Leyenda 033

LA LEYENDA

por Asiant y Uriel

CAPITULO XXXIII

ADIÓS, BOMBÓN, QUIERO QUE SEAS FELIZ”

       Tokio, Japón
       Museo de Historia (Distrito Juuban)

       Sepultura sonrió malévolamente y miró con desprecio a las cinco jovencitas que aguardaban frente a él. Las observaba detenidamente, como queriendo ver a través de sus mentes. Mientras avanzaba hacia ellas, como haría un depredador que estuviera acechando a sus presas, sus ojos ardieron con ansia asesina.

       —Eliminaré a estas mocosas ridículas de una buena vez por todas —farfulló el Khan en voz baja—. Esto será muy fácil, Eneri. Sus niveles de poder son bastante bajos como para darme problema.

       Jesús Ferrer, por su parte, también observaba cuidadosamente a cada una de las Sailor Senshi. Estaba percibiendo sus auras con atención hasta que finalmente sus ojos se posaron sobre Sailor Venus.

       —¡Esa chica es Minako! —exclamó en voz baja, alzando las cejas—. Su aura es la misma, no puedo equivocarme.

       Cuando Sailor Moon vio venir a Sepultura, no pudo evitar sentir algo de temor. Ciertamente, aquel guerrero poseía un aspecto aterrador que la perturbaba como no lo había hecho enemigo alguno en bastante tiempo. El Khan de la Muerte, en tanto, continuó avanzando decidido a aniquilarlas a todas mientras imaginaba la forma en que esas chicas gritarían en el momento de matarlas.

       —¿Quiénes son todos ustedes? —preguntó Sailor Jupiter de pronto.

       Sepultura aparentó no oírla y alzó una mano con la intención de atacarlas.

       —¡No te acerques más! —le advirtió Sailor Mars con un grito, pero el Khan de la Muerte siguió caminando con la misma expresión amenazadora en su rostro. Entonces, la Senshi se volvió hacia a Sailor Moon apresuradamente—. Yo me haré cargo de ese sujeto, ustedes encárguense de los demás.

       La líder de las Sailors giró el rostro hacia Sailor Mars y la miró con preocupación.

       —¿Mars, estás segura de lo que dices? —le inquirió nerviosamente.

       Pero Sailor Mars no espero ni un segundo más, extendió una mano a su costado e hizo aparecer una pequeña esfera de fuego que giraba constantemente mientras un aura de color rojo iluminaba todo su cuerpo.

       —¡Mars… —Extendió sus brazos hacia delante para hacer aparecer un arco y una flecha de fuego. Tirando de las cuerdas del arco llameante, Sailor Mars atacó a Sepultura con la flecha—. …Flame Sniper! (Saeta Llameante de Marte)

       La flecha avanzó directamente hacia el rostro del Khan de la Muerte, surcando los aires con gran velocidad. Sin embargo, Sepultura sonrió levemente y extendiendo la mano derecha detuvo el ataque de la Inner Senshi sin mayor problema. Mars, Jupiter, Venus, Mercury e incluso Sailor Moon abrieron los ojos desmesuradamente al darse cuenta de lo que había pasado. Aquel guerrero de aspecto amenazante había detenido el ataque de Sailor Mars sin siquiera hacer uso de algún poder, tan sólo había levantado una mano.

       —Debo felicitarte, niñita —se burló el Khan de la Muerte—. Ese ataque tuyo fue muy original —hizo una pausa y le apuntó con sus dedos índice y medio de la mano derecha—. Creo que ahora será mi turno para atacarte y puedes estar segura de que yo no fallaré.

       Sailor Mars frunció el entrecejo con angustia. “No puede ser”, pensó. “No le hice nada”.

       Pero Antes de que el enemigo se decidiera a atacar, Sailor Venus y Sailor Jupiter se colocaron frente a su amiga.

       —Está vez te enfrentarás a nosotras —advirtió Sailor Venus valientemente, atrayendo la atención de Jesús Ferrer—. No te saldrás con la tuya, villano.

       Sepultura las miró con desdén, luego frunció el entrecejo y les sonrió burlonamente.

       —Más basuras han venido a molestar —hizo una pausa y volvió la mirada hacia Eneri y demás compañeras—. Ustedes tomen la gema estelar. Me haré cargo de todas las niñas, ¿no importa mucho sí las mato?

       —Ya mátalas de una buena vez —vociferó Eneri con enfado—. Odio a las personas que se la pasan diciendo tonterías. Son unas completas ridículas.

       El Khan de la Muerte llevó el rostro hacia las Sailors Senshi nuevamente y disparó una descarga de tamaño minúsculo con la punta de sus dedos. Venus y Jupiter alzaron sus brazos para defenderse. Pero antes de que las dos pudieran ejecutar alguno de sus ataques, un segundo rayo de luz similar a un láser, emergió de un extremo lejano e interceptó el disparo de Sepultura y lo desvió en otra dirección.

       El ataque del Khan de la Muerte fue a estrellarse en una lejana pared donde explotó con fuerza, provocando una lluvia de esquirlas de concreto. Tanto los Khans como las Sailor Senshi se volvieron hacia el rincón de donde había venido aquel milagroso disparo, intrigados .

       —¿Eh? ¿Quién osa interponerse en nuestro camino? —preguntó Suzú al aire—. Salgan de ahí, cobardes.

       En ese momento, tres siluetas emergieron de las sombras y comenzaron a caminar lentamente.

       Cuando Ryoga consultó el reloj de la biblioteca comprobó que ya habían pasado más de dos horas desde que Cadmio y el profesor Ochanomizu se habían marchado al Ministerio de Defensa para exponer las razones del ataque al Instituto de Investigaciones Robóticas. Durante todo ese tiempo, Astroboy había pasado el rato mostrándoles a Dai, Ranma y los otros las maravillas tecnológicas de la residencia donde vivía su mentor.

