Crisis 12

CRISIS UNIVERSAL

por Acuario Káiser

CAPÍTULO XII

CHOQUE DE PODERES
1º PARTE

       En la pantalla de un televisor se dibujó un logo de noticias de la WGBS-TV. Un segundo después apareció una imagen de Paul Tapia haciendo levitar un auto patrulla de policía seguido por otra donde se mostraba el rostro de Fobos riendo a carcajadas. Unos instantes más tarde, la cara de un periodista vino a reemplazar a la del Khan del Terror.

       —De acuerdo con los últimos reportes, un grupo de al menos seis súper villanos ataca la fábrica más grande de la Corporación Handiburton en Ciudad Magna. Por el momento no se conoce la identidad de los criminales o sus motivos. Las fuerzas de seguridad locales todavía no han podido detener a estos peligrosos metahumanos y corre el rumor de que el gobernador ha decidido enviar a la Guardia Nacional. La pregunta que todos nos hacemos esta noche es: ¿Quiénes son estos nuevos villanos y qué buscan en Ciudad Magna? Ahora vayamos con Lana Lang al lugar de los hechos.

       —A mis espaldas pueden ver a la policía de Ciudad Magna acordonando el área —gritaba Lana a la cámara de la WGBS-TV—. Nos acaban de avisar que el Justice Army se dirige hacia Ciudad Magna para hacer frente a esta crisis y que incluso Flash fue el primero en llegar. ¿Podrán los héroes más grande de la Tierra detener a estos criminales? Más información en unos minutos.

       Tierra-877,666
       Ciudad Magna

       —¿Flash? —musitó Fobos para sí mismo—. ¿El velocista? Debe ser una broma.

       Paul Tapia contempló, sobrecogido, al hombre vestido de rojo sin comprender cómo éste lo había golpeado sin que pudiese verlo. Aquellos que podían elevar sus auras hasta el séptimo sentido podían atacar con la celeridad de la luz y también ver, bloquear o esquivar cualquier ataque que tuviera esa misma velocidad. Pero aquel sujeto llamado Flash no despedía ni remotamente un aura poderosa y de hecho su energía interna era igual a la de una persona ordinaria. El Guardián de Plata comenzó a especular que tal vez Flash estuviese aumentado y disminuido su poder en una fracción de segundo para desconcertarlos.

       —¿Y bien? —dijo Flash con su característica sonrisa de tipo juguetón—. ¿Quién se supone que eres tú, amigo? Déjame adivinar, ¿eres Sable-Boy o Knight-Space?

       —¡Soy Paul Tapia, estúpido! —vociferó el Guardián de Plata, mientras le arrojaba un par de esferas de luz que Flash evadió corriendo en zigzag sin mucho problema. Las bolas de energía golpearon contra el suelo y causaron fuertes estallidos—. ¿Cómo demonios logra evadir mis ataques? —murmuró Paul con asombro—. Su aura jamás se incrementó en ningún momento.

       Flash se cruzó de brazos y se recargó sobre una de las paredes cercanas.

       —¿Paul Tapia? Eso no da miedo —murmuró sonriendo—. ¿Qué no te enseñaron nada en la escuela de súper villanos? Sí vas a usar tu nombre real al menos asegúrate de crearte una mala reputación. Eso le funcionó bastante bien a Luthor.

       El Khan del Terror compuso una expresión de furia. Levantó una mano resplandeciendo con la oscuridad de una llamarada púrpura y disparó una ráfaga hacia el héroe de Central City, pero éste puso pies en polvorosa y se alejó antes de que el ataque lograra tocarlo. Fobos no desistió en su intento por aniquilarlo y comenzó a lanzar múltiples rayos de luz tratando de darle al escurridizo Flash que iba de un lado a otro. Una de las descargas no le dio al velocista, pero estuvo cerca de pegarle a Paul, que apenas tuvo tiempo de protegerse con el sable de luz y desviar la ráfaga hacia los cielos.

       —¡Cuidado a donde disparas, imbécil! —le reclamó Paul.

       —Tú sabes que nunca te haría daño, amigo —mintió Fobos y luego añadió en voz baja—: Sólo te mataría.

       El Guardián de Plata estuvo tentado a decirle un par de verdades al idiota de Fobos, pero decidió dejarlo para después. Por el momento debía centrarse en derrotar a ese burlón velocista. Los agentes de policía y los miembros de la Unidad de Crímenes Mayores habían dejado de atacar momentáneamente y al parecer se estaban reorganizando detrás de algunas improvisadas barricadas. Oriana, por su parte, probó con uno de sus ataques para detener a Flash, aunque éste logró escabullirse corriendo una vez más y luego envolvió a Fobos con su propia capa.

       —¡Te vas a morir por eso! —rugió el Khan del Terror—. ¡Maldito Flash!

       —Sí supieras cuantas veces quise hacerle eso a Batman —murmuró Flash segundos antes de volver a correr para huir de los ataques de Paul.

       Kay comenzó a sospechar que la velocidad de Flash no provenía del ki, sino del sujeto en sí. En Mystacor le habían contado acerca de algunos seres que poseían habilidades sobrehumanas que no estaban relacionadas de ninguna forma con la energía interna o la magia y Flash parecía ser uno de ellos. El Centinela empezó a aumentar su cosmos hasta llegar al séptimo sentido y entonces pudo ver todo con absoluta claridad: el Velocista Escarlata podía igualar la velocidad de la luz.

