Crisis 17

CRISIS UNIVERSAL

por Acuario Káiser

CAPÍTULO XVII

¡INFILTRACIÓN!
2º PARTE

       Ciudad de Dominia (Hace varios años)

       Grandes hileras de cilindros de cristal se perdían en la inmensidad de la habitación hasta el confín de la vista del Duque Saajar y Breakout. Cada tanque contenía un ser vivo suspendido en fluidos, en diferentes estados de madurez; había bebés, niños, hombres, niñas y mujeres. Sobre la boca y nariz de cada uno había una mascarilla conectada a una larga manguera que proporcionaba el oxígeno y los nutrientes necesarios para la vida. Tenían los ojos cerrados como si estuviesen durmiendo plácidamente y con absoluta tranquilidad. Cuando Saajar recurrió al Chi sintió en todos ellos grandes cantidades de una energía vital en plena ebullición.

       —Debo reconocer que me han dejado gratamente impresionado —comentó el Duque Saajar de buena gana—. Nuestro amo se mostrará bastante complacido. Habéis realizado una excelente labor con todas las muestras de material genético que les hemos proporcionado.

       —Ha sido una labor ardua, pero muy productiva —repuso Arna—. Los clones nos permitieron obtener los códigos neurales de todos estos especimenes y descargar toda la información de sus cerebros, su genealogía y su ADN. El maestro Eron ha dedicado mucho esfuerzo y paciencia a este proyecto.

       —Y seréis recompensado por ello —aprobó Saajar, sonriéndole afable a la jovencita de cabello rubio y anteojos que lo guiaba—. Le aseguro que el amo tiene a Lord Kyristan y a los Amos del Mañana en muy alta estima. Cuando nuestra misión sea completada, todos obtendremos lo que siempre hemos querido y eso la incluye a usted, estimada Arna.

       —Es todo un caballero, Duque Saajar —dijo Arna, levemente sonrojada.

       Breakout se aproximó para observar al espécimen más cercano, flotando suavemente dentro de su tanque lleno de fluido, dormida y en completa calma. En el interior del cilindro, inconfundible, estaba una adolescente de cabello rosado. El cyborg posó su mano mecánica sobre el contenedor de cristal y admiró aquel cuerpo desnudo con una mirada lasciva.

       —Sakura Haruno de la Aldea de Konoha —Breakout se adelantó un par de pasos para mirar los siguientes cilindros—. Rin Tosaka de Ciudad Fuyuki, Rei Ayanami de Tokio-3, Hotaru Tomoe de Juuban, la claymore Clare y la diclonius Nana de Kamakura. Humm, casi me siento como un niño travieso en una dulcería.

       —Calma tus impulsos, mi robótico amigo —le dijo Saajar—. Estos clones no han sido creados para tus enfermizas fantasías, así que mejor abstente de hacer comentarios poco inteligentes.

       Furioso por el último comentario, Breakout transformó su mano derecha en un cañón de plasma, pero se contuvo cuando Saajar le dedicó una sonrisa de advertencia y apoyó una mano en su sable de luz.

       —¿Quieres probar tu suerte de nuevo? La última vez perdiste una pierna.

       Breakout meditó y desistió; el cañón de plasma volvió a ser una mano otra vez.

       —Tal vez en otra ocasión, vejestorio.

       El Duque se permitió relajarse y miró a su asustada guía.

       —Sigamos, por favor —le solicitó Arna, caminando por el pasillo. La siguiente etapa era una sala donde una persona los esperaba—. Ahora conocemos más de cada especie de lo que los sujetos originales sabían. Sabemos mucho de sus poderes, su evolución y sus genes. Este es el resultado de nuestros estudios y experimentos.

       —Excelente —murmuró Saajar con emoción.

       Planeta Ginups
       Fortaleza Negra (Época Actual)

       Cuando por fin alcanzaron el vestíbulo, Génesis notó que estaban rodeados por una opulencia que contrastaba radicalmente con la pobreza del pueblucho donde habían conocido a Jaguar Negro. El panorama era espectacular y no sólo la Cazadora se mostraba impresionada por lo que veía. Se hallaban en una enorme sala rectangular, finamente adornada, con una fuente gigantesca en forma de montaña que esparcía el sonido del agua corriendo por todas partes. El techo mostraba un magnifico fresco dentro del cual varias figuras celestiales responsaban sobre las nubes que cubrían un cielo azul.

       Eclipse retrocedió hasta chocar de espaldas con la pared. Al girarse hacia atrás contempló un cuadro que contenía una pintura enmarcada. Se trataba de un lienzo que exhibía una imagen de Saajar, montando sobre un cabarinus a la vez que sostenía un sable de luz, justo como un conquistador que dirige a sus tropas a punto de entrar en combate.

       —Este tipo sí que se quiere mucho a sí mismo —murmuró el Espía Estelar—. Me pregunto si habrá algunas cuantas riquezas por ahí.