       —Y esta es la televisión —dijo el robot orgullosamente para terminar el recorrido.

       —Que interesante —murmuró Ranma con evidente aburrimiento—. Nunca había visto una.

       Poppu miró el monitor de la televisión con sumo cuidado. Tras un instante llevó el rostro hacia Astroboy con un gesto de contrariedad.

       —¿Y esto que tiene de interesante? —preguntó.

       Como respuesta, Astroboy cogió el control remoto que había sobre un sillón y encendió el aparato. De repente, Dai y Poppu se apartaron de la televisión dando un agudo grito. Un cantante de rock pesado estaba mostrando su gracia para cantar.

       —Oye, pero, ¿qué es eso? —inquirió Dai, reponiéndose del susto—. Pobre hombre, ¿por qué lo tienes prisionero en esa caja?

       —No seas tonto —le reprendió Ranma—. Es una televisión, ¿de qué mundo vienen ustedes dos?

       Astroboy le ofreció el control a Poppu. El joven mago lo tomó y comenzó a apretar todos los botones con curiosidad. Dai, por su parte, miró la televisión detenidamente. De pronto, el canal cambió de golpe y en lugar del cantante de rock apareció la imagen de un gigantesco dinosaurio anaranjado que cantaba canciones infantiles.

       —¡Je, Je, Je! —canturreó el dinosaurio—. Hola amiguitos.

       —¡Ah! —gritó Dai mientras se llevaba la mano a la espada—. ¡A un lado! ¡Yo acabaré con ese demonio!

       —¡No espera, Dai! —le alcanzó a gritar Ranma antes de que despedazara el aparato—. Ese no es un demonio, es un programa para niños.

       La puerta se abrió de golpe y Hyunkel penetró en la habitación con la espada en mano.

       —¿Qué sucede, Dai? —preguntó.

       Astroboy apagó la televisión apresuradamente y se volvió hacia el Caballero Inmortal.

       —No, no pasa nada —hizo una pausa y se volvió hacia donde estaban Ranma y Poppu. Haciendo un esfuerzo, ambos mantenían sujeto a Dai de brazos y piernas para que no destruyera la televisión.

       —Lo que sucede es que se asustó con Bolonia, el dinosaurio —explicó el pequeño robot.

       —¿Bolonia? —Hyunkel enarcó una ceja—. ¿Qué es eso?

       Astroboy sonrió nerviosamente y se llevó la mano a la nuca para acariciársela.

       —Ah, no es nada. Es un mal programa… muy malo en verdad… —hizo una pausa y cogió un enorme recipiente con palomitas de maíz—. ¿Quieres comer algo?

       Ciudad de Monterrey, México

       Saulo se limpió las lágrimas con la mano y se volvió hacia el emperador de los Zuyua. Sentía un nudo en la garganta que le impedía hablar, pero tenía que sobreponerse a la muerte de su discípulo Ezequieth y seguir adelante. Miles aún dependían de él.

       —Me imagino que querrán saber quien soy —hizo una pausa y espero a que todos los Kundalini lo miraran—. Mi nombre es Saulo, príncipe del planeta Endoria y uno de los lideres de la Alianza Estelar. Antes de que empiecen a preguntar sobre la ubicación de mi mundo, debo informales que Endoria no se encuentra en este universo.

       —¿Eso significa que vienen de otra realidad? —aventuró Zaboot a la vez que caminaba hacia ellos.

       Areth se acercó al grupo. Todavía tenía lagrimas en los ojos.

       —Es correcto, amigo —dijo Saulo, asintiendo con la cabeza—. Venimos de un universo diferente a este, pero por alguna razón que hasta el momento desconozco es muy parecido al suyo. Incluso existe un planeta como este al que los nativos llaman Tierra. Nuestra galaxia está pasando por momentos muy difíciles.

       Zacek le sostuvo la mirada.

       —Eso significa que los guerreros que atacaron esta ciudad vienen del mismo universo que ustedes, ¿no es así, Saulo?

       Saulo asintió con la cabeza nuevamente.

       —Si, amigo. Ellos son los emisarios de nuestro mayor enemigo. No quisiera adelantar detalles, pero debo advertirles que su mundo…  no, quizás todo este universo se encuentra en un grave peligro.

       Shilbalam y Zacek se miraron entre sí por un instante. El aura de Saulo era tranquila y denotaba buenas intenciones.

       —En ese caso acompáñenos a la ciudad de Lemuria —los invitó Zacek—. Ahí podremos hablar y nos expondrán el problema con todos los detalles.

       —¿A Lemuria? —repitió Areth esperando que alguien despejará sus dudas—. ¿Es una ciudad?

       Zacek se giró hacia ella mientras sacaba un comunicador de sus ropas.

       —Si, ahí podremos conversar tranquilamente —hizo una pausa y desvió la mirada hacia algunos edificios dañados durante la pelea con los Khans—. Lo más terrible es que muchos terrícolas fallecieron durante esta batalla.

       Mientras Zacek se comunicaba con Lemuria, su esposa Lis-ek se acercó a Areth con la intención de confortarla auque fuera un poco. En cierta forma, la emperatriz zuyua se veía a sí misma en aquella jovencita.

       —Oye, ¿estás bien?

       Areth se giró hacia ella. Tenía la expresión de una niña angustiada y asustada.

       —Ezequieth murió… —balbuceó.

       Lis no dijo nada, pero abrazó a la chica. No tenía palabras para consolarla y aún si las tuviera, ¿qué cosa que pudiera decirles podría calmar su dolor?

       Mientras tanto, Saulo se apartó del lado Zacek lentamente. Con el rostro cabizbajo se acercó hasta el cadáver de su fallecido discípulo y lo levantó en brazos mientras recordaba algunos de los momento que había pasado a su lado..

       —Ya estoy listo para partir —dijo en un susurró apenas audible—. Podemos irnos cuando gusten.