       —¡Paul, rápido! —exclamó Kay con un grito—. Eleva tu poder al séptimo sentido para ver todos sus movimientos. ¡Flash está atacando con la misma rapidez que un Guerrero Sagrado Dorado!

       Y Paul así lo hizo. En su interior la energía del aura se acumuló y comenzó a arder hasta que al fin contempló a Flash como si corriese en cámara lenta. El Velocista Escarlata iba a toda carrera hacia el Guardián de Plata, pero está vez iba a llevarse una sorpresa. Paul esbozó una sonrisa y aguardó pacientemente. Flash se detuvo de golpe y recogió algunas piedras del suelo para emplearlas como proyectiles. Paul detuvo algunas con las manos y los pies, otras simplemente las esquivó y por último extendió una mano hacia su oponente para inmovilizarlo usando telequinesia.

       —Oh, oh, esto no es bueno —murmuró el velocista cuando empezó a flotar en el aire sin dejar de mover brazos y piernas—. Oye, chico, eso es trampa.

       —Tal vez sea cierto —repuso Paul con sorna—. Pero dicen que en la guerra y en el amor todo se vale, estúpido —hizo una pausa y movió la mano hacia la derecha para estampar a Flash contra el suelo—. ¿A dónde se fueron tus bromas? ¿Creíste que no podríamos igualar tu velocidad? Nosotros podemos movernos a la velocidad de la luz cuando aumentamos nuestras auras.

       —Si, pero sus cerebros no piensan igual de rápido —se burló Flash, aunque aquella última broma hizo que Paul lo atrajera hacia él para darle un fuerte puñetazo en el estómago.

       El Guardián de Plata miró a su enemigo con dureza y levantó el sable de luz en lo alto como si fuese a descargar un golpe mortal. Algunos agentes de la Unidad de Crímenes Mayores apuntaron sus fúsiles contra la espalda de Paul y se prepararon a disparar, pero no tuvieron que hacerlo. Kay Namura sujetó la mano con la que el Guardián sostenía su arma.

       —No te preocupes, Kay, que no pensaba matarlo de todas formas —admitió Paul—. Aunque la verdad ganas no me faltan. Detesto a los sujetos burlones como este tipo.

       —Por un momento me asustaste —repuso el Centinela, soltando a su amigo—. ¿Qué te ha pasado? Por momentos percibo una gran ira dentro de ti y eso no me agrada en lo absoluto.

       —Descuida que sé controlarme. Ya no soy el mismo Paul Tapia que combatió contra Zura y los Protectores de El y Ella. Me he vuelto mucho más fuerte y también aprendí un par de trucos nuevos que luego te mostraré.

       —Bueno, ha pasado muchos años desde aquella ocasión y me sorprende que te sigas viendo igual que la última vez que luchamos juntos. Pareciera que el tiempo no ha pasado por ti, amigo.

       —¿Años? —Paul miró a su amigo con desconcierto—. ¿De qué estás hablando?

       De pronto un disparo de energía verde embistió a Kay, arrojándolo varios metros por el suelo hasta hacerlo chocar de espaldas contra la entrada de la fábrica. Paul dirigió su vista hacia el firmamento para descubrir a dos nuevos enemigos: Green Lantern y Hawkgirl. Esta última no era terrícola, sino una guerrera thanagariana que volaba gracias a las enormes alas que salían de su espalda e iba bien armada con una maza hecha del metal extraterrestre conocido como NTH. Green Lantern, por su parte, poseía un anillo de poder capaz de producir una amplia gama de efectos y construcciones de energía verde, mantenidas simplemente por la fuerza de voluntad y la imaginación del portador del anillo. Cuanto mayor era la fuerza de voluntad del portador, más efectivo era el anillo.

       —¿Quiénes son ellos dos? —balbuceó Oriana sin dirigirse nadie en particular.

       —La maldita Justice League —murmuró Fobos estupefacto—. Esos son Green Lantern y Hawkgirl y sí son como los que conozco, puedes estar segura de que estos dos son Hal Jordan y Shayera Hol. Debí percatarme de la existencia de una Justice League cuando apareció ese idiota velocista, pero me resistía siquiera a considerarlo luego de lo que pasó en mi universo. Y aunque no parecen los mismos perdedores que conocí, el resto de sus amigos no debe tardar en aparecer.

       —”League” —murmuró Green Lantern, usando su anillo para crear a un colosal gladiador de color verde esmeralda que blandía una espada—. Hay algo erróneo en eso. ¡Somos el Justice Army!

       —Me importa un demonio si son una League o un Army —replicó Paul al tiempo que ejecutaba la técnica de Seiya—. Reciban esto… ¡Meteoro Pegaso!

       Actuando con una gran rapidez, Green Lantern generó un grueso muro de energía verde y esto le permitió protegerse de los múltiples rayos de luz disparados por el Guardián de Plata. Paul dio un fuerte grito e incrementó la fuerza de su aura para imprimirle mayor poder al ataque, pero ni así consiguió romper la fuerte defensa de su adversario.