       —Ese Saajar es un maldito megalómano —comentó Jaguar Negro, echando una rápida mirada hacia los alrededores—. Este lugar parece que no ha cambiado mucho desde la última vez estuve por aquí, pero la decoración ha aumentado bastante.

       —Bien, tú eres el experto —dijo Shiryu—. Guíanos.

       —Iremos por ese corredor —les indicó Jaguar Negro—. Quizá nos crucemos con algunos sirvientes o guardias en el camino, pero no se preocupen por ellos. Sólo mantengan la boca cerrada y pase lo que pase no los miren a los ojos.

       —No veo drones en ninguna parte —Sobek inspeccionó el vestíbulo con la mirada, buscando la menor señal de peligro—. Tengo un presentimiento de todo esto y no me gusta nada.

       Shiryu frunció el entrecejo y lo miró con recelo.

       —Curioso que seas tú quien lo diga.

       —¿Tienes algún problema, chico? —replicó Sobek—. Porque me gustaría saberlo de una buena vez.

       El Guerrero Dragón del Mar lo miró con intensidad, pero no tuvo tiempo para decir algo más. Apenas había abierto su boca cuando vio a tres drones bajar por otro corredor y caminar hacia la habitación. Tanto Génesis como Sobek comenzaron a llevar sus manos a las armas, pero Jaguar Negro le apretó un brazo a la Cazadora para evitar que tomara su 45 negra.

       —¿Qué haces? —le preguntó Génesis.

       —No disparen —dijo el enmascarado—. Esos son drones clase Beta. No nos harán daños a menos que los ataquemos primero.

       Sobek, sin embargo, no compartía la misma tranquilidad que su aliado.

       —¿De qué rayos hablas? ¿Clase Beta?

       Los drones continuaron su camino sin mirar a los “sirvientes” y desaparecieron tras una puerta. Sailor Golden Star estaba demasiado confundida luego de lo sucedido, pero miró a Jaguar Negro y le preguntó sobre lo que había pasado.

       —Existen diferentes clases de drones —explicó Jaguar Negro, llevándolos hacia una puerta que conducía a un camino alfombrado de rojo—. Están los Alfa, que se dedican a las labores de pacificación urbana y seguridad; esos fueron los drones contra los que luchamos en la taberna. Los Beta se dedican a labores de mantenimiento técnico, vigilancia y control y rara vez entran en combate; de hecho, un Beta podría ignorar a un enemigo aunque lo viera pasar a un costado, pero si se le ataca o se le amenaza la cosa sería diferente.

       —¿Existen más drones? —preguntó Génesis.

       —Según tengo entendido hay tres clases más —replicó Jaguar Negro—. Los Gamma, los Delta y los Omega, pero no conozco mucho acerca de ellos. Lo único que sé con certeza es que la clase Omega es la más peligrosa —hizo una pausa y alzó una mano para indicarles que se detuviera. Tres hermosas esclavas ataviadas con vestidos rojos pasaron cabizbajas de una puerta a la otra. En cuando desaparecieron, el grupo reanudó su camino—. Nadie sabe sí Saajar construyó a los drones o los compra en algún sistema estelar distante, pero posee un ejército completo que usa para mantener el control del planeta Ginups y algunos mundos cercanos.

       Mientras continuaban moviéndose, Shiryu se aproximó a Eclipse para susurrarle.

       —Debemos vigilar a Sobek de cerca, no es una persona de fiar.

       Eclipse alzó una de las enormes cejas postizas que llevaba en la cara.

       —¿A qué te refieres? Está bien que el tipo es serio, pero… .

       —No es lo que aparenta —le interrumpió Shiryu, volviendo la mirada disimuladamente hacia Sobek—. En realidad es uno de los chicos malos, justo como ese Fobos del que nos hablaste antes.

       El Espía Estelar pareció momentáneamente desconcertado. ¿Uno de los malos dentro del grupo? Había sido un golpe de suerte que Fobos no estuviese ahí con ellos, pero ahora las cosas no se veían tan bien como al principio.

       —¿Estás completamente seguro?

       El Guerrero Dragón asintió con la cabeza.

       —Sí, lo escuché de sus propios labios cuando lo vi discutir con Sailor Golden Star en las ruinas durante la noche. Tengo la idea de que si hay problemas, quizá piense traicionarnos para salvar su pellejo.

       Jaguar Negro volvió a marcarles el alto y todos se detuvieron. Un grupo de soldados pasó cerca de ellos, pero apenas los observaron. Shiryu echó un rápido vistazo por encima del hombro para cerciorarse de que toda la tropa había desaparecido y luego miró hacia Jaguar Negro, que les hizo una seña con la mano para que continuaran avanzando.

       —¿Y cuando pensabas decírnoslo? —le reclamó Eclipse a Shiryu.

       —Escucha, genio, no creí conveniente hacerlo antes por razones que están de más explicar, pero ahora me doy cuenta que no podemos correr riesgos.

       —¿Quién más lo sabe?

