivencia pacifica. N´astarith lo único que ha hecho es provocar más guerras y más destrucción con su ambición, ¿realmente crees que él será un mejor individuo cuando adquiera más poder?

       La Khan de la Naturaleza se quedó mirando al hombre de hielo medio convencida, medio rebelada. Ciertamente, tal y como Uller afirmaba, el que N´astarith se convirtiera en el amo de toda la existencia no significaba que fuera a ser una mejor persona de lo que era actualmente.

       —El emperador dice que él es el único que puede llevarnos a una era de paz. Hasta el momento, todos sus planes han salido a la perfección, ¿por qué debería dudar que él tiene razón en lo que afirma? Quizás no sea el mejor gobernante de todos, pero es el único que tiene posibilidades reales de conseguir el éxito.

       —N´astarith es un mentiroso —afirmó Areth—. Él quiere que creas eso, cada uno de nosotros tiene en sus manos la posibilidad construir la paz y la armonía sin la necesidad de su liderazgo. ¿Acaso piensas que en la Alianza Estelar no queremos la paz? N´astarith ha construido sus supuestos triunfos y aparentes éxitos sobre la miseria de miles de inocentes. Él es un monstruo hipócrita que quiere dar la apariencia de un gobernante bien intencionado.

        Liria no pudo rebatir tales sentencias, más por la convicción conque la joven discípula de Saulo hablaba, que por los ataques a N´astarith. Su cabeza estaba hecha un caos. Bajó la cabeza y miró el pasto y las flores a sus pies. ¿Qué debía hacer en ese momento? Ella era una guerrera imperial y su obligación era matar a todos los que se opusieran a los designios de su emperador, pero ahora estaba confundida y no sabía como actuar.

       —¡No los escuche, lady Liria! —gritó el Shadow Trooper que aún quedaba, sacando su pistola láser y apuntando hacia los Kundalini—. Ellos no saben nada de lo que dicen. El gran N´astarith es el único capaz de traer el orden a la Existencia, ellos son agentes del mal y tratan de confundirnos.

       Areth le lanzó una mirada acusatoria.

       —¡Claro que no, insolente! —exclamó—. Nosotros queremos que esta guerra termine.

       —¡¡Mientes!! —vociferó el imperial disparando varias veces contra Areth. La Celestial esquivó las ráfagas láser moviéndose de un lado a otro sin mayor problema, pero el soldado siguió atacando. De pronto, Uller extendió su puño hacia delante y con una descarga congeló el puño y el arma del Shadow Trooper impidiéndole seguir disparando. El soldado imperial, a su vez, soltó un gritó de dolor en el instante en que su mano quedó inmovilizada por la descarga gélida del hombre de hielo.

       —¡Basta! —gritó Molécula, visiblemente enfada—. Esto no nos ayuda en nada.

       Liria había podido observar el incidente hasta el último detalle. Molécula y Areth bien habrían podido eliminar al soldado y luego atacarla a ella aprovechando su distracción, sin embargo no lo habían hecho. ¿Realmente luchaban por la paz como afirmaban?

        Saulo retrocedió algunos metros en el aire, alargó el brazo derecho hacia delante y cerró su puño para hacer uso de su más poderosa técnica. Tras concentrar una buena parte de su poder, el príncipe de Endoria lanzó una bola de fuego que, unos segundos después, tomó la forma de un enorme halcón.

       —Falcon Fire!!

       José Zeiva vio venir el ataque e inmediatamente se llevó la mano derecha a la empuñadura de su espada. Tras desenfundar su arma con rapidez, el comandante sujetó la espada con ambas manos y descargó un mandoble sobre el Falcon Fire de Saulo a fin de partirlo en dos. Su estrategia tuvo éxito, pero la explosión que produjo la destrucción del halcón de fuego lo arrojó violentamente hacia atrás, dejándolo un tanto aturdido.

       Una vez que recuperó la compostura, José buscó nuevamente a Saulo con la mirada, pero, para su desgracia, el príncipe había desaparecido aprovechando el momento de la explosión. De repente, su radar de poder le avisó que su enemigo estaba justo detrás de él acumulando una gran energía. Sin perder tiempo, el comandante se volvió hacia sus espaldas con la intención de contraatacar, pero antes de que pudiera hacerlo Saulo le descargó un potente puñetazo en el rostro que lo arrojó hacia abajo.

