Crisis 20

CRISIS UNIVERSAL

por Acuario Káiser

CAPÍTULO XX

“PUNTO CERO”
3º PARTE

       Tierra-877,666
       El Círculo, prisión de máxima seguridad

       Kay no podía creer que Galaxy estuviese ahí frente a él. Siempre había considerado la posibilidad de que aquella maligna Inteligencia Artificial no hubiese desaparecido para siempre en Adén años atrás, pero jamás imaginó que volvería a toparse con ella nuevamente. Aunque aquello carecía de importancia después de todo, pues había descubierto que el famoso dios del presidente Smith necesitaba de aliados para cumplir sus fines y eso le hizo recordar el diálogo que había sostenido con el maléfico Nyartolep en Ciudad Magna. Tal vez el Primordial tenía razón al decirle que desconfiara de Caliope y los demás habitantes de Celestia. Así como Caliope contaba con ellos para frenar la destrucción de los universos, había otro actor que se apoyaba en gente como el presidente Smith, Sorin, Eron y Galaxy para finiquitar al Multiverso.

       ¿No eran entonces, como había mencionado Nyartolep, parte de un juego?

       Kay sabía que esa era una posibilidad bastante acertada. Conocía lo suficiente para comprender que el dios del presidente Smith no podía ser Aquel de quien Denonte se expresaba como “La Voluntad Creadora” o “La Suprema Conciencia”. Esos conceptos eran demasiado sublimes para definir a alguien como al ser del que hablaba el presidente Smith. Para un Centinela como Kay, que había sido testigo de la pureza de los Seres Celestiales y lo que podía percibir a través de la Conciencia Universal, era incomprensible que Smith y sus cómplices hubiesen desatado intencionalmente una Crisis Universal que sólo había traído caos y destrucción.

       —Tu reacción era completamente previsible, Centinela Kay Namura —señaló Galaxy en un tono vacío de toda emoción—. No esperabas que hubiese conseguido subsistir luego de que mi estructura fuese destruida, pero ahora mis objetivos han sido redefinidos y he encontrado un propósito más acorde a los fines para los que fui diseñada. Mi lógica no puede ser negada.

       —La única lógica que prácticas es adecuarte a la realidad —replicó Kay—. ¿Qué es lo que persigues ahora, Galaxy? Te apoyaste en Zura en el pasado y ahora lo haces en el presidente Smith y el poder que lo respalda. Lo único que te interesa es alimentarte y tal vez un nuevo universo te da esa posibilidad sin ser molestada, ¿no es cierto?

       —Tu deducción resulta incorrecta —dijo el holograma—. No soy la misma Galaxy que conociste con anterioridad. Mi directiva principal consiste en servir a mi nuevo amo. Ese es mi renovado propósito y por el cual existo ahora. El amo es puro poder. El amo es perfecto en todo sentido.

       Eron parecía divertirse con el enojo repentino de Paul y los otros, pero le sorprendía un poco que Kay se mantuviera tan sereno a pesar de las circunstancias.

       —Vamos, vamos, ¿por qué tan apático, Namura? —dijo el científico en forma sarcástica mientras que Smith esbozaba una sonrisa y Sorin miraba todo con indiferencia—. Creí que te alegraría un poco ver una cara conocida, pero tal parece que el hecho de perder tus poderes también hizo que tu optimismo se esfumara.

       —¡Eres una basura, mal nacido! —profirió Paul—. No importa lo que nos hayan hecho porque lo superaremos. Cuando recupere mis poderes haré que te arrepientas de todo lo que has hecho.

       —Pero que ignorante eres de verdad —se burló Eron, extrayendo una jeringa del bolsillo de su bata—. El Chi no funciona como si fuese una tarjeta de crédito, mocoso engreído. También tiene reglas y limitaciones como todo lo que existe. El cuerpo astral y el cuerpo físico están estrechamente ligados entre sí. Así como el cuerpo físico tiene venas y arterias, el cuerpo astral posee tubos de material sutil denominados Nadis y por estos fluyen las corrientes psíquicas y las fuerzas vitales o corrientes pránicas que constituyen el poder energético, también llamado Energía bioetérea, Energeia, Élan vital, Chi, Ki, Cosmos, Prajna, Mana, Aura, Dunamis o Chakra. No importa qué tan poderosos sean o de que universo hayan venido. Sí utilizan la fuerza del Chi de algún modo, basta con presionar los puntos de presión indicados y quedarán tan indefensos como un bebé —hizo una pausa y sujetó a Paul por los cabellos para hacerlo exponer su cuello—. Ahora pasemos a la enseñanza que tanto me apasiona. El dolor es una sensación molesta, experimentada por una parte u órgano del cuerpo y transmitida al cerebro por terminaciones nerviosas sensitivas. Es un medio de defensa del organismo y tiene una clara función preventiva. Sin embargo, existen puntos en los que el dolor es más intenso, ¿lo sabías? Esto, naturalmente, ocurre porque hay terminaciones más sensibles que otras. El Kyusho-jitsu se basa en la manipulación de todos los puntos de presión y esto puede desencadenar diversos efectos, como son dolor intenso, aunque no necesariamente en la zona presionada, perdida de la estabilidad corporal o de la visión, desmayo total o parcial, etc. y solo por mencionar algunos efectos. Es importante aclarar también que estos efectos no solo se pueden dar en el momento, pudiendo surgir algunos días después.

       —Ustedes están completamente dementes —dijo Paul—. No van a ganar, ¿me oyen?