       —Sólo nosotros y esa Sailor —respondió Shiryu—. Tal vez sólo esté exagerando y Sobek no piense traicionarnos, pero lo mejor sería tomar algunas precauciones, ¿no crees?

       —Sería lo más apropiado —convino Eclipse luego de pensarlo—. Esto es lo que vamos a hacer: Tú ve al frente y yo me quedaré en la retaguardia por sí trata de escabullirse, ¿vale?

       —Considéralo hecho, socio —dijo Shiryu y luego avanzó para situarse por delante de Sailor Golden Star y detrás de Génesis.

       La Sailor, extrañada, miró al Guerrero Dragón sin comprender lo que hacía, pero finalmente no dijo nada. A Sobek le pareció una buena idea que sólo Eclipse permaneciera detrás, de modo que hizo un encogimiento de hombros y continuó caminando.

       Eclipse iba en la cola del grupo cuando se quedó ligeramente rezagado, curioseando las fabulosas esculturas que adornaban el pasillo, los lienzos y las puertas que había en ambos costados del pasillo. Al mirar la estatua de un ángel hecha de roca oscura, el espía se quedó embobado y luego pasó junto a una puerta que se abrió. Miró hacia el interior y, por todas partes, vio enormes cofres y grandes cestos que contenían numerosas joyas; pulseras de platinum, pendientes en forma de media luna, collares de oro, copas de plata, armaduras y coronas. Sabía que no debía correr riesgos innecesarios, pero era una oportunidad endiabladamente buena. Eclipse, sonriendo maliciosamente, atravesó la puerta y se internó unos pasos en la habitación para tomar un puñado de riquezas, pero luego empezó a llenarse los bolsillos. Percibió entonces que no estaba solo. Sorprendido, se volvió lentamente hacia sus espaldas y una expresión de asombro se congeló en su rostro.

       —Tú —murmuró—. Eres igual a… .

       Mientras hablaba, una vertiginosa descarga paralizadora le alcanzó en el pecho y lo hizo caer al piso, totalmente aturdido. La puerta se cerró estrepitosamente.

       A cierta distancia, Jaguar Negro condujo al grupo hasta un pasillo diferente y les hablaba sobre la vez en que había estado ahí antes. Nadie reparó en la ausencia de Eclipse mientras caminaban y se cuidaban de no ser vistos. De repente Sobek se detuvo un instante y miró por encima de su hombro.

       —¿A dónde se fue ese demente?

       Ciudad de Dominia (Hace algunos años)

       El guerrero aparentaba unos veintitantos años de edad. Poseía un cuerpo de complexión atlética, tez clara, ojos azules y cabello largo color aquamarino. Llevaba puesto un traje ajustado al cuerpo que sólo dejaba al descubierto sus brazos. Saajar se acercó con aire despreocupado y se plantó delante del guerrero, que bajó su cabeza inmediatamente ante la mirada escrutadora del Duque.

       —Este es el modelo final para nuestros nuevos guerreros Gamma —comenzó a explicar Arna—. Como pueden apreciar, es idéntico en atributos físicos al Guerrero Sagrado de Oro Kamus de Acuario, pero combina los poderes de los 88 Santos del Santuario de Atena, más aparte los de los siete Shogun Marines de Poseidón. Podemos duplicar las habilidades de cualquier humano, saiya-jin, dios, demonio, ninfa, mutante, shinigami, alien, etcétera del que tengamos una muestra de ADN. También podemos hacer combinaciones de cualquier clase. Bien podemos crear una Saori Kido súper poderosa o un Son Gokuh normal sí lo prefieren, pero tanto el maestro Eron como usted, Duque, han acordado que un guerrero con una combinación de habilidades representaría una amenaza mucho mayor.

       —Cuantas más armas tiene un guerrero… —dijo Saajar satisfecho.

       —Hummm, que curioso detalle —murmuró Breakout, examinando con sus visores ópticos al guerrero que tenían al frente—. Veo que este modelo ha sido recubierto con la poli-aleación mimética de metal líquido según puedo ver. ¿Acaso lo han dotado con células sintéticas de absorción también?

       —No, claro que no —respondió Arna—. La poli-aleación mimética sirve únicamente para que este Gamma pueda alterar su forma física, adoptar otra identidad en base a los diferentes ADN con los que fue dotado y replicar diferentes tipos de vestimentas como las Cloth de los Santos o las Scale de los Shogun Marines. Gracias a las nuevas mejoras genéticas desarrollados por el maestro Eron, puedo asegurarles que una vez que un Gamma se haya infiltrado, no habrá poder o habilidad que pueda detectarlos.

       —Fascinante, querida Arna —dijo Saajar—. Sí esto funciona bien, podremos enviar a estos drones a través del Multiverso para recabar información y buscar a potenciales adversarios. Nuestros agentes podrán actuar en cualquier parte y tomar cualquier forma. ¿Habéis hecho alguna prueba ya?

       Arnia asintió con la cabeza.