       A escasos centímetros de estrellarse en el suelo, José Zeiva consiguió recuperar la compostura y logró aterrizar sobre sus cuatro extremidades. Alzó la vista hacia arriba para averiguar el siguiente movimiento de su adversario, pero cuando lo hizo… ¡Nuevamente había desaparecido!

       José apretó los dientes con furia y se puso de pie de un salto. Volvió la mirada en derredor en busca del príncipe endoriano, pero no tuvo mayor éxito que la vez anterior. Finalmente, la voz de Saulo llamó su atención frente a él.

       —Creí que eras tan fuerte como tu amigo, Jesús Ferrer —comentó Saulo con los brazos cruzados, centrando toda la atención de José Zeiva—. Pero la verdad es que eres más débil que él, eso es algo un tanto decepcionante.

       —Te sientes muy orgulloso de lo que haces, ¿no es así? —José sonrió—. Claro, estás haciéndole pagar a este miserable la muerte de tu padre y el sufrimiento de tu pueblo.

       Saulo lo miró sin inmutarse.

       —Parece que leyeras mi mente, asesino, aunque te advierto que esto no se terminara tan fácil. Tu amigo Jesús Ferrer es prisionero de la Alianza Estelar y yo me encargare de que cualquier jurado lo encuentre culpable de los cargos, tú serás el siguiente en la lista.

       —Deja de decir fanfarronadas —repuso José—. Sí Jesús es prisionero de la Alianza es porque él mismo quiere que así sea, muchacho. Él tiene el poder necesario para hacerlos pedazos en el momento que desee.

       —Eso es lo que tú crees, Zeiva. Tal vez lo ignoras, pero nosotros nos hemos entrenado durante veinte ciclos con la única finalidad de derrotarlos. En todo ese tiempo también nos dedicamos a recabar toda la información sobre ustedes y conocemos el verdadero alcance de sus poderes. ¿Acaso crees que no sabemos que Jesús puede absorber la energía estelar para recuperar sus fuerzas? ¿crees que no conozco tus habilidades con el fuego?

       El comandante sintió como la piel se le erizaba con un terror electrizante. Sí lo que el príncipe de Endoria afirmaba era verdad, entonces esa era la razón por la cual todos ellos habían permanecido ocultos durante tanto tiempo; los Caballeros Celestiales habían estado entrenándose, preparándose para el momento en que pudiera enfrentarse a él y a Jesús Ferrer.

       —Aun así —replicó José—. No creo que ninguno de ustedes pueda ser capaz de igualar los poderes de Jesús, él tiene más poder de lo que hayas podido imaginar en toda tu miserable vida, muchacho.

       —¿En serio lo crees? —Saulo soltó una risita—. Yo antes pensaba que igualar los poderes de alguien como Jesús Ferrer sería algo imposible, pero cuando escuché hablar de los Khans supe que estaba equivocado. Tal vez el príncipe de los meganianos sea un guerrero poderoso, pero no ha hecho nada para incrementar sus poderes. Nosotros, por el contrarios, hemos estado entrenado durante muchos ciclos estelares y hemos alcanzado un nivel de combate que nos coloca casi en igualdad de condiciones. —A continuación, Saulo apretó sus puños con fuerza y expulsó el poder de su aura con el objeto de que su adversario pudiera sentir toda la magnitud de su poder.

       José Zeiva retrocedió un paso hacia atrás mientras un escalofrío le recorría el cuerpo de arriba hacia abajo. El poder que sentía dentro del príncipe de Endoria era tan fuerte que igualaba el que había sentido en su amigo Jesús Ferrer anteriormente. Dudoso, accionó su radar de poder para tratar de medir en números la fuerza de Saulo y se quedó anonadado cuando el aparato arrojó un resultado de… ¡7,139,000 unidades!

       —Esto no puede ser posible —farfulló para sí mientras Saulo le observaba con una leve sonrisa en sus labios—. El poder de Jesús es de unas 7,600,000 unidades de fuerza, lo cual significa que Saulo tiene casi el mismo poder que él.

       En ese instante Saulo se colocó en posición para hacer uso del Falcon Fire nuevamente. Esta vez estaba decidido a utilizar todo su poder para derrotar a José Zeiva de una vez por todas. El comandante imperial, a su vez, se quedó parado como estatua mientras trataba de idear una buena estrategia que le permitiera salir del problema. Él sólo tenía 2,200,000 unidades de fuerza y sí su rival le lanzaba un ataque con todas sus fuerzas, como estaba a punto de hacerlo, era casi seguro que lograría eliminarlo.