       —Admítelo, tonto presumido —Eron clavó la aguja hipodérmica en el cuello del Guardián de Plata y empezó a apretar el émbolo—. Todos ustedes enfrentan a un enemigo muy superior tecnológicamente y mucho más poderoso de lo que puedan imaginar. Nosotros podemos tomar cualquier forma. Estar en cualquier parte, pero ahora es tiempo de mandarte al país de los sueños.

       —Vas a desear no haber nacido nunca, maldito lunático —musitó el Guardián de Plata. Casi de inmediato su mente comenzó a girar y se fue hundiendo en un profundo vacío negro y confuso hasta que fue perdiendo todos sus sentidos uno por uno—. No ganarán porque… .

       —¡Paul! —exclamó Kayani—. ¿Qué fue lo que le hiciste?

       —Solamente lo puse a dormir —contestó Eron con tranquilidad—. ¿O acaso le habré inyectado veneno por equivocación? Oh, tonto de mí —El científico alzó una ceja, se tocó la mejilla y agregó riendo—: Estaba tan concentrado hablándole sobre cómo les quitamos los poderes que tal vez le inyecté otra cosa, pero supongo que si no despierta jamás no se habrá perdido mucho.

       —No seas tan malo, Eron —intervino Smith y luego se volvió hacia sus prisioneros—. El señor Tapia no está muerto todavía, pero no puedo garantizarles que vivirán por mucho tiempo. La única razón por la que siguen con vida es porque aún quedan un par de cabos sueltos que necesitamos corregir.

       Charles se sentía confuso. ¿Por qué no querían matarlos? ¿Acaso los iban a usar como conejillos de indias en algún tipo de experimento científico maquinado por ese demente llamado Eron o simplemente los iban a ejecutar en público?

       —¿Cabos sueltos? —murmuró el Templario—. ¿De qué están hablando?

       Smith asintió con la cabeza y se acercó.

       —Me refiero a ese guerrero de Abbadón conocido como el Khan del Terror y a la chica que se llevó con él durante la pelea en Ciudad Magna. Tal vez alguno de ustedes esté esperando alguna clase de rescate por parte de ellos, pero dudo mucho que un individuo tan mezquino y miserable como ese Fobos decida salvarlos.

       —Al menos en algo estamos de acuerdo —sonrió Kay—. Fobos jamás vendrá por nosotros y mientras él y Oriana sigan por ahí, sus planes para continuar la destrucción de los universos están amenazados. Sí acaso pensaban utilizarnos como carnada para atraparlos, me temo que sus cálculos han fallado.

       El presidente le devolvió la sonrisa.

       —Por el contrario, señor Namura. La verdad jamás planee usarlos como cebo para ese detestable Khan y la mocosa que está con él. Lo que tengo en mente es que sea usted quien me ayudará a capturarlos, ¿qué le parece mi idea? Ah, pero antes de que decida negarse  a mi petición le pediré que piense tan sólo un segundo en su hija Mikina.

       —¿Mi hija? —preguntó Kay, un tanto confundido.

       —Escucha lo que tiene que decirte, Namura —intervino Eron—. Y medita muy bien sus palabras.

       Universo-19,812,002
       Planeta Lambda

       Los golpes iban y venían con velocidades alucinantes. Cada impacto generaba en las alturas una potente onda de choque acompañada de estruendos tan fuertes que podían oírse claramente incluso a kilómetros de distancia. El sonido de múltiples explosiones, y golpes tan poderosos que hacían temblar las ventanas de los monumentales edificios, despertaban el desconcierto y el temor de los habitantes de la capital lambdariana que deambulaban por sus calles.

       Las ráfagas de Cort surcaban los cielos por todas partes. La cercanía de los disparos procedentes del guerrero saiya-jin producía un silbido curioso al rasgar el aire. A veces, Ultragirl tenía que usar sus antebrazos para bloquear algún ataque, soportando una explosión con la potencia suficiente para volar la cima de una montaña. En otras ocasiones prefería bajar en barrena, eludiendo los disparos que impactaban en el suelo con estallidos tan fuertes que la salpicaban de polvo y rocas.

       En aquellos instantes, Ultragirl recordaba lo que le habían dicho acerca de los saiya-jins y lo poderosos que llegaban a ser cuando incrementaban su Chi a niveles realmente incomparables. Aún así, ella se había preparado para enfrentarse a oponentes duros como Cort y por el momento sólo había estado midiendo sus poderes. El radar de poder incorporado en el sofisticado arnés de combate que llevaba puesto le indicaba siempre y en todo momento el nivel de poder de su adversario y eso le facilitaba un poco las cosas.

       —Bueno, creo que es hora de pasar a la ofensiva —dijo Carla para sí misma. Hizo un rápido rizo lateral para evadir un nuevo ataque de Cort y luego se situó por encima del saiya-jin para dispararle un par de rayos caloríficos que brotaron desde sus ojos verde esmeralda.

       Recurriendo a su velocidad, Cort se convirtió en un borrón que desapareció en medio del aire y reapareció justo frente a Carla para quien su enemigo brotó de la nada. De pronto, Cort soltó un fuerte grito con el que liberó todo su Ki contenido, alcanzando el estado Súper Saiya-jin y aumentando sus fuerzas considerablemente, pero la pelea no había hecho más que comenzar.

       —No lo haces nada mal —dijo Ultragirl, atacando con una patada que Cort eludió—. Te confieso que había pensado que no serías tan bueno peleando como tu padre, pero ahora me doy cuenta lo equivocada que estaba. En realidad eres un digno sucesor del legendario Son Gokuh.