       —He vivido por un ciclo estelar estándar en una Tierra paralela —anunció el guerrero con aspecto de Kamus de Acuario—. En ese mundo, existe un Santuario de Atena donde he hablado e interactuado con la misma Saori Kido, el Santo de Oro Shaka de Virgo y el Santo de Oro Mu de Aries. Mi verdadera identidad nunca fue detectada por ninguno de ellos y pude reunir una gran cantidad de información.

       Una joven mujer de rostro sereno se acercó. Tenía una cabellera rubia que le llegaba hasta la mitad de la espalda, ojos almendrados color rojo y dos pequeños cuernos redondeados que le brotaban del cráneo. Parecía el resultado de un cruce genético entre la androide No.18 y la diclonius Lucy.

       —Yo interactué en repetidas ocasiones con el Kami-sama Dende de otra Tierra paralela y más tarde con el humano llamado Kouta en un mundo distinto. En ambos casos tampoco fui descubierta. Otra circunstancia que me ayudó a pasar desapercibida fue el hecho de que ninguno de los habitantes de esas Tierras sospechaba que alguien estuviese intentando sustituir a No.18 o a Lucy.

       —La infiltración se llevó a cabo conforme a lo planeado —afirmó Arna—. A partir del momento en que comiencen la misión, los Gamma entrarán en un estado llamado “durmiente” en el cual creerán ser los individuos que están suplantando hasta que activen el Protocolo 666.

       Otro nuevo pensamiento acudió a la mente de Saajar.

       —¿Cuántos guerreros podrían empezar a producir en este momento?

       Arna meditó un par de segundos.

       —El maestro Eron calcula que tendríamos un millón en unos seis meses estándar. Como sabe, Duque, el tiempo en Dominia puede cambiar de acuerdo a las necesidades y por eso sería posible crear dos millones o más en menos de un año.

       —¿Qué cosa? —Breakout esbozó un a mueca de sorpresa—. ¿Cómo es eso?

       —Tan lento como siempre —se mofó Saajar—. En Dominia el tiempo fluye diferente a otros universos y dimensiones. Esto, desde luego, sucede porque Lord Kyristan es quien controla el flujo temporal de esta realidad y puede alargarlo o acortarlo según convenga.

       Tras decir esto, se volvió hacia Arna y le entregó en las manos un tubo hueco y transparente, de unos cinco centímetros de largo que contenía sangre en su interior.

       —¿Otra muestra de ADN? —inquirió la joven de cabello rizado.

       —Una muy valiosa y especial —repuso el Duque—. Pertenece a un joven proveniente de un mundo paralelo muerto hace mucho tiempo. Fue bastante difícil conseguir esta muestra y no creo posible obtener otra. Lamento advertirle que si pierde o se desperdicia inútilmente, nuestro amo se enfadará mucho.

       Arna levantó el tubo para mirar la sangre.

       Planeta Ginups
       Fortaleza Negra (Época Actual)

       Luego de subir un tramo de escaleras, Génesis espió en una curva y vio a varias personas que se acercaban por un pasillo lateral. A la cabeza del grupo iba una imponente figura mitad máquina y mitad humana que miraba en todas direcciones de manera furtiva y amenazante. Tras él un par de drones clase Alfa y tres soldados puercanos lo seguían de cerca. Desde donde estaban, a Génesis le pareció que aquel horrendo cyborg los había visto porque se quedó mirando justo en dirección a ella, pero únicamente esbozó una especie de sonrisa macabra y luego atravesó una puerta junto con los drones.

       —¿Está despejado el camino? —le preguntó Jaguar Negro.

       —No estoy segura —replicó Génesis, volviéndose—. Acabo de ver a una especie de hombre mecánico que me miró… o al menos eso fue la impresión que me dio.

       —¿Te dio la impresión? —Shiryu se puso tenso—. Habla claro, por favor.

       Pero Génesis parecía dudosa.

       —No sé, era como sí me estuviese sonriendo, pero eso no tiene ningún sentido.

       —Quizá deberíamos volver —sugirió Sailor Golden Star—. Tengo un presentimiento.

       —Claro que no vamos a hacer eso —dijo Shiryu tajante—. No hemos llegado tan lejos para dar la vuelta y salir corriendo sólo porque Génesis vio a un robot hacerle una sonrisa. Debemos seguir adelante y encontrar lo que estamos buscando.

       Sailor Golden Star retrocedió un paso.

       —Pero ni siquiera sabemos bien lo que buscamos… .

       —Eclipse desapareció —interrumpió Sobek, que se acercó a sus compañeros para hablarles en voz baja—. Estaba justo detrás de mí hace unos instantes y no lo he vuelto a ver desde hace unos minutos.

       La noticia tardó unos segundos en ser asimilada.

       —Demonios —escupió Shiryu—. ¿No se habrá quedado atrás por algún motivo?

       —Fue lo que imaginé, pero no sé donde está —reconoció Sobek, molesto—. Ni hablar, tendremos que continuar sin él. Tanto como si lo atraparon o está muerto, no tardarán mucho en comenzar a buscarnos.