       —¡No es posible! —exclamó Paul sorprendido—. Esos ataques iban a la velocidad de la luz y según mi percepción, ese tipo no posee un aura intensa. ¿Cómo es que pudo bloquear todos mis meteoros?

       Fobos soltó una risita que atrajo la atención del Guardián de Plata.

       —Eres un idiota —dijo el Khan con una sonrisa—. Los Green Lantern Corps no combaten de la misma forma que nosotros. Fíjate en su mano derecha y podrás ver un anillo de poder. Con esos anillos los Green Lanterns son capaces de materializar casi cualquier cosa que imaginen, viajar por el espacio exterior e incluso pueden igualar la velocidad de la luz. No los subestimes nada más porque no poseen auras poderosas o lo lamentarás.

       —Fobos tiene razón por esta ocasión, Paul —Kay Namura llegó volando por el aire, generando un AT-Field para detener la espada llameante del gladiador dirigido por Green Lantern—. Los seres de este mundo no parece que hayan desarrollados sus poderes a partir de un Ki como el nuestro, pero no podemos confiarnos o seremos derrotados.

       —Al fin estás hablando mi idioma, Centinela —repuso Fobos con una sonrisa malévola. Después, se impulsó hacia las alturas y comenzó a atacar al enorme gladiador con varias ráfagas violáceas—. Pelea con todas tus fuerzas, Centinela. Este gigante puede parecer un ser viviente, pero sólo es un montón de energía verde.

       —Tengo una idea, pero necesitaré algo de tiempo —dijo Kay.

       —Dalo por hecho, Centinela.

       Hawkgirl decidió pasar al ataque y se arrojó sobre Oriana, que levantó su espada para recibirla. Andúril y la maza de Shayera chocaron entre sí, generando un chisporroteó que se repitió con cada nuevo golpe. De pronto, Oriana retrocedió algunos pasos para hacer distancia, trazó un aro dorado con su espada y luego colocó la mano izquierda dentro de la circunferencia, desatando una lluvia de proyectiles de cayeron sobre la guerrera thanagariana.

       —¡Nova Radiance Crown!

       A pesar de los ataques que se cernían sobre ella, Hawkgirl avanzó vehementemente con la imperturbable seguridad en sí misma que guiaba sus movimientos en todas las batallas. Su maza le permitía destrozar los proyectiles de energía como si fuesen simples rocas y cada vez estaba más cerca de Oriana, quien retrocedió brincando hacia atrás. Shayera se abalanzó ferozmente sobre su adversaria e inició un nuevo ataque, mientras que Oriana se defendía a duras penas blandiendo su espada de lado a lado o recurriendo a la técnica Beehive Cells.

       En las alturas, Kay eludió un feroz mandoble del gladiador hecho de energía verde y después unió sus muñecas con las manos abiertas para hacer un Kame-Hame-Ha. En tanto, Fobos acosaba al gigante con una andanada de rápidos disparos que desgarraron los hombros del gladiador. Kay se dio cuenta de que el Khan estaba en problemas cuando el coloso empezó a manotear en el aire para alcanzarlo, de modo que hizo estallar su Ki para incrementar la potencia de su técnica y entonces atacó.

       —¡¡Kame… Hame… Ha!!

       La ráfaga que salía de las manos de Kay iluminó de blanco la oscuridad y atrajo la mirada de la mayoría de los presentes; incluso Hawkgirl y Oriana interrumpieron su pelea por unos instantes. Los reporteros, los curiosos y los oficiales apartaron la mirada, ocultando sus rostros tras los brazos; un helicóptero de televisión dio una vuelta a un edificio y se alejó un poco. ElKame-Hame-Ha dio en el blanco, haciendo estallar al gigante color esmeralda desde su pecho con una tremenda explosión que estremeció todo el lugar y arrastró vehículos, agentes de policía y reporteros por las calles. Paul se había dado la vuelta con la intención de ver qué tipo de técnica estaba utilizando Kay, pero Green Lantern aprovechó el instante para materializar un enorme martillo verde y aplastó al Guardián contra el suelo.

       —¿Te distraes de la pelea? —le dijo Hal Jordan—. Es un error fatal, chico.

       —Tú lo has dicho, je —Paul levantó la cara del piso a tiempo para ver cómo una descarga de magia chocaba contra Green Lantern y lo arrojaba lejos—. Distraerse puede ser fatal —añadió, esbozando una sonrisa divertida.

       —¿Estás bien, Paul? —Kayani descendió junto al Guardián de Plata, mientras que Charles de Sheringham aterrizaba sobre sus dos pies luego de saltar desde una azotea cercana. La Guardiana de Bronce le dio una mano a Paul para ayudarlo a levantarse y dijo—: Disculpa por la tardanza, pero dijiste que debíamos ocultarnos de las fuerzas de seguridad. ¿Qué fue lo qué sucedió?

       —Demonios, ¿no ves que estamos en medio de una pelea? —replicó Paul.

       —Sí, de eso me doy cuenta —Kayani dirigió una mirada impasible contra Green Lantern y Flash. Los dos parecían listos para continuar la pelea, de modo que Kayani activó su sable de luz y se preparó para el combate—. ¿Por qué les causan tantos problemas esos sujetos? No percibo señales de ningún tipo de aura poderosa en ellos.