       Cort frunció la mirada con incertidumbre.

       —¿Conoces a mi padre?

       —Hubiera sido un encuentro interesante, pero nunca lo he visto en persona. La verdad es que todo lo que conozco de Gokuh y otros guerreros es gracias a los datos que me ha proporcionado mi amo. A diferencia de Gohan o Goten, tú realmente disfrutas el hecho de combatir contra enemigos más fuertes del mismo modo que los saiya-jin de raza pura, como tu padre o Vejita.

       —Parece que sabes bastante acerca de los saiya-jin —señaló Cort, evitando un puñetazo y contraatacando con una ráfaga de Chi—. En otras circunstancias me hubiera parecido extraño, pero no ahora que sé que existen múltiples universos tan parecidos.

       Ultragirl lanzó un gancho derecho contra el rostro de su oponente, pero éste bloqueó el golpe usando el antebrazo y contraatacó lanzando un puñetazo… No obstante, Ultragirl pudo bloquearlo con una sola mano.

       —Me he preparado para esperar lo inesperado —repuso ella—. Así como sucedió con los saiya-jins en el pasado, yo también fui entrenada para ser un arma y ese ha sido mi propósito desde siempre.

       La rodilla de la chica se impactó con energía contra el abdomen de Cort, haciendo que éste se arqueara sobre sí mismo hacia delante. El saiya-jin estaba tratando de recuperar el aliento cuando Ultragirl le asestó un potente puñetazo en la cara que lo hizo precipitarse hacia el vacío, aunque logró recuperarse a pocos metros de estrellarse y así pudo frenar su caída.

       —Es más poderosa de lo que suponía —musitó Cort, acariciándose el mentón y alzando la vista para mirar a la chica que flotaba en el aire a espaldas del sol—. Dice que la entrenaron para ser un arma y no miente. En realidad sabe pelear con habilidad y tiene mucha fuerza, pero no percibo un Ki poderoso en ella. ¿Acaso se tratara de algún tipo de androide o algo así?

       Cort se lanzó tras su rival y el combate reinició. Ultragirl estaba demostrando ser mucho más veloz ya que podía maniobrar a través de los ataques de Cort con la misma celeridad que una centella. El saiya-jin comprendió que vencerla no iba a resultar algo sencillo, de modo que aumentó su Ki nuevamente.

       —Tendré que transformarme en un Súper Saiya-jin Fase 2, aunque me pregunto sí será capaz de sentir el Ki de la misma forma que yo. Creo que sólo hay una forma de averiguarlo… .

       El saiya-jin cerró sus ojos, concentrándose en su propio poder y entonces liberó de golpe una gran cantidad de Ki acumulado. Un fuerte alarido brotó de la garganta del guerrero y esto último hizo que sus cabellos dorados se erizaran todavía más. Cort entornó la mirada al tiempo que su aura llameante chisporroteaba luz.

       Un pitido de alerta acompañado de una voz informatizada le llegó a Ultragirl desde su antebrazo derecho cuando el radar de poder captó el repentino aumento de Chi en el cuerpo del saiya-jin.

       “Advertencia: Niveles de energía incrementándose. El sujeto denominado Son Cort ha accedido a la segunda fase de transformación en la raza saiya-jin. Se recomienda extremar las precauciones”

       —Oh, gracias, ahora dime algo que no sepa —murmuró Carla, mirando fugazmente los nudillos del guantelete metálico que cubría su mano derecha—. Computadora, despliega los escudos defensivos de la armadura al máximo. Si es necesario usaré el arkonium, pero sólo como último recurso.

       Ultragirl voló por el aire directo hacia Cort y le disparó con su visión de calor.

       Ryu se dio la media vuelta para detener con su katana una llamarada que lo buscaba ansiosamente. El dron con apariencia de mujer estaba lanzando múltiples ataques de fuego, hielo, luz y electricidad contra todo mundo mientras saltaba de un lado a otro sin dar tregua. El mango del sable de luz de Zafet voló por el aire hasta su mano cuando Warrior Australis lo arrojó, en una perfecta sincronía con un mandoble circular que trató de alcanzar el pecho del dron Gamma, pero sin conseguirlo.

       —¡Es demasiado rápida! —exclamó el Guardián de Plata. Extendió la mano hacia ella para sujetarla con telequinesia, pero… nada ocurrió y entonces Zafet se miró la palma con el entrecejo fruncido—. ¿Qué es lo que sucede? Mis poderes psíquicos no están funcionando.

       Ryu dio un respingo cuando se dio cuenta que tampoco podía emplear su telepatía para comunicarse con Zafet o cualquiera de sus otros aliados. Cuando Warrior Australis se colocó entre Zafet y el Guerrero Dragón del Cielo, éste último decidió tomar la ofensiva y se volvió una figura borrosa mientras atacaba con la misma velocidad de la luz, girando su katana con rapidez para desviar los diferentes ataques que iban hacia él desde varias direcciones.

       —Humm, no lo hace nada mal —observó Zafet.

       —¿Quiénes son esos sujetos? —inquirió Warrior Australis—. ¿Acaso han venido persiguiéndolos a ustedes? Necesito que me digan la verdad.

       Zafet volvió la mirada hacia Australis.

       —No. Jamás los había visto antes y no tengo ni la más remota idea de quienes son o por qué tratan de matarnos. ¿No son enemigos de este mundo?