       Génesis negó con la cabeza.

       —No lo abandonaremos aquí para que lo atrapen.

       —La misión es mucho más importante —rebatió Sobek—. Eclipse conocía bien los riesgos y no podemos perder el tiempo buscándolo. No tendremos otra oportunidad para investigar en este lugar.

       —No podía esperar menos de un tipo como tú —Shiryu intentaba darle a sus palabras un tono amigable, pero se escuchó un tanto amenazador y desafiante—. ¿Qué te hace pensar que te haremos caso?

       —Estás loco, chico —le espetó Sobek—. Vas a hacer que nos maten a todos.

       —¿Sabes lo que pienso? —murmuró Shiryu, dando un amenazador paso al frente que caldeó todavía más los ánimos—. Creo que tal vez tú… ¡tú le hiciste algo a Eclipse! ¿O me equivoco?

       —Tranquilos los dos, por favor —intervino Jaguar Negro—. Estamos demasiado cerca de la Sala de Control para detenernos. Una vez que estemos allí podremos tener acceso a todas las cámaras de vigilancia de la Fortaleza Oscura y sabremos qué ocurrió con Eclipse.

       Génesis no se dejó convencer tan fácilmente.

       —Yo me quedaré en este lugar para buscarlo.

       —No es recomendable, Génesis —dijo Jaguar Negro—. Un sirviente vagando por la Fortaleza Oscura es tan sospechoso como un intruso. La Sala de Control está a unos pasos de aquí, ven con nosotros.

       —Pero… .

       —Por favor —insistió Jaguar Negro afablemente.

       Avanzaron por un pasillo largo y brillante. Mientras caminaban sigilosamente hacia una puerta blanca, Sobek miró hacia atrás y notó algo que le pareció bastante sospechoso. No había un solo guardia armado o drones a la vista. ¿Una Sala de Control desprotegida completamente? O de plano el tal Saajar era un completo imbécil o ellos eran las personas más afortunadas de todo el universo. Tenía que haber un error.

       —Jaguar Negro, dime una cosa —murmuró Sobek de pronto—. ¿Cómo fue qué lograste salir con vida de aquí? Dijiste que los drones te habían sorprendido cuando entraste con anterioridad, ¿no es así?

       —Es correcto, Sobek, así ocurrió más o menos —asintió el enmascarado, deteniéndose ante las puertas de la Sala de Control—. La verdad es que no les conté todos los detalles acerca de la vez que estuve aquí. Cuando los drones nos encontraron, me vi obligado a hacer un pequeño trato que me permitió salir bien librado.

       En ese momento las puertas se abrieron… y Sobek comprendió en el acto los detalles del “trato”. No estaban a la entrada de la Sala de Control, sino del Salón del Comedor y en el extremo más lejano de la enorme mesa, se encontraba el mismo cyborg que le había sonreído a Génesis.

       Breakout se hallaba junto Saajar, quien estaba sentado bebiendo tranquilamente de su copa dorada. El Duque alzó la mirada como si acabara de percibir a los intrusos y se irguió para darles la bienvenida.

       —Espero que no les moleste acompañarme a cenar, mis amigos.

       —¡Sorpresa! —exclamó un radiante Breakout, apuntándoles con su letal cañón de plasma—. Ríndanse ahora y entreguen sus armas o pueden dejar sus armas primero y rendirse después. La verdad no importa el orden, je.

       Génesis dirigió una mirada llena de dureza hacia Jaguar Negro.

       —Lo siento, Génesis —dijo el enmascarado en un tono lleno de disculpas.

       —Yo también lo siento —repuso Sobek. De pronto, sacó su arma de la funda y la dirigió contra Saajar al tiempo que jalaba del gatillo una y otra vez.

       Pero el Duque simplemente movió sus manos de un lado a otro para bloquear el ataque sin esfuerzo alguno. Asombrado por lo que acababa de ver, Sobek continuó disparando hasta que… una fuerza invisible le arrebató la pistola y la llevó volando hasta la mano de Saajar, quien depositó el arma serenamente sobre la mesa.

       —Debo decir que carecen de los modales más elementales, mis amigos. Por favor, no se resistan o tendremos que lastimarlos —hizo una pausa mientras una docena de drones Alfa y varios guardias se acercaron por todas partes para rodear a Sobek, Génesis, Sailor Golden Star y Shiryu—. Quítenles las armas y aprésenlos enseguida. Cuidado con las damas, no quiero que sufran daño.

       —Designación de criatura: Génesis —dijo uno de los drones—. Clasificación: Amenaza nivel 7. Esta unidad no puede precisar si la humana Génesis posee o no poderes sobrehumanos… . —Lo siguiente que DFG-8965 contempló fue el cañón de una enorme 45 plateada apuntándole a la cara—. Alerta, alerta, está unidad… .

       —Esta unidad es chatarra —le interrumpió Génesis.