       “Maldición”, pensó con desesperación. “¿Cómo diablos fue qué consiguió todo ese poder? La única posibilidad que tengo es aguantar lo necesario hasta que Kali llegué con los refuerzos”.

       —¿Qué te sucede, terrestre? —le preguntó Saulo de pronto—. ¿Acaso es tanto tu miedo que te impide moverte?

       —¡Cierra la boca, estúpido! —replicó José con irritación, haciendo un violento ademán con el puño—. Tal vez tengas más poder que yo, lo admito, pero no por eso podrás derrotar a Liria y a Kali. Ellas son Khans y tienen un nivel de poder más elevado que el tuyo. Quizás puedas derrotarme a mí, pero ellas seguramente se encargarán de hacerte puré.

       Saulo inclinó la cabeza hacia delante, cerró los ojos y sonrió.

       —Tal vez sea cierto, pero eso no te salvará. —Antes de que José pudiera decir algo más, Saulo extendió su puño derecho hacia delante y lanzó su mortífero ataque. El halcón de llamas se abalanzó directamente sobre el terrícola, quien rápidamente colocó su espada al frente para formar un escudo de fuerza en forma de cúpula alrededor de él.

       Desde su posición, Saulo vislumbró un violento estallido de luz brillante, seguido por un fuerte viento. La destrucción se extendió en un círculo concéntrico a una velocidad inusitada. En unos segundos, la explosión había terminado, y toda la zona quedó cubierta por un denso humo.

         Armagedón (Sala del trono)

       La oscura figura de N´astarith contemplaba a sus guerreros en silencio. Su rostro envuelto por las sombras, las cuales hacían resaltar aún más el color rojo de sus ojos, era totalmente inexpresivo. Pero la rígida postura de su cuerpo hablaba por sí misma.

       —De manera qué fallaron miserablemente y ahora los Caballeros Celestiales tienen dos gemas estelares en su poder, ¿no es así? —siseó amenazadoramente, mirando fijamente a Tiamat—. Perdedores. Son una deshonra para el grupo de los Khans

       —Mi señor, lo que sucede es que nos engañaron —El Khan del Dragón intentó explicar inútilmente lo que había ocurrido durante la batalla en el Santuario de Atena.

       —¡Ahora me desafías!

       El rostro de Tiamat pasó de la incertidumbre a la angustia.

       —¡No, mi señor! ¡Eso jamás! Lo que pasa es que los Celestiales recibieron ayuda de unos guerreros que se hacían llamar Santos, los cuales resultaron ser muy fuertes.

       —Es cierto, mi señor —convino Talión—. Ellos nos superaban en número y… .

       —Ustedes son más poderosos, debieron haber ganado de todas formas —N´astarith se estiró en las sombras y sus ojos destellaron—. Afortunadamente, aún cuento con varios agentes leales dentro de la Alianza Estelar. Ellos se encargarán de corregir su fracaso recuperando las gemas para mí cuando llegue el momento. En cuanto a esos Santos de los que hablan, ya nos ocuparemos de ellos a su debido tiempo y espero que esta vez no me fallen.

       Aicila, Talión y Sombrío bajaron la cabeza abrumados por el peso de la fría mirada del cruel señor de Abbadon. Aunque todos trataban de evitar pensar en la posibilidad de que su amo decidiera matarlos en ese momento, lo cierto era que nadie podía apartar ese pensamiento de sus mentes desde que habían penetrado en el salón del trono.

       —Mi señor —dijo Tiamat sin atreverse a levantar la cara—. Sé que en estos momentos otra expedición se prepara para partir. Permíteme ir y te prometo que está vez sí lograré traerte la gema estelar.

       —Lo lamento, Tiamat —repuso N´astarith, volviendo la mirada hacia una ventana lateral de la habitación. Ahí, un guerrero que protegía su identidad con ayuda de la oscuridad soltó una risita—. Pero ya he escogido al comandante para esa misión.

       El Khan del Dragón llevó el rostro hacia el misterioso guerrero y frunció el entrecejo con perplejidad. Casi al mismo tiempo, el guerrero avanzó hacia los Khans y abandonó las sombras para mostrar su identidad.

       —Sí, amigo Tiamat —dijo un Khan cuyo ojo izquierdo era un implante cibernético, exhibiendo una ligera sonrisa fingida—. Soy yo, Nauj-vir, el Khan del Cíclope.

       Continuará… .

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