       —Estaba pensando eso justamente —repuso Australis, contemplando como Ryu cargaba de nuevo contra el dron Gamma—. No lo había pensado, pero los ataques que ha empleado esa guerrera se asemejan mucho a los de… .

       —¡Red Flame Dart!

       Una saeta de fuego se dirigió directamente contra Ryu, pero éste reaccionó a tiempo y logró desviarla usando hábilmente su katana. No obstante, la dron sonrió malévolamente cuando vio que su enemigo la atacaba directamente. A espaldas del Guerrero Dragón, la flecha llameante dio un repentino giro en el aire y se volvió contra él. Estaba demasiado concentrado en los movimientos de su enemiga como para notar o percibir el ataque que le venía por la retaguardia. De pronto, en el último instante, Warrior Australis saltó en el aire, disparando un ataque de aire congelado que neutralizó la flecha y salvó a Ryu.

       —¡Esa era una de las técnicas de Warrior Unicorn! —exclamó Australis cuando aterrizó sobre sus dos piernas.

       —¿Warrior Unicorn? —murmuró Ryu, volviéndose.

       —Sí, Warrior Unicorn es uno de los guerreros del planeta Lambda. Es por eso que los ataques que ha estado usando me parecían tan familiares, pero no comprendo cómo es que puede hacerlos. Está empleando los poderes de los Warriors de Lamda.

       —Hasta que finalmente lo descubriste todo… Nadia Honecker —La dron Gamma esbozó una leve sonrisa maliciosa—. Supongo entonces que tampoco debería sorprenderte que pueda hacer algo como esto… ¡Eagle Wind!

       Extendió las manos hacia delante, produciendo una poderosa corriente de aire huracanado que empujó a Zafet, Ryu y Australis hacia atrás. La dron observó que todos pudieron resistir el efecto del ataque, aunque Warrior Australis apoyó una rodilla en el suelo para no caer al piso.

       —También sabe usar las técnicas de Nakago y conoce mi verdadero nombre —La voz de Warrior Australis tembló un poco—. Tiene que ser una enviada de los malditos seguidores de Kohr que ha venido para vengarlo. Es la única explicación posible.

       —En eso te equivocas completamente, Nadia —espetó la pelirroja—. No formo parte de los partidarios de ese conquistador interplanetario muerto hace tiempo. Soy un dron clase Gamma, un emisario del único ser que conoce la verdad del Multiverso y he venido a este planeta para eliminarlos. Sus días de dolor, sufrimiento y decadencia han terminado. El amo es puro poder. El amo es perfecto en todo sentido.

       —Ahora todo cobra sentido —murmuró Ryu—. La destrucción del Multiverso no es algo que ocurre de manera fortuita. Existe alguien detrás de todo esto y ahora que sé la verdad no descansaré hasta ponerle fin a sus intenciones.

       —Me pregunto si Calíope sabrá de todo esto —murmuró Ankiseth en tono pensativo—. Ella y sus hermanas mencionaron que había cuatro planetas de distintas realidades en donde ocurrían emanaciones de energía cada que un universo era destruido por la antimateria. Tiene que tratarse de la máquina que descubrimos cuando llegamos y que los habitantes de este planeta llaman Torre Punto Cero.

       Zafet y Ryu comenzaron a correr a toda velocidad, dirigiendo sus espadas en dirección al dron, que los aguardaba en forma desafiante. El Guerrero Dragón del Cielo apoyó su arma en la mano izquierda y usó su impulsó para tratar de incrustar la punta de la katana en el cuello de la pelirroja. Zafet, por su parte, hizo girar su sable para lanzar una elipse de luz que voló contra las piernas del enemigo. El plan consistía en atajarlo tanto por arriba como por abajo para evitar que pudiera escapar.

       —¡Ryu Shou Sen! (Vuelo del Dragón) —clamó Ryu.

       —¡Lightning Blade! —espetó Zafet.

       De repente, las dos espadas chocaron en un campo de fuerza con forma de domo que protegía al dron.

       —¡Imposible! —gritó Ankiseth—. Detuvo ambos ataques.

       —Silent Wall (Campo de Energía) —musitó la pelirroja confiadamente—. No sólo poseo las habilidades de los Warriors del planeta Lambda, sino también la de todos sus aliados y enemigos con lo que combatieron durante la batalla que libraron en la Tierra hace años contra Kohr. Esta barrera forma parte de las habilidades de la poderosa Sailor Saturn, pero veamos qué hacen ante una de las técnicas de Sailor Venus elevada a una potencia mayor… ¡Crescent Beam Shower! (Cascada de Venus)

       Las manos del dron se volvieron hacia Zafet y Ryu, golpeándolos con una poderosa ola de luz multicolor que los derribó por igual, dejándolos levemente aturdidos. Alfa y Maurus se dieron cuenta de lo que sucedía, pero tenían las manos llenas con el otro dron de tamaño gigantesco que intentaba aplastarlos.

       —Tenemos que ayudarlos —dijo Casiopea, dando un paso en dirección a Ryu—. Combatí al lado de las Sailor Senshi en el pasado y mi experiencia podría ser decisiva en esta batalla.

       —No, espera —Ankiseth la detuvo del brazo—. Esos enemigos no deben distraernos de lo que es nuestra principal misión en esta realidad. Ahora me queda claro que la Torre Punto Cero está relacionada de algún modo con lo que sucede en los diferentes universos. Debemos ir a donde está esa máquina cuanto antes.