       El sonido de un disparo ahogó las palabras de DFG-8965, que se desmoronó en el suelo sin cabeza y con una columna de humo saliendo de su cuello. Las túnicas se rasgaron, las electropicas se alzaron y las ráfagas surcaron el aire. Sailor Golden Star y Shiryu levantaron las manos y comenzaron a ejecutar sus ataques, iniciándose una lluvia de disparos a la entrada del Salón del Comedor. Breakout dirigió su brazo-cañón contra Sailor Golden Star, riendo maliciosamente y con la intención de matarla, pero Jaguar Negro le bajó el arma bruscamente. La sonrisa del cyborg desapareció para dar paso a una mueca de odio.

       —Yo me haré cargo de ellos —le dijo Jaguar Negro pasando a un lado de él.

       —Imbécil —murmuró Breakout.

       En tanto, Shiryu se deshizo de cinco guardias que lo acosaban empleando la Tempestad Marina y se abrió paso hasta Saajar para intentar someterlo. Saajar le miró con suma altanería, incluso aún cuando el Guerrero Dragón le atacó con una rapidísima descarga de puñetazos que aparentemente caían sobre el Duque.

       —¡Colmillos de Dragón! —gritó Shiryu al momento de atacar.

       Desde su posición, el Guerrero Dragón descubrió que sus golpes no habían alcanzado a Saajar, sino que se estrellaban uno tras otro sobre alguna clase de barrera invisible que protegía siempre al astuto Duque de Ginups. No obstante, Shiryu no se dio por vencido y, dando un fuerte grito, aumentó la potencia de su Chi para darle mayor celeridad y fuerza a su furioso ataque. Tenía que darle al menos un golpe a ese miserable vejete que no paraba de sonreírle.

       —No te canséis inútilmente —le recomendó Saajar—. Tus golpes sólo alcanzan una mísera velocidad de Mach-5 y eso no es suficiente para herirme —hizo una pausa y dejó que Shiryu le lanzase un potente chorro de agua que impactó sobre el muro invisible sin causarle daño—. Ah, por favor, tales trucos de tercera no sorprenden a nadie.

       —¡Cállate! —exclamó León furioso—. ¡Viejo idiota!

       Saajar pensó en usar su sable de luz, pero cambio de idea, optando por la sutileza de extender una mano al frente con la palma abierta. Una ola de poder tan sólida como un muro de roca embistió a Shiryu, elevándolo por el aire hasta estrellarse con una pared, donde cayó al suelo, aturdido. Uno de los drones se aproximó al Guerrero Dragón y le encajó un rápido golpe con su electropica para inmovilizarlo.

       —Eres como todos los jóvenes —murmuró Saajar—. Empiezan peleando con muchas ansias, pero no duran.

       Al mismo tiempo, Jaguar Negro se movió hábilmente de un lado a otro para eludir la técnica Golden Shuriken de Sailor Golden Star y luego se colocó detrás de ella. La Sailor reaccionó volviendo la vista por encima del hombro, pero Jaguar Negro le dio una serie de rápidos y precisos golpes en varios puntos de la espalda. Sailor Golden Star sintió una repentina parálisis en sus brazos y piernas y azotó contra el piso, quedando indefensa.

       Sobek, que acababa de liquidar con su garras a otro de los guardias, se giró hacia Génesis al tiempo que la Cazadora disparaba contra un dron. Mientras se daba la vuelta, los ojos de Sobek se abrieron más aún. Breakout derribó a uno de sus propios soldados con un rápido puñetazo y se abalanzó furioso contra la Cazadora. Sobek no la pensó dos veces y atacó con sus garras al cyborg, pero éste se proyectó al techo gracias a su sistema antigravitacional y comenzó a disparar como un verdadero demente.

       —¡Vete de aquí! —le gritó Sobek, luchando férreamente con un guardia. Una explosión en el piso lo arrojó a él hacia los pies de Génesis y al soldado enemigo en la dirección opuesta—. ¿Qué demonios estás esperando, maldita loca? ¡Vamos!

       —Olvídalo, no pienso dejar a nadie —replicó Génesis detrás de un pilar, mientras continuaba disparando con una de sus 45. Estiró una mano para tomar a Sobek del brazo y comenzó a jalarlo hacia atrás—. ¡Estamos en esto juntos!

       —¡Alguien debe buscar ayuda! —exclamó Sobek—. ¡Busca a Eclipse y escapa! ¡Lárgate!

       La Cazadora miró impotente cómo Sobek recibía una certera descarga en su espalda y luego dejaba de moverse. Todos los drones y los soldados avanzaron en grupo sobre Génesis, pero ésta los rechazó disparando continuamente hasta que un shuriken le golpeó en su mano y la despojó de su 45 oscura.

       —Basta, por favor —le dijo Jaguar Negro—. Deja de luchar. No hay forma en que puedas escapar.

       —¿Quieres apostar? —Génesis dio media vuelta y salió corriendo tan rápido como podía.

       Maldiciendo su pésima suerte, la Cazadora logró escabullirse por los corredores antes de que algún enemigo pudiera interponerse en su camino. No sólo había perdido sus gafas oscuras y su 45 negra, sino también su preciada gabardina. Ahora estaba segura de que odiaba la misión con todas sus fuerzas.