       —Olvídate del aura, preciosa —dijo Fobos, bajando del cielo junto con Kay para luego situarse ambos entre Charles y Kayani—. Flash y Green Lantern pueden atacar con la misma velocidad de la luz, así que no vayan a menospreciarlos únicamente por no tener auras como las suyas. Hawkgirl es más fuerte que una terrícola ordinaria y el arma que usa puede anular la magia o los ataques de aura.

       Charles esgrimió la lanza de San Jorge defensivamente, con el brazo derecho tendido hacia atrás, y levantó su escudo de armas, alistándose para entrar en batalla. De la misma forma que Kayani, el Templario también se percató de que tanto Flash como Green Lantern y Hawkgirl parecían personas ordinarias y ninguna de ellos generaba un cosmos ardiente.

       —Me da la impresión de que conoces bien a estos tipos —observó Charles.

       —Te sorprenderías de saber cuanto, caballerito —repuso Fobos, sarcástico—. Dado que yo tengo la mayor experiencia y más poder, los dirigiré en esta batalla. Green Lantern puede ser una molestia, pero ni él podrá contra todos nuestros poderes combinados y de momento tenemos la ventaja numérica. Hay que derrotarlos antes de que lleguen los demás héroes de pacotilla o tendremos muchos problemas.

       —Olvídalo, Fobos —renegó Paul—. A mí no me dará órdenes un tipo como tú.

       —Cierra la boca, hablador —le espetó el Khan del Terror—. ¿No te das cuenta que soy el más fuerte? Sí quieres vivir harás lo que te ordene o yo mismo me encargaré de cortarte la cabeza.

       Paul apuntó su sable de luz contra la garganta de Fobos y éste le dirigió una mirada asesina. Daba la impresión de que cualquiera de los dos estaba a punto de saltar sobre el otro.

       —Quiero ver que lo intentes, maldito.

       —Espera, Paul, no te precipites —le dijo el Centinela—. No hagas tonterías.

       —¡Demonios, Kay! ¡Créeme, tengo que esforzarme para evitar matar a este tipo!

       —Chicos —terció Kayani, mirando hacia el frente—. ¡Chicos!

       —¡Carajo! —exclamó un furioso Paul Tapia—. ¿Qué pasa ahora, Kayani?

       —Oh, preciosa, ya sabía que te importaba —bromeó Fobos.

       Pero las palabras de Kayani se apagaron. Ella no parecía escuchar.

       —¿Kayani? —la llamó Charles, pero no obtuvo respuesta.

       Fobos, Paul, Oriana, Charles y Kay se volvieron ahora en la misma dirección que la Guardián de Bronce. Delante de ellos había una docena de sujetos disfrazados flotando en el aire y otros tantos moviéndose rápidamente por la calle. La muchedumbre en los alrededores comenzó a gritar con alegría al paso de sus héroes e incluso algunos oficiales de policía arrojaron sus gorras al aire como muestra de júbilo. Fobos no tardó ni un segundo en reconocer a la hermosa mujer de cabello negro que lideraba aquel imponente grupo de superhéroes que iban llegando.

       —Pero si es la princesa Diana de Temiscira en persona —anunció Fobos.

       —¿Conoces la isla de las amazonas? —preguntó Wonder Woman con recelo.

       —Todavía no he tenido la oportunidad de visitarla, princesa, pero algún día espero recorrerla como un conquistador —respondió el Khan del Terror, antes de atacar con un rápido disparo de energía.

       La amazona levantó sus brazos con rapidez y rebotó la descarga con sus brazaletes de feminum.

       —El día en que pongas un pie en Temiscira no vivirás para contarlo —replicó Wonder Woman, contemplando cómo Fobos era acometido por su propio ataque y retrocedía unos pasos, aun sin embargo el Khan se mantuvo en pie.

       Fobos alzó la mirada, sus ojos destellaron con renovada malicia y una sonrisa macabra le iluminó el rostro. Dio un paso al frente para demostrarles a todos que el último golpe no representaba nada para él y entonces miró a todos los héroes con gesto desafiante.

       —Puedes golpearme todo lo que gustes, preciosa. Tal vez trajiste a toda la liga de perdedores contigo, pero eso no cambiará las cosas —hizo una pausa y empezó a reunir todo su poder para hacerlo visible en forma de un aura púrpura—. ¡No le temo a ninguno de ustedes, malditos gusanos!

       —¡Fobos, espera! —gritó Kay Namura.

       El Khan disparó dos veces más contra Diana, pero las ráfagas nunca llegaron a tocarla. Un hombre musculoso de rostro serio apareció delante de Wonder Woman a súper velocidad y recibió ambos ataques, que explotaron sobre su pecho sin causarle ningún daño. Cuando lo estallidos finalmente se disiparon, Kay pudo contemplar una enorme “S” que ostentaba el recién llegado.

       Planeta Ginups

       Desde las ruinas, Sobek contempló el cielo negro que los cubría. Atrás de él estaba Sailor Golden Star sosteniendo un plato con comida. No era que Sobek no sintiese hambre o quisiera ser grosero con aquella jovencita que insistía en permanecer a su lado a pesar de todo. En realidad lo que Sobek quería era estar lejos de todos para meditar un poco y así ordenar sus ideas. ¿Acaso era tan complicado de comprender? Como Naoko no daba señales de irse, Sobek se puso a mirar algunos de los murales que estaban a su lado y comenzó a especular sobre las personas que los había pintado. ¿Por qué la gente se esmeraba tanto en cosas como la religión?