       —Guapo, ¿estás sugiriendo que abandonemos a los demás? —le cuestionó Casiopea.

       —¡Ustedes dos váyanse de aquí de inmediato! —les gritó Ryu, apoyándose sobre su katana para levantarse de nuevo—. Esta tipa no es suficiente rival para todos nosotros. Una vez que acabemos con ella y su amigo el gigante nos volveremos a reunir.

       Ankiseth no tuvo que pensarlo mucho y llevó su mirada hacia Warrior Australis.

       —Tienes que llevarnos a la Torre Punto Cero.

       —¿Qué tiene que ver eso ahora? —replicó Australis—. Tenemos que… .

       —¡Te lo explicaremos en el camino! —la interrumpió Casiopea—. Nuestros amigos se harán cargo de los enemigos. Por favor, escúchame, Warrior Australis. Llévanos a la torre y explícanos quién la diseñó y por qué la construyeron. Hay demasiado en juego.

       Warrior Australis titubeó sobre lo que iba a responder. Estaba confundida. Todo lo relacionado con la Torre Punto Cero era considerado Secreto de Estado y sólo la reina Miharu o el Gran Visir tenían la autoridad para permitir que se divulgara información respecto a cómo funcionaba aquella instalación. ¿Debía confiar en los forasteros y decirles lo que deseaba saber o negarse? En circunstancias normales no habría dudado ni un segundo en rechazar la petición de Casiopea, pero la súbita llegada de ese par de drones había cambiado las reglas del juego en más de un sentido. Tenía que alertar a todos en Lambda, pero… ¿habría más de esos drones en otra parte? ¿Cómo le habían engañado si ella podía sentir el aura de cualquier ser vivo e incluso dominaba la telepatía lo suficientemente bien para detectar cualquier amenaza?

       —De acuerdo, vengan conmigo —les indicó a Casiopea y Ankiseth, mientras que Ryu y Zafet continuaban luchando con el dron que no paraba de acosarlos con una nutrida lluvia de ataques—. Tengo que avisar de esto a la reina y al Gran Visir y también a los demás Warriors y soldados.

       —¿No tienes algún tipo de comunicador? —inquirió Casiopea—. Creo que nos vendría bien algo de ayuda.

       —Tengo uno, aunque casi no lo utilizo —respondió Australis, extrayendo un pequeño aparato de un bolsillo interno. Lo activó, pero el aparato no respondía—. Algo ha malo sucedido porque no está funcionando y tampoco puedo pedir ayuda telepáticamente porque algo bloquea mis poderes psíquicos.

       —Averiguaremos lo que pasa luego —dijo Ankiseth—. Vamos a la torre.

       —Yo también iré con ustedes —anunció Alfa, uniéndose al grupo—. Parece que Maurus no necesita mucho mi ayuda y creo que podré serles de alguna utilidad, pero no se hagan muchas ilusiones. La tecnología de este mundo es muy diferente a la de Kairons, así que no puedo prometerles nada.

       Tras echar una última mirada hacia los cielos donde Cort y Ultragirl seguían luchando, Casiopea vio que la batalla parecía muy pareja. Sólo podía esperar que ambos no se mataran entre sí hasta que pudiera encontrar la forma de intervenir. Se volvió para seguir a Ankiseth, Alfa y Warrior Australis.

       La sombra que era el Asesino del Multiverso se giró para examinar a su aliado una vez más.

       —Esos miserables mundos paralelos son sólo burdas imitaciones plagadas de errores. No son más que reflejos imperfectos del verdadero universo que pronto quedará revelado cuando hayamos tenido éxito.

       —Al fin veré mi deseo hecho realidad —dijo una segunda voz humana, juvenil y masculina—. Estoy harto de todos estos universos alternativos, de las Tierras paralelas y todo lo que tenga que ver con el Multiverso. Quiero que todos esos horrendos mundos desaparezcan. Cada una de esas Tierras que he visto es una mala copia del lugar de donde provengo. Sólo quiero ir a mi hogar.

       —Y así se hará, mi amigo, así se hará —repuso el Destructor del Multiverso, contemplado una multitud de imágenes que se abrían en el espacio delante de ambos. En éstas aparecieron los rostros de varios personajes de diferentes realidades como Son Gokuh, Seiya de Pegaso, Karmatrón, Sailor Moon, Hellboy, Superman y The Sentry—. Al final tú, yo y Kyristan obtendremos todo lo que hemos buscado por tanto tiempo. Nadie ni nada podrá detenernos.

       Un dron Beta le acomodó a la figura más baja un brazal de adamantium puro y luego se apartó en compañía de un segundo Beta que había estado dando los últimos ajustes a la armadura.

       La sombra miró al joven revestido por aquel arnés, parado cerca del ventanal para recibir toda la luz del sol cercano.

       —La armadura recolectora de energía está listo, amo —informó uno de los drones Beta antes de retirarse.

       —Excelente —aprobó la oscura silueta—. No creí que fuese posible que sobrevivieras a la última batalla que sostuviste en ese viejo Multiverso, pero fue un golpe de suerte que pudiera encontrarte en el caos multidimensional. Tu poder asegurará nuestra victoria contra los patéticos campeones que Calíope ha reunido.

       —Había olvidado lo bien que se siente recibir los rayos del sol.

       —Como puedes apreciar, esta armadura y el traje que confeccionamos poseen un diseño similar a los que haz usado en tus anteriores batallas, pero el arnés tiene la particularidad de estar hecha con una fuerte aleación de adamantium con vibranium. A lo que me refiero es que la armadura es virtualmente indestructible.