       Instantes después, todos fueron teletransportados a la ciudad subterránea de Lemuria, capital de Agarthi.

       Tokio, Japón
       Distrito Juuban (Museo de Historia)

       —Pasamos por la oscuridad de la noche… —comenzó a decir una dulce voz, rompiendo con el silencio reinante.

       —Y también por la atmósfera de la libertad… —añadió alguien más desde la oscuridad.

       —Somos tres estrellas fugaces… —concluyó la figura más alta del trío.

       De pronto tres jóvenes salieron de la oscuridad, mostrando sus identidades ante las Sailors Senshi y los guerreros de Abbadón. Una sonrisa iluminó el rostro de Sailor Moon.

       —¡¡Las Sailors Star Light han llegado!! —gritaron las tres chicas a voz de coro.

       La gélida mirada de Sepultura recorrió a cada una de aquellas Sailors Star Light de arriba a abajo. “¿Más chicas?”, pensó. “Aún así ninguna de ellas es la portadora de esa aura tan fuerte que sentimos al llegar a este planeta”.

       —¡¡Sailor Star Figther!! —gritó Sailor Moon con fuerza, dominada por la excitación que le causaba verla nuevamente—. ¡Vinieron a ayudarnos!

       —Saludos, bombón —le dijo Sailor Star Figther a su vez—. No esperarás que te dejemos sola.

       Sailor Star Figther era una joven alta, tez clara y facciones sumamente finas. Llevaba los cabellos largos y recogidos en una larga coleta que le llegaba hasta los pies; sus acompañantes, Sailor Star Maker y Sailor Star Healer, llevaban el cabello recogido de la misma manera y vestían de una forma similar a ella.

       Tras ver a su antiguas aliadas, las otras Sailor Senshi esbozaron una enorme sonrisa de alegría y seguridad. Seguramente con ayuda de las Sailor Star Light sería más fácil vencer al enemigo.

       —¡No puedo creerlo! —exclamó Venus con emoción—. Las Sailor Star Light han vuelto a nuestro planeta.

       —Que alegría volver a verlas —murmuró Sailor Jupiter—. Creí que nunca más volverían a la Tierra. 

       Eneri dirigió una mirada de hostilidad hacia todas las Sailors y, tras un instante de silencio, sonrió con malicia.

       —Pero miren nada más que cosas —se burló en voz alta—. Ahora resulta que un conjunto de niñas tontas vestidas con trapos ridículos van a derrotarnos. No me hagan reír, por favor, que tengo partidos los labios.

       Sailor Figther frunció el ceño ligeramente y lanzó una mirada acusatoria contra la Khan del Cancerbero.

       —¿Quiénes son ustedes y por qué razón atacan este planeta? Más les vale que nos digan la verdad o será mejor que atengan a las consecuencias.

       Suzú esbozó una sonrisa burlona, agitó su capa oscura en el aire y dijo:

       —Como se ve que a ustedes les gustan las presentaciones exóticas… —hizo una pausa y volvió la mirada hacia sus compañeras—, nosotras también haremos la nuestra… .

       Dando un rápido salto en el aire, las tres Khans se colocaron en el escenario al unísono.

       —Mi nombre es Suzú y soy Khan de la Banshee —declaró ésta mientras se acariciaba el cabello—. Una de las guerreras más poderosas del imperio de Abbadón. Mi dulce canto anuncia la muerte de mis enemigos.

       —Yo soy la poderosa Eneri —dijo la siguiente con un tono amenazante, sujetando una larga cadena negra entre sus manos—. La Khan de Cerbero.

       Con un rápido movimiento, Eneri se apartó del escenario dejando sola a la última Khan.

       —Y yo soy Liria, la Khan de la Naturaleza —anunció, olfateando una rosa negra que sostenía con delicadeza—. Quien quiera que desafía a los guerreros de Abbadón no vive para contarlo, niñas.

       Sepultura dejó caer el rostro entre sus manos sin dar crédito a lo que veía. Sí las Sailors Senshi se veían ridículas sus compañeras no se quedaban atrás. Desesperado, lanzó un bufido para dar rienda a su desesperación.

       Sailor Healer dio un paso al frente y alzó un puño, decidida a iniciar la batalla.

       —¿Qué es lo que han venido a hacer a este planeta? ¡Respondan de una vez!

       Suzú lanzó una rápida mirada de soslayo a la gema sagrada de “Iod” que aguardaba en la vitrina que estaba sobre el escenario y después sonrió malévolamente. Mientras las Sailors no supieran la razón de su presencia no había razón para no darles un escarmiento por atrevidas.

       —Eso es algo que a ustedes no les importa, niñas tontas —hizo una pausa y se alisó los cabellos—. Los guerreros de Abbadón no solemos darle cuenta de nuestros actos a nadie, menos a un montón de chicas vestidas tan ridículamente.

       Completamente furiosa, Sailor Healer juntó ambas manos con las palmas orientadas hacia delante y se preparó para combatir. No conocía la naturaleza del poder de aquellos Khan, pero no por eso iba a detenerse.

       —De cuerdo, sí así lo quieres —murmuró confiadamente—. Ahora verán… .

       Pero antes de que la Sailor Star pudiera ejecutar su ataque, los cabellos de Suzú se alzaron hacia arriba y se abalanzaron sobre ella rápidamente como si realmente poseyeran vida propia. En cuestión de segundos, los cabellos de la Khan envolvieron completamente a la Sailor guerrera.

       —¿Qué demonios es todo esto? —exclamó Sailor Healer mientras la red de cabellos le sujetaban el cuerpo y las extremidades—. Pero si es sólo cabello, no entiendo qué es lo que pasa… .

       Suzú, sonriendo, cerró ambos ojos y asintió con la cabeza en una actitud de arrogancia.

       —Eso no son sólo cabellos, niña —dijo tranquilamente—. Mis cabellos de Banshee pueden acabar con cualquiera que se interponga en mi camino y ahora lo verás. Te arrepentirás de habernos amenazado, niña tonta.