       —¿Por qué me ignoras? —preguntó ella por fin.

       —No, ¿por qué me ignoras tú a mí? —repuso Sobek sin volver la mirada.

       —¿Cómo dices? Me parece que no… .

       —Te dije que prefería estar solo —le interrumpió él.

       Sailor Golden Star bajó la mirada.

       —Sólo te traje algo de comer.

       —No tengo hambre —mintió.

       —De todas formas es necesario que comas —insistió ella—. Escucha, sé que tal vez no te agrada lo que sucede, pero estamos todos juntos en esto y debemos confiar entre nosotros.

       Sailor Golden Star permaneció inmóvil, esperando una respuesta más amable, más humana, pero Sobek ni se inmutó y continuó mirando el mural.

       —Será mejor que vuelvas con los otros. Apuesto a que debes tener mucho frío con esa ropa tan extraña que usas.

       Furiosa y disgustada, pero sabiendo ocultar su ira, Sailor Golden Star caminó hasta donde estaba Sobek y se le plantó enfrente. Naoko le puso el plato a un lado y lo miró con severidad.

       —¿Cuál es tu problema? ¿Estás molesto sólo porque Shiryu no te hizo caso?

       —Escucha, sí lo único que te interesa es que coma un poco, está bien, muchas gracias por la comida. Ahora si no te molesta prefería estar un rato aquí en compañía de los dibujos que hay en las paredes.

       —Sí estás molesto por lo que pasó con Shiryu —dedujo la Sailor.

       Sobek exhaló un suspiro y la miró con aburrimiento.

       —No, lo que deseo es pensar un poco sobre todo esto. Quizá para ti saber que existe un multiverso es cosa de todos los días, pero algunos necesitamos un poco de tiempo para terminar de asimilar las cosas.

       —Vamos, no es tan complicado como parece —repuso ella.

       —Supongo que no.

       —¿Y por eso no te agradamos?

       —No es que no me agraden, sino que no me siento parte del grupo.

       —Un lobo solitario, ¿eh?

       —Aunque no lo creas yo aprendí a trabajar en equipo hace mucho y soy bastante buenos en lo que hago. El problema que yo veo aquí es que ustedes parecen demasiado confiados.

       —¿Lo dices por aceptar la ayuda de Jaguar Negro?

       —Especialmente por eso. ¿Qué sabemos de él? Podría ser un tipo que sólo quiere sacar provecho de nosotros. No entiendo por qué Shiryu no puede darse cuenta lo riesgoso que puede ser involucrar a una persona extraña.

       —La comunicación se basa en la buena fe y la confianza.

       —Y el camino al infierno está lleno de buenas intenciones.

       Entre las columnas, oculto tras un pilar detrás de Sobek y Naoko mientras estos continuaban hablando, estaba Shiryu. Se hallaba a espaldas a la columna, pero lo bastante cerca para oír todo lo que decían. Volvía la cabeza de vez en cuando para ver que estaban haciendo.

       “Lo sabía”, pensó Shiryu. “Sí estaban hablando de mí”

       —A veces es necesario arriesgarse —dijo Naoko—. Jaguar Negro parece conocer este mundo y tal vez con su ayuda podamos encontrar lo que sea que Calíope nos envió a buscar a este universo.

       —Tal vez tengas razón, pero eso no es suficiente para mí.

       —Vamos, yo no te conozco y confío en ti.

       —¿Si? —preguntó Sobek—. Entonces lamento decirte que yo no.

       —¿Qué?

       —Lo que oyes, no confío en ti, Shiryu, Génesis o ninguno de los demás. Sólo acepté formar parte de esto porque no quiero que mi mundo sea destruido, pero a decir verdad ni siquiera confío del todo en Calíope. ¿No te parece raro que siendo ella tan poderosa como para traernos a todos desde nuestros mundos, ocupe que seamos nosotros quienes salvemos el multiverso?

       “Y yo que iba a arreglar las cosas”, meditó Shiryu.

       —No puedo creer que siempre desconfíes de los demás todo el tiempo —dijo Sailor Golden Star—. Sí no existe la confianza tampoco puede haber amistad.

       —La amistad —Sobek despreciaba por completo el significado de aquellas palabras—. No sé cómo sean las cosas en tu realidad, pero en lo que a mí respecta la amistad está un tanto sobrevalorada.

       —¿Acaso no tienes amigos?

       —Compañeros si, amigos no.

       Sailor Golden Star le tendió una mano.

       —¿Qué estás haciendo? —Sobek enarcó una ceja, confuso.

       —Me gustaría ser tu primera amiga —dijo ella sonriendo—. Tú salvaste mi vida en el río y eso es más que suficiente para considerarte mi amigo.

       —No creo que te gustaría mi amistad sí supieras lo que hago.

       —¿Y qué es lo que haces?

       Sobek se puso de pie, la miro de hito en hito y habló sin rodeos.

       —Soy un asesino.

       “Sabía que había algo malo con eso tipo”, se dijo Shiryu.