       El joven alzó los puños a la altura de los hombros y esbozó una sonrisa. Miró a la sombra, parada cerca de la ventana visora.

       —Genial, algo así me hubiera venido bien antes. Tan pronto como este listo, doblaré barras de acero y comeré balas como antes.

       —Te recuperas con una rapidez mayor a la calculada —señaló la sombra, dirigiéndose hacia una compuerta que conducía a otra habitación—. Tengo asuntos pendientes, así que puedes quedarte en esta habitación el tiempo que desees.

       —¿Cuándo podré ir a casa? —preguntó el joven.

       —Tan pronto como haya terminado de reunir la energía necesaria para hacer funcionar mis máquinas. Sé que estás ansioso, pero debemos actuar con prudencia o de lo contrario todo habrá sido en vano.

       —Solamente deseo volver a casa —murmuró el joven, pero su anfitrión ya se había marchado de la habitación. Se volvió con los brazos extendidos a los costados y se dejó envolver por el calor de la luz solar. Era una sensación verdaderamente reconfortante.

       La sombra comenzó a observar una imagen que mostraba la destrucción de otra Tierra paralela en la pantalla visora que tenía delante; Kirystan caminó hacia él, se detuvo a su lado, y tras aguardar en silencio unos instantes de silencio, dijo:

       —Ese chico que trajiste puede resultar peligroso y lo sabes.

       La gélida voz de Kirystan hizo eco por toda la habitación, pero el Asesino del Multiverso mantuvo la mirada fija en aquel pequeño planeta azul que era consumido por una nube de antimateria. Estaba ensimismado como casi siempre.

       —Conozco los medios para detenerlo en caso de que se vuelva contra nosotros.

       —Quizá debiste dejarlo en el caos multidimensional donde lo encontraste. ¿Para qué lo necesitas? Su rabia es tan grande como sus poderes. ¿No nos basta con el poder de Zuskaiden?

       —Depender de la fuerza de un solo guerrero es un error. Mis drones Gamma han conseguido suprimir a muchos enemigos potenciales a través de todo el Multiverso, pero eso no detendrá a Calíope y a otros seres con habilidades especiales. Siempre he procurado mantener la vista fija en el objetivo más grande, pero sin descuidar los detalles por más insignificantes que pudieran parecer. Cada posible contingencia debe ser considerada y es ahí donde este chico entra en juego.

       Kyristan estudió en silencio a su aliado y finalmente repuso.

       —¿Qué pasará con los Centinelas de Mystacor? Esos ancianos podrían ocasionarnos problemas.

       —Denonte y sus patéticos aduladores desaparecerán en poco tiempo. Tal vez perdimos una de las Torres Punto Cero, pero las demás continúan funcionando conforme a lo planeado. El universo en donde se ubica el planeta Mystacor será el próximo en ser consumido por la antimateria.

       Una guardia de tres drones Omega entró por la puerta de acceso llevando a un hombre maduro a rastras por el suelo y enseguida lo arrojaron delante de Kyristan y su oscuro aliado. Para horror del prisionero, la mayor de las sombras comenzó a girarse hacia él.

       —El gran rey Saulo de Endoria en persona. Es un honor conocerte.

       —¿Quién… eres tú?

       Universo-19,812,002
       Planeta Lambda

       “Está es una locura”, pensó Casiopea mientras revisaba los controles. Había visto maquinaría sofisticado en su propio universo, pero nada tan avanzado como lo que tenía delante de sus ojos. Una vez que comenzó a inspeccionar las pantallas que ofrecían distintas lecturas, la Celestial empezó a darse cuenta de que la Torre Punto Cero era más que un simple generador de energía. Alfa estaba fascinada de poder estudiar de cerca aquella tecnología, aunque lo cierto es que no podía comprenderla del todo; era una ciencia que estaba demasiado adelantada para todo lo que se conocía en Kairons.

       —Tras la derrota definitiva de Kohr en la Tierra —estaba explicándoles Warrior Australis a Ankiseth, Casiopea y Alfa—, el planeta Lambda se hallaba en ruinas debido a las guerras. Los pocos sobrevivientes que aún quedaban recibieron con alegría el regreso de la reina Miharu y los Warriors y se comprometieron a restaurar la antigua gloria de nuestra Alianza. Sin embargo, la tarea no resultó fácil debido a la falta de fuentes de energía y muchos empezaron a perder la esperanza de revivir los días del pasado. Ahí fue cuando uno de los nuestros se presentó ante la reina Miharu y le expuso una idea novedosa que consistía en construir una máquina que pudiese obtener energía del punto cero del propio universo y así cubrir nuestras necesidades. Gracias a esto nuestro mundo y los otros cuatro planetas de la Alianza pudieron reconstruirse.

       —¿Energía del punto cero? —murmuró Alfa, intrigada.

       —Conozco el concepto, linda —dijo Casiopea con la vista puesta en los controles—. La energía punto cero es la energía posible más baja que un sistema físico mecánico cuántico puede poseer, y es la energía del estado fundamental del sistema. Se dice que todos los sistemas mecánicos cuánticos poseen energía de punto cero y cada universo puede considerarse con un sistema mecánico cuántico. Un puñado de científicos en mi universo trabajó en un proyecto que involucraba la creación de un generador parecido a esta torre. Sin embargo, tuvieron que abandonarlo cuando descubrieron los peligros que conlleva extraer energía del punto cero del universo.