       Sailor Healer se removió con desesperación y comenzó a gritar de dolor mientras los cabellos presionaban su cuerpo. Era increíble, pero aquellos finos cabellos de color plateado la sujetaban fuertemente; era como sí fueran los hilos de una poderosa red.

       —¡Sailor Healer! —gritaron Sailor Moon, Figther y las otras al unísono.

       —¡Déjenla! —exclamó Jupiter con desesperación—. ¡No la lastimen!

       Suzú sujetó sus cabellos con una mano, tirando de ellos para infringir más dolor a su víctima. Con un gesto de maldad en el rostro, la Khan se volvió hacia las demás Sailors Senshi para divertirse un poco con su desesperación.

       —¿De qué tienen miedo, amigas? —les preguntó burlonamente—. ¿Acaso temen que haga… esto?

       En ese momento, una energía luminosa emanó de la mano de Suzú y avanzó hacia Healer a través de los cabellos. Una violenta explosión de luz sacudió el cuerpo de la Sailor Star con fuerza. Tras un instante, la joven Sailor cayó al suelo visiblemente herida. Parte de su traje estaba desgarrado y presentaba heridas en todo el cuerpo.

       —¡Sailor Healer, Sailor Healer! —gritaron Sailor Figther y Sailor Maker al mismo tiempo mientras corrían a socorrer a su amiga—. ¡Sailor Healer, resiste!

       Sailor Jupiter miró la escena y no pudo dejar de sentir pena mezclada con rabia. Desvió la mirada y tragó saliva con dificultad.

       Sailor Healer no se movía. Realmente estaba seriamente lastimada. Con la mente totalmente nublada por la ira, Sailor Maker se levantó para desafiar a las Khans.

       —¡Malditas! —vociferó mientras apretaba los puños—. ¡No se los perdonaré jamás!

       Suzú se acarició el cabello y activó su escáner visual.

       —Vaya, tú tienes un nivel de combate de ciento treinta unidades —hizo una pausa y desconectó el aparato—. Sin embargo, debes saber que no podrás ganarme nunca. Si te marchas ahora no te quitaré la vida, ¿qué dices, mocosa?

       —¿Qué es lo que dices, maldita? —le inquirió Maker con una mirada cargada de furia—. Nosotras jamás nos abandonamos —Juntó las palmas de sus manos, mostrando un broche con forma de estrella que comenzó a emitir una luz—. ¡Star Gentle Uterus! (Estrella de Sailor Maker)

       Una esfera de luz brillante surgió del broche de Sailor Maker y se abalanzó sobre Suzú a la velocidad del rayo. La Khan de la Banshee sonrió confiadamente y con un rápido manotazo desvió la esfera de energía hacia una pared cercana donde explotó.

       —¡No puede ser posible! —exclamó Maker sin dar crédito a lo que veía—. ¡Se deshizo de mi ataque fácilmente!

       —¡Dios mío! —dijo Sailor Venus en voz alta—. Son muy poderosas.

        Suzú colocó ambas manos en su cintura y desvió la mirada hacia Liria.

       —Hazte cargo de esta tonta —le dijo con una sonrisa—. Como que ya me aburrieron con sus tonterías.

       Liria dio un paso al frente y miró fijamente a las Sailors Senshi.

       —La verdad odio pelear —confesó—. ¿Por qué no mejor se rinden ahora mismo? 

       Sailor Maker frunció el entrecejo con verdadera desesperación. “Maldición”, pensó. “Sus poderes están muy por encima de los nuestros ¿de dónde habrán venido?”.

       Para sorpresa de los mismos Khans, las alarmas en los escáneres visuales emitieron un pitido de alerta. Tres personas más habían irrumpido en el museo de historia. Dos de ellas no eran personas ordinarias sino sujetos altamente poderosos.

       —¿Qué es lo que sucede ahora? —farfulló Sepultura sin dirigirse a nadie en concreto—. Estoy detectando un par de presencias bastante poderosas y… .

       Antes de que pudiera terminar la frase, la reina Andrea y los generales Azmoudez y Azrael irrumpieron por la puerta del auditorio. Eneri volvió la mirada hacia los emisarios de la Alianza Estelar y no puso ocultar una mueca de desagrado; nuevamente habían conseguido seguirlos para tratar de evitar que obtuvieran una de las gemas estelares.

       —¡Deténganse, malditos asesinos! —les gritó Andrea, apuntándoles con una pistola—. ¡Esta vez pagarán por sus crímenes!

       Jesús Ferrer alzó una ceja con extrañeza. Los dos acompañantes de Andrea poseían un aura meganiana y eran bastante fuertes. “¿Quiénes son ellos?”, pensó. “A juzgar por sus vestimentas parecen militares del planeta Unix”.

       Azmoudez, en tanto, miró a los Khans y levantó los brazos para adoptar una pose de pelea. Era la primera vez que se enfrentaba a los famosos guerreros de N´astarith y sabía que debía tener cuidado con ellos. Había oído rumores de que estos eran capaces de vencer a cualquiera que se pusiera en su camino por lo que tenía conciencia de había que ser cuidadoso.

       Sailor Moon miró a Andrea y a los otros mientras la idea de que quizás hubieran llegado más enemigos cruzaba por su mente. La situación parecía complicarse más a cada momento, pero al menos tenían la ayuda de las Sailors Star Light.

       —Vaya, que sorpresa —siseó Eneri confiadamente—. Ya se me hacía raro que los miembros de la detestable Alianza Estelar no hubieran venido a molestarnos —hizo una pausa y estiró la cadena entre sus manos—. Se los voy a preguntar una sola vez, escorias, ¿cómo diablos hacen para seguirnos sí ustedes no tienen el Portal Estelar?

       —¿El Portal Estelar? —repitió Sailor Venus con curiosidad—. ¿La Alianza?