       Breakout levantó su brazo-cañón y fijó su mira láser sobre la nuca de Génesis.

       —Demasiado sencillo.

       En ese preciso instante, escuchó un ligero sonido parecido a un silbido y luego vio un shuriken clavarse dentro de la boca del cañón. Breakout extrajo la pequeña estrella de metal, sintiendo una profunda rabia y enseguida la trituró con su propia mano mientras contemplaba a Jaguar Negro salir en persecución de la Cazadora.

       Saajar, por su parte, miró con expresión divertida al cyborg mientras asentía complacido.

       —Cuando capturen a la otra chica, llévenla junto con esa Sailor a mi harem. En cuanto a los hombres, pónganlos en las mazmorras y que estén muy incómodos.

       Universo-20,030,602
       Planeta Ardunis

       En la sede del principal Mando Militar de la Liga Planetaria, una bella Guardián de Plata entró con paso seguro y se dirigió hacia los paneles de control para manipular un teclado frente a unas enormes pantallas. Algunos oficiales la miraron, pero no le prestaron atención y continuaron trabajando en sus labores. Mientras en las pantallas iban apareciendo una a una la posición de cada flota de la Liga por toda la galaxia, la hermosa Guardián de Plata extrajo de su cinturón un cartucho que introdujo en una ranura y esperó.

       De pronto, un virus informático comenzó a esparcirse por los sistemas y ordenadores, causando el caos en todas las ciudades del planeta. La Guardián de Plata permaneció serena y únicamente murmuró:

       —Dios nos ama… .

       Universo-77,000,000
       Base Estelar Prometeo

       En los niveles inferiores del Puente de Mando, Saulo de Endoria pasó por los sistemas de vigilancia como siempre lo hacía junto con sus asistentes. Una vez que dejó el turboascensor, entró al puente y dirigió un saludo militar a algunos de los presentes. El oficial a cargo se volvió para darle la bienvenida.

       —Majestad, es un placer recibirlo, no sabía que… .

       —Saludos, general —lo cortó Saulo con indiferencia—. He venido a revisar los sistemas de vigilancia y escaneo espacial. ¿Podríamos hacerlo?

       —Por supuesto, príncipe —aceptó el general—. Hemos detectado un inusual nivel de actividades cerca del borde exterior de la galaxia, pero aún trabajamos en averiguar de qué se trata.

       Saulo se aproximó a las enormes pantallas.

       —¿En qué sistema exactamente, general?

       —Bueno, de acuerdo a nuestros datos, parece que se trata de Ginups. Es muy extraño.

       Los ojos de Saulo se entornaron y se colorearon de un verde claro. El general comenzó a hablarse sobre un inusual aumento en la radiación de energía y antimateria que provenía del sector ginupsiano, pero Saulo parecía no escucharlo.

       —¿Majestad?

       —Dios nos ama… .

       Un instante después, toda la estación espacial estallaba en mil pedazos.

       Los drones Gamma comenzaron a actuar. La ola de destrucción y caos empezó a extenderse de universo en universo. En el Santuario del Sol y la Luna, en los mundos del Imperio de Caronia, en el Santuario de Atena que había visto crecer a Lisandro Namura, en el Tokio de Sailor Golden Star, la Capital del Oeste, Tokio-3… y en cada Tierra donde hubiera héroes o villanos, cada instalación militar, cada hospital, cada templo y cada planeta de una infinidad de universos.

       Armas de energía aparecen en manos de Sailor Senshi que disparan por la espalda, los Guerreros Zeta atacan desde la estratosfera con rayos devastadores, los EVA apuntan sus armas contra NERV, las naves de guerra retroceden para situarse detrás de los guerreros Centinelas que surcan los aires, algún Santo de Atena deposita una bomba de arkonium en una de las Doce Casas, los Gundam giran silenciosamente sus cañones contra sus propios camaradas… .

       Los drones Gamma atacan, y héroes y villanos mueren.

       En todas partes. Todo sucede a la vez.

       Planeta Adur
       Fortaleza Negra

       Génesis desapareció detrás de la curva y bajó las escaleras rápidamente. Un dron le salió al frente sosteniendo una electropica, pero ella le disparó con su 45 plateada para derribarlo y continuó huyendo hacia un pasillo iluminado. Varios rayos pasaron zumbando sobre su cabeza. Parecía que cada que lograba alejarse de los drones, se topaba con otro grupo de ellos. Una cosa estaba clara: todo el mundo dentro de la Fortaleza estaba tras ella. La Cazadora se detuvo un instante para tratar de orientarse. Tenía dos pasillos a los costados y al frente habían empezado a cerrarse una serie de puertas protectoras.

       No había mucho tiempo para decidir. ¿Izquierda o derecha? Una ráfaga de energía estalló sobre su cabeza y despidió astillas de metal. Optó por ir hacia la izquierda esperando que todo saliera bien.