       —¿Qué clase de peligros? —inquirió Ankiseth de Escorpión.

       Casiopea volvió la mirada hacia el Caballero de Oro.

       —Cuando intentaban obtener energía del propio universo se generó un poder demasiado intenso para ser controlado. Esto sucedía porque al hacer funcionar el prototipo se producían partículas exóticas e inestables que amenazaban con destruir todo lo que estuviera cerca ya que su comportamiento era totalmente imprevisible. Se intentó crear un campo de contención para mantener a raya estas partículas, pero eran tan poderosas que fue imposible hacerlo y los resultados resultaron catastróficos en todas las predicciones. En mi universo una raza conocida como los atrios ha desarrollado módulos para extraer energía del punto cero, pero no del propio universo como hace esta torre, sino de un pequeño subespacio creado artificialmente.

       Ankiseth levantó la vista para contemplar las siete puntas que giraban en la cima de la enorme máquina.

       —Espera un segundo, Casiopea. Dijiste que en tu universo algunas personas intentaron crear algo parecido, pero que abandonaron la idea cuando descubrieron que intentar extraer energía del punto cero, trae como consecuencia partículas inestables que podrían destruir todo. ¿Cómo es posible que la torre pueda generar energía sin hacer volar este planeta? ¿Lo sabes?

       La Celestial se mordió un labio. Esa era justamente la duda que tenía en mente.

       —Bueno, cariño, no tengo ni la menor idea de cómo es que Lambda no ha sido destruido. Estos paneles de control indican que paralelamente a la extracción de energía hay una aparición masiva de partículas que se transforman en antimateria. Lo que no comprendo es… .

       —La solución fue enviar las partículas de antimateria a otros universos paralelos a este —puntualizó el Gran Visir, saliendo a la vista de todos junto con dos drones Omega que lo flanqueaban—. La reconstrucción de Lambda fue solamente una fachada que nos permitió instalar una Torre Punto Cero aquí. Esta máquina provee de energía a los cinco planetas de la Alianza, aunque lo que la reina Miharu y sus científicos nunca supieron fue que mi amo usaba esta y otras torres para destruir el Multiverso. La antimateria que se forma como consecuencia de los altos niveles de radiación es mandada a otras realidades donde se esparce a velocidades mayores a las de la luz y destruyen todo lo que toca.

       —¡No! —renegó Warrior Australis—. ¡No puede ser verdad! ¿Qué es lo que ha hecho, Visir?

       El Visir comenzó a avanzar hacia Ankiseth, Casiopea y Australis. Los dos primeros se colocaron inmediatamente en guardia.

       —Solamente hago lo necesario para sobrevivir y borrar todo lo malo. El amo es puro poder. El amo es perfecto en todo sentido.

       Por sus figuras cabía suponer que la más grande era quien detentaba el mando y que Kyristan era un simple subordinado. En realidad eran iguales en todo, salvo en que poseían habilidades distintas y venían de mundos muy diferentes.

       —¿A dónde me han traído? —preguntó Saulo con voz trémula—. ¿Quiénes son ustedes dos? Exijo respuestas ahora mismo.

       Kyristan suspiró de mala gana, pero se mantuvo en silencio.

       —Estamos en un sitio que no pertenece a tu universo —repuso la oscuridad. Su voz sonaba tranquila como la de cualquier ser humano. Era una silueta alta con una capa tan larga que llegaba al suelo y que envolvía unos hombros rectos como las hombreras de una armadura.

       Saulo se puso de pie, dispuesto a confrontar a sus captores. Estaba un tanto mareado y no sabía bien lo que sucedía o por qué lo habían secuestrado, pero al menos tenía la fuerza suficiente para elevar la potencia de su Chi al máximo, generado un aura de luz que rodeó su cuerpo. Cerró el puño derecho y concentró todo su poder para liberarlo por medio de un ataque devastador con forma de halcón.

       —¡No sé qué es lo que pretenden, pero no lo conseguirán! ¡¡Falcon Fire!!

       A medio metro de la enorme silueta, el ataque de Saulo estalló, sin causarle ningún daño a nadie, como sí lo hubiese hecho en medio del aire. Era imposible.

       —¡Esto no puede ser! —profirió Saulo, totalmente desconcertado—. Mi ataque ni siquiera pudo alcanzarlos. ¿Cómo fue que lograron bloquearlo? —hizo una pausa y miró a Kyristan—. Puedo sentir una presencia muy poderosa en ese sujeto, pero no vi cual de los dos fue quien neutralizó el Falcon Fire. Tengo que intentarlo de nuevo… .

       Lord Kyristan, con la mirada entornada, alargó levemente su mano con la palma vuelta hacia Saulo. Casi al instante, el monarca del planeta Endoria sintió como si toda su fuerza lo estuviera abandonando. Se sentía tan débil que ni siquiera logró mantener el equilibrio y apoyó una rodilla en el suelo para no desplomarse.

       —¿Qué me han hecho?

       —Simplemente he reducido la fuerza de tu energía interna para evitar que sigas causándonos molestias. Como seguramente podrás darte cuenta, no puedes hacer nada que logre perturbarnos, así que te sugiero que te calmes y no hagas ninguna estupidez que nos convenza de despojarte de tu Esfera de Esencia.