       Andrea cortó cartucho a su arma, miró a Eneri y le apuntó directamente al rostro. No estaba segura del poder de pelea de los Khans, pero anteriormente se había enfrentado a otros guerreros meganianos con éxito y eso le daba algo de confianza.

       —Eso no te importa, estúpida. Malditos asesinos, está vez no se saldrán con la suya.

       Entretanto, Sailor Mars se acercó hasta Sailor Moon sin apartar la mirada de los recién llegados.

       —¿Quiénes serán esas personas, Usagi? —le susurró—. ¿Acaso más enemigos?

       Sailor Moon se encogió de hombros sin atreverse a aventurar una respuesta.

       —Ustedes no se metan en esto, niñas —ordenó Azmudez de pronto, dirigiéndose a todas las Sailors Senshi presentes—. Nosotros nos haremos cargo de estas guerreras. Nos desharemos de ellas en un dos por tres.

       —¿Cómo? —musitó Sailor Mercury.

       En ese momento, Jesús Ferrer dio un paso al frente; luego miró a Andrea y a los generales y finalmente dijo:

       —Vamos, pero si eres tú Andrea, cuanto tiempo si vernos. No interfieras en nuestra misión. No tengo nada contra ti, pero las guerreras de N´astarith no durarán en matarte si te pones en su camino.

       —¡Cierra la boca, homicida! —replicó Andrea—. ¡Eres un demente!

       Azmoudez llevó su mirada hacia las vitrinas del escenario y descubrió que la gema sagrada “Iod” aún no había sido cogida por nadie. En realidad nunca había visto una de las gemas sagradas, pero gracias a las descripciones hechas por los Caballeros Celestiales sabía cómo reconocerlas.

       —Perfecto —musitó para sí—. Iré por ella antes que ellos.

       Usando su velocidad, el guerrero Unixiano desapareció e intentó llegar hasta la vitrina aprovechando la discusión. Sin embargo, antes de que pudiera tomarla, Eneri apareció en su camino cerrándole el paso. Azmoudez no podía creerlo.

       —No tan rápido, gusano —le dijo con una sonrisa—. Según mi escáner tu nivel de combate es de unas 876,000 unidades. Es un nivel admirable, pero es una lástima que eso no te sirva de nada contra mí.

       El general frunció el entrecejo con enfado. No podía permitir que una guerrera del imperio lo detuviera. Sin decir nada, juntó ambas manos y enseguida una poderosa aura de energía comenzó a rodear todo su cuerpo. Extendió ambos brazos hacia delante, apuntando con sus puños al cuerpo de la Khan de Cancerbero.

       —¡Yin-Yang!

       Una corriente de fuego surgió de su puño derecho mientras que del izquierdo brotaba una esfera de agua al mismo tiempo. Surcando el aire con gran velocidad, ambas corrientes se entrelazaron entre sí girando y se dirigieron hacia la guerrera imperial.

       Eneri, por su parte, sonrió despectivamente y espero pacientemente a que el ataque la embistiera. Quería demostrarles a todos su poder resistiendo aquel ataque. El Ying Yang de Azmoudez atravesó el aire y dio en el blanco, estallando con una atronadora explosión que hizo retumbar todo el distrito de Juuban y demolió parte del museo.

       Tanto las Sailors como Andrea tuvieron que cubrirse con los brazos para protegerse de la lluvia de escombros que se produjo en aquel instante. Una sección completa del auditorio desapareció tras el poderoso Ying Yang.

       Azmoudez sonrió con satisfacción. Una densa nube de humo cubría el sitio donde Eneri había sido golpeada y no permitía evaluar los resultados, pero aún así, suponía que la Khan no habría podido resistir semejante ataque. Desgraciadamente el gusto no le duró mucho tiempo; de pronto una oscura silueta de dejó ver a través del humo y el polvo.

       —¡Ja, Ja, Ja, Ja! —rió la Khan del Cancerbero—. Sólo me hiciste cosquillas, torpe.

       —¡¡Esto no puede ser posible!! —El rostro de Azmoudez sufrió una aterradora transformación—. Ni siquiera le hice un rasguño. No entiendo la razón, pero no puedo sentir sus auras. Es como sí no existieran, ¿acaso están desapareciendo sus presencias? —Llevó la vista rápidamente hacia Sepultura—. En él sí puedo percibir un aura y es realmente poderosa.

       Eneri cerró los ojos y bajó el rostro a la vez que sonreía. No tenía ni siquiera el más mínimo signo de daño en su cuerpo, menos en su armadura. El ataque de Azmoudez había sido completamente inútil.

       —Eres una insignificante basura —murmuró con arrogancia. A continuación desapareció de la vista de todos.

       Azmoudez abrió los ojos desmesuradamente y miró en todas direcciones, tratando de ubicar a la Khan. De pronto la voz de Sailor Jupiter lo previno.

       —¡Cuidado, está atrás de ti!

       El general unixiano volvió la vista hacia sus espaldas, pero fue demasiado tarde. Eneri le descargó una potente patada en el rostro que lo arrojó por los suelos. Azmoudez quedó inconsciente.

       —No, no puede ser cierto —balbuceó Andrea presa del pánico—. Lo han derrotado en unos cuantos segundos —hizo una pausa y se volvió hacia Suzú para lanzarle una mirada cargada de desprecio—. Son unas miserables, esto no puede continuar así.

       La Khan de la Banshee sonrió con agradó y se alisó los cabellos.

       —Ese tipo es muy bueno como peleador, pero Eneri lo venció de un solo golpe.

       A pesar de estar completamente ciego, Azrael había podido darse cuenta de todo lo ocurrido. La desesperación se apoderó de su mente. En tan sólo un instante, su hermano Azmoudez había sido derrotado sin ninguna dificultad. Sin pensarlo un segundo más, se llevó las manos a la espalda y desenfundó dos largas espadas. En cuanto las armas estuvieron fuera de sus fundas, las hojas se cubrieron de un extraño fuego púrpura.