       Tierra-877,666
       Ciudad Magna

       Fobos sintió como su sonrisa de confianza se desvanecía en un santiamén. Ahí, frente a la mirada de todos, suspendido en medio de los cielos, como un majestuoso dios que hubiese bajado desde su encumbrada morada celestial, estaba él. La gente de la Tierra solía nombrarlo con diferentes títulos que resaltaban alguna de sus muchas características o habilidades. Por eso es que se le conocía como La Maravilla de Metrópolis, El Hombre de Acero, El Último Hijo de Krypton e incluso habían quienes se referían a él como El Hombre del Mañana, pero el nombre que sin duda mejor lo describía era el de… .

       —Superman —murmuró Fobos en un tono casi reverencial.

       —¿Superman dijiste? —preguntó Kay Namura, volviendo el rostro hacia el desconcertado Khan del Terror—. ¿Acaso se tratará del mismo individuo del que he oí hablar en Mystacor?

       —Un multiverso de posibilidades infinitas —musitó el Khan mientras su escáner visual emitía múltiples señales de alarma—. Existen millones de universos y tenia que aparecer en uno donde también existiera este maldito tipo —Fobos casi hizo arder su aura hasta el punto máximo mientras hacía un esfuerzo por contener su ira creciente—. ¡No! ¡No! ¿Por qué Superman? ¡Maldita seas, Calíope, tú y toda tu asquerosa raza!

       —¿Qué rayos te sucede? —le preguntó Paul Tapia—. ¿Acaso estás loco?

       —¡Tenemos que replegarnos! —exclamó Fobos dando un paso atrás. El escáner visual había terminado su análisis y los resultados no le gustaban a Fobos—. La situación ha cambiado y hemos perdido la superioridad numérica sin mencionar que la presencia del súper tonto complica todavía más las cosas.

       Paul dirigió su mirada hacia Superman y alzó una ceja. El Khan del Terror debía haber enloquecido o estaba exagerando porque no había razones de peso para temerle a ese hombre volador. Usando su percepción, tanto Paul como Oriana y Kay estaban midiendo el aura de Superman y lo cierto es que parecía no tener mayores poderes que cualquier otro habitante de la Tierra. De hecho Paul sintió ganas de burlarse del tonto de Fobos. ¿Cómo podría ese Superman ser una amenaza cuando su energía interna era inferior a la de un simple Guardián de Bronce? Tal vez poseyera alguna habilidad sobrehumana como Flash o Green Lantern, pero no era nada que no pudieran manejar.

       —Ese aparato que usas en el rostro se debe haber descompuesto —se mofó Paul con una sonrisa divertida—. O quizá estás buscando un pretexto para salir corriendo de esta batalla, ¿es eso, cobarde?

       —¡Estúpido! —rugió Fobos—. ¿Acaso quieres morir? ¿No ves que nos superan en número?

       Paul miró al Khan del Terror con una mezcla de desdén y lástima. En tanto, los oficiales de policía, miembros de la Unidad de Crímenes Mayores, reporteros y civiles comenzaron a aplaudir con fuerza cuando Superman fue descendiendo de los cielos. Green Lantern quitó las patrullas destruidas usando su anillo para abrir paso al Hombre de Acero.

       —Lo único que sé es que eres un cobarde —le dijo el Guardián de Plata a Fobos y luego volvió el rostro hacia el hombre de traje azul y capa roja—. No debe ser muy diferente a ese velocista que derrotamos.

       En su sitio, Kay Namura observaba a Superman con interés. “Este hombre tampoco posee un cosmos ardiente o un Ki poderoso”, pensó. “¿Por qué Fobos quiere retirarse ahora y los policías se muestran tan felices? Green Lanter, Flash y Hawkgirl tampoco mostraba tener mucho poder, pero sus habilidades nos tomaron a todos por sorpresa. Algo está mal aquí”. Trató de percibir algún poder mágico en Superman, pero tampoco sintió nada inusual o místico en él. Sin embargo, su poder de percepción le alertó sobre otro grupo de personas acercándose a gran velocidad. El problema es que no podía determinar si se trataban de individuos comunes o sujetos con poderes.

       —¿Qué opinas, Kay? —le preguntó Paul al Centinela—. ¿Crees que puedes hacerte caso de los demás payasos disfrazados mientras yo me ocupo del azuloso?

       —No te confíes demasiado, Paul —le advirtió Kay—. Algunos Centinelas me han contado sobre la leyenda de un campeón llamado Superman. De acuerdo con lo que he oído, Superman es alguien que no debe ser tomado a la ligera porque posee grandes poderes y habilidades extraordinarias. Tal vez deberíamos rendirnos en vez de combatir y tratar de hablar con ellos.

       —Olvídalo, amigo, no vinimos tan lejos para dejarnos tomar prisioneros o salir huyendo —repuso Paul con una sonrisa divertida—. Me haré cargo de este Superman de la misma forma en que hice con el tal Flash y así sabremos sí es o no el mismo tipo del que te han contado tus amigos de Mystacor. Tal vez sea fuerte, pero no existe ningún enemigo que sea invencible.

       —¿Quiénes son todos ustedes y que buscan aquí? —preguntó Superman.

       —Venimos a detener una locura y a salvar la Existencia —respondió Paul casi de inmediato—. Si realmente aprecian en algo a todos los que viven en esta dimensión, nos ayudarán. De modo que la pregunta es para ustedes: ¿se rinden y se nos unen, o se nos oponen y tendremos que avanzar contra ustedes incluso?