       Apenas había conseguido recorrer unos metros cuando un kunai salió de las sombras y se clavó delante de ella, obligándole a detenerse. Jaguar Negro bajó de un salto, bloqueando la única puerta a la vista. Fría y profundamente calmada, Génesis decidió encarar a ese maldito traidor y enseguida lo encañonó con su 45 plateada. Jaguar Negro sacó la 45 de color negro al mismo tiempo.

       —No tienes que terminar así —dijo el enmascarado.

       —Tienes bastante mala suerte —replicó ella, mirándole con rabia—. Esa arma nunca se disparará si yo así lo decido porque se halla ligada a mí. Aunque debo admitir lo irónico de la situación. Esa 45 con la que me apuntas tiene grabado el nombre del primer traidor en la historia de la humanidad.

       —Tú no lo comprendes —Jaguar Negro puso el arma en el suelo—. Ustedes están siendo manipulados por esa mujer de Celestia. Lo que nosotros hacemos es lo mejor para el Multiverso porque evitará el caos y la muerte que se avecinan.

       —Mientes.

       —No, aunque antes lo hice, ahora te estoy diciendo la verdad. La única forma de hallar el universo perfecto es borrando las cosas malas, cosas como las que sucedieron en tu mundo y en el de los demás. Saajar, yo y otros más libramos una cruzada para sobrevivir.

       —¿De qué rayos estás hablando? ¿Cómo sabes lo que pasó en mi Tierra?

       —Baja tu arma y te lo explicaré todo.

       Génesis estaba considerando si disparar o dejarlo hablar cuando sintió que alguien se acercaba sigilosamente detrás de ella. Se medió volvió para matar, pero se detuvo cuando se dio cuenta que se trataba de…

       —¿Eclipse?

       —Oye, tranquila, que esas armas las carga el diablo —le dijo el Espía Estelar. No llevaba su disfraz de anciano y tenía medio desgarrada y chamuscada la parte de la chaqueta que le cubría el pecho—. Estaba ausente, pero se me concedió volver.

       —¿Dónde estabas? —le preguntó ella.

       —Me topé con unos drones, pero logré huir de ellos. Los infelices me dispararon con alguna clase de rayo aturdidor cuando entré a una habitación y… ¿Por qué le apuntas a Jaguar Negro? ¿Dónde están los demás?

       —Los han capturado —replicó Génesis—. Todo fue una trampa.

       Jaguar Negro sopesó las posibilidades y decidió arriesgarse. Se arrojó sobre la Cazadora, pero ésta logró hacer un disparo que le rozó levemente el hombro. El enmascarado, ignorando el dolor, alargó el brazo para quitarle la 45 de un golpe y comenzó a forcejear con Génesis en un intento por someterla. Ella desvió un puño con una mano y neutralizó un segundo ataque con el antebrazo. Ambos paraban o eludían los golpes con audacia frente a un desconcertado Eclipse que parecía no saber qué hacer.

       —Oigan, ustedes dos —les dijo el Espía Estelar—. Dejen de pelear. ¡Tiempo fuera!

       —Vaya —dijo Jaguar Negro luego de bloquear un golpe—. Nada mal. Casi mejor que un hombre.

       Ella volvió a atacar de nuevo y Jaguar Negro repelió cada uno de los ataques. Al cabo de unos segundos ambos se detuvieron.

       —Curioso, estaba a punto de decir lo mismo —replicó Génesis.

       Con gesto impasible, la Cazadora arremetió contra el enmascarado para empujarlo hacia atrás y, cuando él intentó defenderse, le dio una rápida patada en el pecho que lo hizo caer al piso de espaldas.

       Génesis desenvainó su espada para clavarla en el cuerpo de Jaguar Negro, pero Eclipse la sujetó de un brazo para evitar que lo hiciera.

       —¿Estás loca? Tranquila.

       Ella se zafó del agarre y se volvió furiosa hacia Jaguar Negro, levantando la espada en lo alto.

       —¿Sabes lo que hizo? El muy infeliz nos traicionó y… .

       Antes de que pudiera terminar de hablar o asestar el golpe mortal, oyó un chasquido metálico que le hizo detenerse y luego volvió el rostro hacia Eclipse. Lo siguiente que miró la dejó completamente fría; el Espía Estelar, con una actitud amenazante que jamás le había visto antes, le estaba apuntando con una pistola.

       —Sí, estoy al tanto de todo —replicó antes de disparar un rayo aturdidor.

       La Cazadora se desplomó a los pies de Jaguar Negro. Mientras su mirada se iba tornando oscura y los sonidos se iban haciendo cada vez más distantes, Génesis tuvo tiempo de ver a Eclipse cambiar su aspecto a medida que iba transformándose en una copia exacta de ella misma, con gabardina y gafas oscuras.

       —Sí, Génesis —dijo el dron clase Gamma, imitando perfectamente la voz de la Cazadora—. Incluso a ti, Dios te ama.

       Continuará… .

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