       —Está vez será mi turno, Khans —advirtió con potente, atrayendo la atención de todos. Azrael era el hermano menor de Azmoudez y también era un general del planeta Unix. Una larga cicatriz en forma de cruz le recorría la mejilla izquierda y subía hasta el párpado. Empuñando fuertemente sus espadas, Azrael se aprestó a detener a las Khans.

       —Déjenme matarlo —suplicó Sepultura ansioso por pelear—. Lo acabaré en dos patadas, por favor.

       Cruzada de brazos, Suzú aparentó no oírlo y dirigió la mirada hacia Liria.

       —Acaba con ese idiota. Debemos tomar la gema e irnos de aquí.

       La Khan de la Naturaleza asintió con la cabeza y se colocó frente a Azrael, sosteniendo una delicada rosa negra.

       —Te lo advierto —le dijo dulcemente—. Si intentas atacarme, tendré que eliminarte.

       Azrael sujetó sus armas con fuerza. Las llamas se avivaron con fuerza. A pesar de ser un guerrero ciego, Azrael podía leer todos los movimientos de sus enemigos al escuchar sus ritmos cardiacos.

       —No trates de fingir benevolencia —le azuzó irritado—. Ustedes han invadido miles de planetas sin ninguna misericordia matando a quien se les opone. Usaré el poder del Corte Llameante del Dragónpara acabar contigo.

       Liria negó con la cabeza y sonrió. Sus azules ojos destellaron.

       —Sólo dices disparates, guapo. A pesar de que eres ciego, puedo darme cuenta de la gran habilidad que posees. Descuida, te prometo una muerte sin dolor.

       Azrael dio un paso al frente, colocó sus espadas con las hojas orientadas hacia abajo a ambos costados del cuerpo y finalmente se lanzó contra la Khan de la Naturaleza.

       —¡Corte Llameante del Dragón!

       Liria dejó de sonreír, pero no se movió de su lugar.

       El general, utilizando su arma derecha, intentó aniquilar a su enemiga, pero la Khan brincó por encima de él para esquivar el golpe mortal. Usando ambas manos, Liria se apoyó en los hombros de Azrael y, haciendo una pirueta en el aire, aterrizó a sus espaldas.

       —Bien, eso fue todo.

       Azrael se volvió hacia ella listo para seguir la batalla..

       —¿De qué rayos hablas, Khan? Esta batalla acaba de comenzar.

       Liria sonrió nuevamente. Se volvió levemente para mirarlo por encima del hombro y repuso:

       —No, acaba de terminar, guapo.

       Azrael dio un paso atrás. Inesperadamente, sintió que su cuerpo empezaba a adormecerse paulatinamente. Era extraño, pero sus brazos estaban enfriándose rápidamente. Instintivamente, bajó el rostro y sintió un agudo dolor en el pecho. Si no hubiera estado privado de la vista, se habría dado cuenta que llevaba una rosa negra incrustada en el pecho, justo sobre su corazón

       —¿Qué… qué fue lo que pasó? —preguntó mientras sus espadas caían por los suelos—. Siento mucho dolor en mi corazón —cayó de rodillas y agachó la cabeza—. Ha logrado golpearme antes de que pudiera darme cuenta… ¿cuando lo hizo?

       La Khan de la Naturaleza caminó hasta él y pateó una de sus espadas.

       —Esa rosa negra golpeó tu corazón —le explicó—. No es una rosa ordinaria. Está llena de un veneno muy poderoso. Ahora morirás mientras esta flor se torna blanca, pero no te preocupes porque morirás sin demasiado sufrimiento.

       Andrea dejó caer su arma al suelo. No había nada que pudiera hacer. Sencillamente aquello estaba lejos de sus manos. Azrael intentó levantarse, pero le fue inútil. Ya sin fuerzas, el general se desplomó en el suelo.

       —Estos sujetos no son la gran cosa por lo que se puede apreciar a simple vista —comentó el Khan de la Muerte sin molestarse en ocultar su desprecio—. Al principio creí que quizás alguno de ellos era el portador de aquella energía tan poderosa que detectamos al llegar a esta dimensión, pero ahora tengo mis dudas —Comenzó a caminar hacia Azmoudez—. Lo mejor será eliminarlos de una buena vez para que ya no nos molesten.

       Sailor Moon dio un paso hacia atrás, completamente aterrada. La manera de pelear de Azmoudez y Azrael era impresionante, pero aún así, ambos habían sido vencidos con relativa facilidad. ¿Quiénes eran en realidad aquellos guerreros que se hacían llamar a sí mismos Khans?

       —Ustedes son muy crueles —dijo en voz alta—. ¿Por qué tienen que herir a la gente de esa manera tan despiadada? ¿Qué acaso no tienen corazón?

       Sepultura llevó su mirada hacia la líder de la Sailor Senshi y sintió asco por sus palabras. Aquella chica debía ser una cobarde sin lugar a dudas.

       —¡Bah! Sólo eres una niña tonta y cobarde. Quien tiene el poder puede hacer lo que quiera con los débiles.

       —¿Cómo puedes decir eso? —le preguntó Sailor Moon—. Es tan terrible, ¿acaso nunca has tenido a alguien que se preocupe por ti?

       El Khan de la Muerte apretó los dientes con furia y frunció el entrecejo. El solo escuchar a Sailor Moon hablar de esa manera lo irritaba enormemente. Sin detenerse a pensar en otra cosa que no fuera matar, levantó la mano derecha con la palma orientada hacia delante y formó una enorme esfera de energía con la intención de aniquilarla. Al ver eso, las demás Senshi se pusieron tensas.

       —¡Maldita mocosa idiota! —rugió Sepultura con fuerza—. ¡Ahora mismo voy a hacer que te calles para que no sigas diciendo esas estupideces!

       Andrea estaba paralizada. Realmente no había nada que pudieran hacer para detener a aquellos rufianes.