       Desde el lugar donde estaba, Fobos escuchó lo que Paul había dicho y comenzó a reírse a carcajadas por lo absurdo de la situación. En otras circunstancias, quizás hubiera tratado de prevenir al Guardián sobre los poderes y habilidades de Superman, pero prefería que las cosas marcharan como hasta el momento. Sí el Hombre de Acero terminaba matando a Paul por accidente era algo que no le importaba en lo absoluto. Tal vez incluso podría llegar a disfrutarlo.

       Superman enarcó una ceja y miró a Paul con cierto escepticismo.

       —No tengo idea de lo que estás hablando, pero será mejor que se rindan ahora.

       —Ni yo repetiré de nuevo lo que dije —replicó el Guardián de Plata cerrando los puños—. Si saben lo que les conviene, den la orden de dejar de atacarnos y hablemos ahora en igualdad de condiciones.

       —Hablaremos solamente cuando se hayan entregado a las autoridades por todos los destrozos que han cometido y no antes. Está es su última oportunidad para rendirse por las buenas.

       Paul entornó la mirada.

       —No lo creo.

       Superman depositó una mano sobre el hombro de Paul y éste hizo estallar su aura como señal de advertencia. El Hombre de Acero, sorprendido ante semejante despliegue de energía, interpretó aquel gesto como un acto hostil y le dio un leve empujón a Paul, que lo arrojó de espaldas contra un contenedor de basura. Los policías y las decenas de curiosos que observaban desde atrás de las barricadas comenzaron a apoyar a su campeón con aclamaciones. “Superman, Superman”, coreaban. Algunos espectadores lanzaron burlas e insultos contra Paul y sus aliados, pero el Guardián de Plata ni siquiera les prestó atención y se abalanzó sobre Superman decidido a derrotarlo.

       La batalla comenzó de nuevo.

       El primer impacto fue un tremendo puñetazo en el abdomen de Paul que le sacó el aire. Al doblarse hacia delante, recibió otro duro impacto en la cara. La lluvia de golpes que lanzó Superman fue cerrada y feroz e hizo retroceder a Paul hacia atrás. Los puños del Hombre de Acero castigaron una y otra vez el cuerpo del Guardián de Plata hasta que éste, luego de recurrir a todo el poder de su energía interna, logró reponerse y alejar un momento a Superman empleando un violento estallido aúrico.

       —¡Paul! —exclamó Kay Namura. El Centinela trató de ir en ayuda de su amigo, pero no pudo hacerlo. Un ser de piel verde, ojos brillantes y capa azul emergió del suelo como si se tratara de un fantasma y le cortó el camino—. ¿Quién eres tú?

       Por toda respuesta, Kay recibió un potente puñetazo que lo arrojó por el aire justo encima de la cabeza de Green Lantern. Un poderoso rayo esmeralda embistió al Centinela por la espalda y lo arrojó contra el quinto piso de un moderno rascacielos donde se estrelló, destrozando varias oficinas en su interior. Todavía estaba saliendo de entre los escombros cuando percibió tres presencias que lo esperaban fuera del edificio: una adolescente rubia que ostentaba el mismo emblema y colores que Superman, un hombre de tez azul con guantes y botas rojas, y por último un sujeto de traje rojo y capa blanca que llevaba un rayo dibujado sobre el pecho.

       —Quédate quieto, amigo —le advirtió Captain Atom a Kay—. Todo acabó.

       —Esto aún no termina —repuso el Centinela y se llevó las manos a ambos lados de la cabeza, generando un intenso resplandor que cegó por un instante a Supergirl y al Captain Marvel—.¡¡Taiyouken!!

       Kay salió volando del edificio y comenzó a acumular su cosmos. Tenía pensado recurrir al Ten-Bu-Horin en lo que sus adversarios recuperaban la vista, pero el Captain Atom lo impactó inesperadamente con un rayo azul antes de que pudiera ejecutar la técnica y comenzó a caer al vacío.

       —Ese resplandor fue una buena idea —le dijo Captain Atom—. Por desgracia para ti, mi poder se basa en la radiación de energía y no podrás cegarme con simples resplandores de luz.

       Haciendo un esfuerzo tremendo, Kay Namura logró detenerse sobre el pavimento con ayuda de sus manos y pies instantes antes de estamparse de cara contra el suelo. En la distancio vio como Kayani era acosada por Flash, Wonder Woman y una maga de cabello negro y sombrero de copa, mientras que Oriana reanudaba su pelea con Hawkgirl y Charles de Sheringham enfrentaba una especie de robot y a ¿un enorme Tiranosaurio Rex de color verde? El Centinela comprendió que tenía que moverse rápido, pues percibía la presencia del misterioso hombre verde que lo había golpeado cerca de ahí. Mientras buscaba con la mirada a su alrededor descubrió que Fobos permanecía cruzado de brazos y sin mover un dedo para ayudarlos. Kay le gritó que hiciese algo, pero el Khan del Terror lo miró con una sonrisa malévola y no se movió de su lugar.

       —¡Atáquenlo ahora que está distraído! —gritó Green Lanter, inmovilizando las piernas de Kay con los rayos verdes de su anillo—. ¡Kara! ¡Captain Marvel!