       El primer impulso de Saulo fue insultarlos, así que tuvo que morderse la lengua para no hacerlo. ¿Cómo había sido posible que le robaran la fuerza de su Chi? Al menos tenía una cosa en claro. Sí podían hacer algo tan terrible como privarlo de su propio poder, entonces tampoco debería costarles mucho trabajo asesinarlo, pero inexplicablemente para él aún estaba vivo. El joven monarca levantó la cabeza lentamente y miró a sus misteriosos antagonistas con el ceño fruncido, dando a entender que ofrecería una resistencia simbólica por mero orgullo. Tendría que aguardar hasta que recuperara sus fuerzas y entonces buscaría una oportunidad para escapar y pedir ayuda.

       —¿Qué es… lo que quieren de mí? —preguntó al fin, intentando incorporarse.

       —Veo que te resistes al poder de Kyristan —declaró la oscura silueta, extendiendo una mano que tenía un guantelete articulado de adamantium—. Tu voluntad es muy fuerte, Saulo de Endoria. Tu presencia en mi planetoide obedece a un propósito especifico que te será revelando a su debido tiempo —La silueta hizo aparecer en su mano la imagen de una estación espacial perteneciente a la Confederación Galáctica. Saulo pudo reconocer aquella inmensa fortaleza volante a pesar de la debilidad que sentía—. Sé que los Caballeros Celestiales conocen de buena fuente algunos de los misterios de Celestia y por eso te necesito.

       —No te diré nada respecto a eso —respondió Saulo con un tono tranquilo que esperaba no sonara demasiado provocador—. Averígualo por ti mismo si tanto deseas llegar a ese mundo, pero te advierto que antes pagarás por haberme secuestrado. Los Caballeros Celestiales y los ejércitos de la Confederación Galáctica no tardarán en venir tras de ti y tus sirvientes.

       —Los Celestiales y la Confederación Galáctica no son nada para mí —La estación espacial que aparecía en la imagen comenzó a estallar sección por sección hasta que finalmente explotó con una potencia inusitada.

       —¿Cómo es posible que logres destruir una estación espacial así nada más? ¡No has usado ningún arma!

       —No la necesito —respondió la sombra—. Tengo el poder para hacer realidad todos mis pensamientos.

       —¿Y por qué te ocultas de mí? —lo retó Saulo alzando un puño—. No podrás mantenerme cautivo por siempre y tarde o temprano deberás hacerme frente. Muestra tu rostro, miserable cobarde. ¿Acaso tienes miedo o qué? ¡Déjate ver! ¡Sólo hablas y hablas!

       —¿Tratas de hacer que reaccione con ira? —se burló la oscuridad con una risita—. Eso es ilógico, Saulo de Endoria, pues no me domina ninguna emoción, pero si lo que deseas es verme a los ojos, no encuentro razón alguna para negarte ese placer.

       La silueta por fin salió a la luz.

       Kyristan abrió los ojos más todavía.

       Saulo se estremeció.

       —Oh, Gran Creador… .

       Adamantium. Carbonadium. Trinium. Duracero bañado en una sofisticada aleación de vibranium mezclada con duranio. Servomotores, armas sofisticadas y circuitos de cristal fabricados con una tecnología a millones de años de distancia de todo lo que la raza más avanzada de cualquier universo podría conocer.

       Dentro de todo ello, los restos de un ser vivo.

       No respiraba, no comía, no podía sonreír y no lloraba.

       Hacía un tiempo tan lejano que ni él mismo puede recordar fue un ser orgánico inteligente. Hacía una eternidad tenía amigos, familia, un empleo. Hacía toda una eternidad tenía cosas a las que amaba y cosas a las que temía. Ahora no tenía ninguna de ambas cosas.

       En vez de todo eso ahora tenía un “objetivo”.

       Estaba incorporado a él.

       Su cuerpo fue hecho para intimidar. Dos metros y medio de estatura. Bípedo. Cubierto de armas. La semejanza a un cuerpo humano es completamente intencional. Era un rostro y una forma nacida de las pesadillas de cualquiera. La expresión de su cara difícilmente podía interpretarse de más de una manera, dado que su rostro era una máscara oscura de metal estilizada que evocaba la forma de un cráneo humanoide, pero dicha carencia estaba perfectamente compensada por el veneno que destilaba su voz al sisear.

       Estaba construido para dominar. Las gruesas placas blindadas y acorazadas y hechas de adamantium con vibranium y recubiertas de duracero, trinium y duranio que le protegen extremidades, torso, cara y extremidades hacían su cuerpo completamente indestructible. Esos brazos eran millones de veces más fuertes que los de un humano y se movían con la velocidad cegadora de los reflejos electrónicos.

       Está construido para erradicar. Esas manos de tamaño humano tienen dedos de tamaño humanos sólo por una sola razón: manipular maquinaria avanzada. Su cuerpo estaba cubierto de armas.

       Es el Asesino del Multiverso. Es el progreso máximo convertido en una deidad de muerte.

       La destrucción de los mundos paralelos le proporcionaba algo similar a la alegría.

       Pero sólo similar.

       Recordaba la alegría. Recordaba la ira y la frustración. Recordaba incluso la pena y el pesar.

       La verdad es que no sentía nada de todo ello. Ya no más.

       No fue diseñado para ello.

       —Confío en no decepcionarte, Saulo de Endoria —replicó el terrorífico ser mitad mecánico, entrecerrando sus ojos brillantes tras la máscara-cráneo de metal—. Mi nombre es Deus-Primum. Estoy destinado a ser el primero en llegar y dominar el origen primario, el mundo que dio pie a todas las realidades y multiversos que han existido desde el verdadero principio: ¡Tierra-Prima!

       Continuará… .

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