       —¡Espera, déjala en paz, maldito! —gritó finalmente, intentando llamar la atención de Sepultura.

       —¡¡Sailor Moon, ten cuidado!! —exclamó Sailor Mars.

       Sailor Moon dio un paso hacia atrás instintivamente. Un sensación del más absoluto terror se apoderó de ella y la dejó paralizara completamente de pies a cabeza.

       —¡Muere! —gritó Sepultura en el instante de efectuar el disparo—. ¡Maldita!

       Sailor Jupiter se volvió hacia Sailor Moon para mirarla. El disparo iba directamente hacia ella. No había manera de que pudiera hacerse a un lado a tiempo o de que alguna de las Inner Senshi pudiera hacer algo para protegerla.

       Sailor Star Figther, por su parte, corrió directamente hacia Sailor Moon sin pensar en su propia seguridad. Se colocó frente a ella mientras recordaba todos los hermosos momentos que había pasado a su lado y extendiendo ambos brazos se dispuso a protegerla aun a costa de su propia vida.

       El disparo del Khan de la Muerte embistió a Sailor Figther por el pecho, produciendo un violento estallido de luz que iluminó todo el auditorio. Andrea, Sailor Maker, Mercury, Mars, Jupiter y Venus gritaron al mismo tiempo…

       Cuando la explosión finalmente desapareció, las Sailors Senshi descubrieron que Sailor Moon estaba a salvo. No tenía ninguna herida salvó por unos cuantos raspones en las piernas. De pronto, la líder de las Senshi se dio cuenta de lo sucedido: Sailor Figther la había protegido con su propio cuerpo.

       —Sailor Figther… —balbuceó mientras la Sailor Star se desplomaba delante de ella—. ¡Seiya!

       Todas las Sailor se quedaron anonadas. Andrea, a su vez, apretó los puños hirviendo de rabia.

       —¿Pero por qué hiciste eso? —le inquirió Sailor Moon mientras se dejaba caer de cuclillas junto a ella. Con sus manos le levantó la cabeza y los hombros y la sostuvo entre sus brazos—. Seiya…. .

       Sailor Star Figther abrió los ojos levemente.

       —Bombón, al menos logré salvarte —murmuró.

       —No digas nada, Seiya, estoy segura de que pronto estarás bien —le susurró Sailor Moon dulcemente con algunas lágrimas en las mejillas—. Por favor.

       La Sailor Star sonrió y parpadeó.

       —¿Lo recuerdas, bombón? —preguntó, apretándole la mano con menos fuerza cada vez—. Cuando nos enfrentamos a Sailor Galaxia, ustedes nos dijeron que estaban dispuestas a ofrecer sus vidas por sus seres queridos. Ahora es mi turno de hacerlo… .

       Sailor Moon rompió en llanto.

       —No digas eso, Seiya… .

       —Adiós, bombón —murmuró Sailor Star Figther con su último aliento—. Quiero que seas muy feliz… .

       —¡No, Seiya! —gritó Sailor Moon con todas sus fuerzas—. ¡¡¡¡Noooo!!!!

       Sepultura sonrió burlonamente, se cruzó de brazos y luego miró a sus compañeras. El hecho de contemplar a Sailor Moon sufriendo por la muerte de Sailor Figther le resultaba patético. Para Sepultura, el ver morir a las personas se había vuelto algo tan común y corriente como aplastar a una cucaracha sin siquiera mirarla. 

       —¿Qué les parece, chicas? —les preguntó—. Ya termine con una de esas ineptas. Ahora sólo me falta acabar con las demás —hizo una pausa y giró el rostro hacia Andrea—. Como puede ver, alteza, no hay nadie más en este mundo que pueda detenernos.

       Sailor Maker se volvió hacia el Khan de la Muerte ardiendo en rabia.

       —Maldito. ¡¡Nunca te lo perdonaré!! ¿Escuchaste? ¡Jamás lo haré!

       Jesús Ferrer observó a Sailor Moon por un segundo. Interiormente sentía algo de pena por lo sucedido, pero finalmente no se atrevió a mover un dedo para ayudarla. En vez de eso, se volvió hacia Suzú de Banshee.

       —Es hora de irnos. Tomen la gema estelar.

       Sepultura aparentó no oírlo y rompió en carcajadas.

       —Miren nada más. Esa chiquilla se atrevió a desafiarme. ¿Por qué no nos divertimos un poco con ellas? Será entretenido comprobar el verdadero alcance de sus patéticos poderes, aunque presiento que nos vamos a decepcionar un poco.

       Una sonrisa se insinuó en los labios de Suzú.

       —Es verdad, no pueden hablarnos así —murmuró antes de desaparecer de la vista de todos.

       A continuación la Khan del Banshee apareció a un costado de Andrea, sorprendiéndola. Con un rápido y fuerte manotazo, Suzú dejó a la reina de Lerasi fuera de combate. Viendo lo sucedido, Sailor Venus señaló a Eneri con uno de sus dedos índice dispuesta a atacarla.

       —¡Crescent Beam! (Rayo Creciente de Venus)

       Un fino rayo de color dorado brotó de la punta del dedo de Venus. Eneri sólo ladeó la cabeza para evitar el impacto y usando su cadena contraatacó a la Sailor Senshi. Sin embargo, Venus consiguió esquivar el arma dando un prodigioso salto en el aire. Venus frunció el ceño, alzó el brazo y enseguida una cadena brillante rodeó su cuerpo mientras daba giros.

       —¡Venus Love Me Chain! (Cadena de amor de Venus)

       La cadena de Sailor Venus se enroscó rápidamente en uno de los brazos de la Khan. Eneri sonrió, miró la cadena y a continuación desplegó una poderosa energía que recorrió la cadena de la Sailor Senshi hasta alcanzarla.

       —Eres una estúpida, ¿crees que con esa técnica tan simple vas a lograr detenerme? —murmuró con arrogancia mientras el cuerpo de Venus caía a sus pies—. No eres rival para mí, mocosa.