       La velocidad de Mercurio y la fuerza de Hércules entraron en acción cuando Captain Marvel impactó a Kay con una rapidez más allá del ojo humano. El Centinela empleó una ráfaga de aire congelante para deshacerse de Marvel y luego disparó una rápida Scarlet Needle contra Supergirl, pero la Chica de Acero ni siquiera se inmutó cuando el rayo la golpeó en la cadera y pasó velozmente al contraataque, soltando puñetazos tan intensos como verdaderas explosiones.

       Paul estaba un tanto mareado debido a los golpes recibidos y a la expulsión de energía que había utilizado para empujar a su adversario. Tomó un momento para recuperar el aire y pensar en una estrategia que le permitiera salir de aquel embrollo. Se suponía que Superman debía estar lastimado por el último ataque, o al menos atontado, pero la realidad era muy diferente. El Último Hijo de Krypton iba de nuevo hacia el Guardián de Plata como si nada le hubiese ocurrido. Paul se quedó desconcertado; no comprendía por qué Superman estaba indemne luego de usar aquella explosión de poder interior.

       —¿Cómo puede ser esto posible?—musitó Paul mientras que Superman se acercaba volando—. Maldición Su aura se percibe como la de cualquier otro ser humano, pero su poder y su resistencia parecen ser mayores que los de Zura o el mismo Modinar. ¿De dónde obtiene sus poderes este infeliz?

       Los adversarios comenzaron a luchar nuevamente. Haciendo un esfuerzo supremo, Paul consiguió descargar en el rostro de Superman la técnica Dragón Ascendente de Shiryu. Desafortunadamente para el Guardián, el Hombre del Mañana sólo voló por los aires un par de metros antes de reponerse y volver a la carga con el mismo vigor de antes. Superman parecía resistir todos los ataques de Paul sin mucho trabajo, pero en cambio el Guardián si tenía serios dificultades para soportar los ataques de su enemigo. Nunca se había afrontado una situación parecida y no tenía idea de qué hacer más allá de lanzar golpes con todas sus fuerzas. En el pasado, se había enfrentado a un buen número de adversarios bastante difíciles de vencer. Pero a diferencia de aquellos enemigos, la fuerza de Superman era excepcionalmente abrumadora y no recibía ninguna herida sin importar qué clase de técnica o golpe empleara. Cada impacto que Paul recibía le causaba más daño que cualquier ataque de los más poderosos Shadow Warrior. Así mismo, combatir cuerpo a cuerpo con aquel súper hombre era más difícil de lo que parecía a simple vista. La piel de Superman era tan dura como el acero y tan invulnerable que ni siquiera el sable de luz lograba atravesarla.

       Agitando su lanza sagrada de un lado a otro, Charles trataba de mantener a raya al enorme Tiranosaurio color verde que intentaban atraparlo entre sus fauces. Mientras combatía al enorme reptil no puedo evitar pensar en la épica batalla entre su santo patrono San Jorge y el dragón. De repente el gigantesco hocico del Tiranosaurio se cerró con fuerza frente a Charles de Sheringham, que se vio forzado a retroceder para mejorar su posición. El Templario, reuniendo la fuerza de su cosmos, se dispuso a ejecutar su técnica Cazador de Dragones, pero un hombre metálico lo empujó violentamente hacia un costado para derribarlo.

       —No importa que sean dos o más mis enemigos —dijo Charles en el suelo, empleando su escudo para cubrirse de los potentes golpes del hombre de metal—. Yo puedo vencerlos ya que creo en Él.

       —Me gustaría saber a quién te refieres —replicó Robotman al tiempo que dejaba caer otro duro puñetazo sobre el escudo de Charles—. Pero podrás explicármelo cuando haya terminado contigo.

       Charles, consciente de que su lanza no le serviría a corta distancia, dejó el arma en el suelo un instante y contraatacó usando el Puño Brillante de San Jorge sobre su adversario. Los nudillos de ambos contrincantes chocaron al mismo tiempo en un estruendo de fuerza y poder. Robotman tenía un cuerpo metálico hecho de circuitos y motores, extremadamente resistente y poderoso, pero la fuerza del aura estaba del lado del Templario y esto último fue lo que le permitió a Charles despedazar el antebrazo derecho de Robotman como si fuese un simple juguete de plástico. La balanza se inclinó ahora contra el hombre mecánico y Charles no estaba dispuesto a perder la ventaja que había obtenido.

       El Templario estampó su escudo de armas contra el rostro de Robotman y consiguió tumbarlo. Charles estaba a punto de descargar un segundo Puño Brillante de San Jorge sobre el abdomen de su enemigo caído, pero oyó un rugido ensordecedor que lo detuvo. El Tiranosaurio Rex fue directo hacia Charles, con la cabeza inclinada al ras del suelo y ligeramente ladeada para poder ver al frente con uno de sus ojos, y lo embistió por la espalda de tal forma que fue a impactarse de cara contra la caja de un camión de carga, abollándola con el golpe para luego caer al piso. Sin embargo, Charles distaba mucho de haber sido derrotado y comenzó a levantarse mientras la enorme bestia se le acercaba oscilando su cola de un lado a otro.

       Continuará… .

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