       Sailor Mercury volvió la vista hacia su compañera caída. Eneri estaba a punto de acabar con ella. Sin guardar ninguna precaución, Mercury se colocó entre su amiga y la Khan y extendió ambos brazos.

       —¡Alto! —gritó en voz alta—. ¡No permitiré que la lastimes!

       —No, Mercury, huye —le susurró Sailor Venus, alzando el rostro—. Vete de aquí

       Eneri observó a la Senshi vestida de azul con cuidado. Había miedo en sus ojos. “Perfecto”, pensó. “Esto será fácil”.

       —Apártate, niña o tú serás la siguiente.

       Como respuesta, Mercury se llevó las manos al pecho y ejecutó uno de sus ataques.

       —¡Shine Aqua Illusion! (Fulgor del Agua de Mercurio)

       Una corriente de agua se formó por encima de la cabeza de la Sailor Senshi y se dirigió hacia Eneri. La Khan sólo levantó la mano y detuvo el ataque fácilmente.

       Sailor Mercury dio un paso hacia atrás con horror. Su mejor ataque no había servido de nada. Llena de temor, volvió la vista hacia el resto de sus amigas. Todas estaban combatiendo y no había mucho que pudieran hacer para ayudarle.

       Eneri levantó la mano con la palma orientada hacia delante. Estaba decidida a terminar con la vida de Sailor  Mercury. Una especie de fuerza invisible aventó a la Senshi de Mercurio hacia atrás, pero aún así, pudo mantenerse en pie.

       Visiblemente afectada, Mercury bajó primero los brazos y luego la mirada. Sin poder mantenerse sobre sus piernas cayó sentada en el suelo. Era el fin, de eso no le cabía la menor duda.

       —Esto fue realmente muy sencillo —murmuró la Khan del Cerbero mientras caminaba hacia ella—. Las basuras como ustedes deben ser exterminadas cuanto antes —levantó la mano y se preparó para golpear a la Sailor Senshi—. Odio a las niñas dulces como tú.

       Mercury apretó los puños, pero no se atrevió a levantar el rostro. ¿Acaso ahí acabaría todo? ¿No había ninguna esperanza?

       Eneri sonrió malévolamente y levantó el puño.

       Desde el suelo, Sailor Venus intento levantarse para ayudar a su amiga, pero le fue inútil. Consciente de lo que iba a suceder cerró los ojos instintivamente temiendo lo peor.

       —¡Muere!

       La Khan lanzó el golpe con fuerza, pero inexplicablemente no le dio a nada.

       —¿Qué demonios sucedió? —preguntó, frunciendo el entrecejo.

       Mercury había desaparecido en el aire y no daba señales de estar en ninguna parte. ¿Acaso la chica se había movido a una velocidad sobrehumana? No, eso era imposible. Los escáneres no habían emitido ninguna señal de alarma y por lo mismo ninguna de aquellas chicas había incrementado sus poderes. Sepultura apretó los dientes con furia y alzó la mirada en busca de respuestas.

       —¿Pero qué fue lo que sucedió? —inquirió Sailor Moon.

       Cuando Mercury volvió a abrir los ojos se dio cuenta que estaba suspendida en el aire a escasos centímetros del techo y que alguien la sostenía en brazos. Temerosa, pero a la vez intrigada, levantó la mirada y descubrió el rostro sereno y firme del joven que había conocido cerca del parque Tenth Hill.

       —No, no puedo creerlo —masculló Andrea—. Es… ¡Asiont!

       El Caballero Celestial descendió tranquilamente sobre el piso del devastado auditorio sin apartar la mirada de los guerreros de Abbadón. Mercury parpadeó varias veces. ¿Era él o se le parecía?

       —¿Asiont? —preguntó temerosa—. ¿Eres tú?

       Asiont desvió la mirada hacia la Sailor Senshi por un segundo y luego le sonrió con agrado.

       —Así es, Ami —le dijo—. Soy yo.

       —¿Ami? —Mercury se sorprendió de que su nuevo amigo supiera su identidad secreta, pero inmediatamente trató de disimular—. Disculpa, pero no sé a que te refieres… .

       Asiont depositó a Sailor Mercury en el suelo con sumo cuidado.

       —Tu aura es inconfundible, Ami —le dijo mientras la miraba a los ojos—. Y además reconocería tu mirada en cualquier otra parte.

       Mercury se ruborizó y bajó la cabeza.

       —¿En serio? —inquirió en un susurró apenas audible.

       Jesús Ferrer clavó la mirada en Asiont. En realidad su aura no era muy fuerte. ¿Cómo es qué había salvado a Sailor Mercury sin que nadie se diera cuenta? Jesús era el meganiano más poderoso de todos y no podía entender cómo es que alguien con una presencia tan débil pudiera moverse tan rápido.

       —Oye, ¿quién rayos eres tú? —le preguntó—. Te ordeno que me lo digas ahora mismo.

       El Celestial se volvió hacia Jesús Ferrer y lo miró con severidad.

       —Mi nombre es Asiont Ben-Al y… —hizo una pausa y frunció el ceño—. Tú eres Jesús Ferrer, ¿no es cierto? El famoso príncipe de Megazoar en persona.

       Jesús escudriñó a Asiont de arriba abajo. “Hay algo extraño en ese sujeto”, pensó. “Su aura vibra de una manera extraña”.

       —Ahora entiendo —comentó Sepultura dando unos pasos—. Asiont es la presencia poderosa que percibimos cuando recién llegamos a este universo. La lectura del escáner visual es la misma que detecté hace algunos ciclos.

       Eneri y sus compañeras se miraron entre sí. ¿Era el mismo Asiont que habían conocido hacía varios ciclos estelares en el pasado? No, era diferente. Ahora estaban frente a un verdadero Caballero Celestial.

       Continuará… .

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